Domingo, 11 de octubre de 2026
CONVERSACIONES

Ignacio Cembrero sobre la visita de los reyes a Ceuta: "El enfado será menor que el que se produjo en 2007"

El periodista Ignacio Cembrero conversa con el redactor de 'Agenda Pública' Jorge de Diego Hurtado durante el Foro La Toja sobre la entrada masiva de migrantes en Ceuta, que vincula con las revelaciones sobre el espionaje marroquí. También aborda la respuesta del Gobierno español, las posibles consecuencias de la inminente visita de Felipe VI a Ceuta y Melilla y las prioridades de Rabat respecto al Sáhara Occidental.

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El periodista Ignacio Cembrero, ponente en el Foro La Toja 2026, conversa con 'Agenda Pública'. | Agenda Pública / Yanka Soto
El periodista Ignacio Cembrero, ponente en el Foro La Toja 2026, conversa con 'Agenda Pública'. | Agenda Pública / Yanka Soto
La relación de Ignacio Cembrero con Marruecos es compleja: el país lo ha llevado en cuatro ocasiones a los tribunales españoles, pero ninguna de las demandas ha prosperado. El periodista español es uno de los mejores analistas de la política marroquí: la conoce desde hace décadas y, quizá por ello, su número de teléfono apareció en una lista de posibles objetivos del programa espía Pegasus, desvelada en 2021. Por aquellas fechas, también fueron atacados los móviles de varios miembros del Gobierno español, entre ellos la entonces ministra de Asuntos Exteriores, Arancha González Laya, el ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, y el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez.

Cembrero llegó al Foro La Toja para explicar cuáles son las prioridades internacionales de Marruecos y qué podría hacer España para mejorar su posición frente a su vecino del sur. No son, desde luego, temas menores.

En nuestra conversación, el especialista en el Magreb explica por qué define la crisis migratoria de Ceuta como una "operación orquestada" y recuerda la vulnerabilidad de las dos ciudades autónomas españolas: "Ceuta y Melilla son indefendibles". Tras descartar que Israel o Estados Unidos tuviesen algún papel en los hechos ocurridos entre el 30 y el 31 de julio, Cembrero aborda la inminente visita de los reyes a Ceuta y Melilla, la primera desde 2007. "Tiendo a pensar que habrá cierto enfado, porque, si no, no serían fieles a su propia tradición", asegura. Aunque también prevé que la reacción será menor que entonces, ya que considera que Marruecos tiene mucho que hacerse perdonar tras poner Ceuta "patas arriba".
 

Ignacio Cembrero, durante la conversación con Agenda Pública en el Foro La Toja. Foto: Agenda Pública / Yanka Soto


Usted ha definido lo ocurrido en Ceuta como una operación orquestada. ¿Qué pruebas existen para sostener esa afirmación? ¿Podrían aparecer nuevas evidencias que la confirmen?

Iremos viendo a medida que se desclasifiquen o salgan a la luz, a través de la jueza María Tardón, algunos otros documentos. Pero, en todo caso, tenemos el primer documento, que es el que remitió la Comisaría General de Extranjería y Fronteras a la jueza María Tardón a principios de septiembre. Ahí ya quedaba claro que había agentes marroquíes que habían guiado a los migrantes que querían entrar en Ceuta.

Pero hay algo todavía más evidente para mí. Sobre todo los días 31 de julio y 1 de agosto, muchos medios españoles y extranjeros acudieron rápidamente a Ceuta. Televisiones, medios escritos, desde The New York Times hasta Le Monde, The Guardian, etcétera. Todos preguntaban a los inmigrantes cómo habían entrado. Y había una respuesta general: no había ningún control, era barra libre, se podía entrar sin problemas.

Otros iban incluso más allá y decían: "Yo no conocía bien el camino porque vengo de Larache o vengo de lejos, y me indicaron el camino y cuál era la mejor manera de entrar en Ceuta sin problemas".

Si aceptamos que hay un componente político detrás de lo ocurrido, ¿qué incentivos tendría Rabat para llevar a cabo una operación de este tipo?

Es una operación de castigo a España a través de uno de sus puntos más débiles, que es Ceuta. El otro es Melilla. Y es una operación de castigo que no tiene nada que ver ni con la visita del presidente a Argel, ni con la ley sobre los saharauis que permitirá acceder a la nacionalidad española, ni con el cambio de estatus de Gibraltar.

Es una operación de castigo porque, durante tres días, catorce medios de comunicación, trece europeos y uno israelí, publicamos una serie de informaciones que destripaban el funcionamiento de los servicios secretos marroquíes y demostraban también el uso masivo que ha hecho Marruecos de Pegasus.

"Es una operación de castigo a España a través de uno de sus puntos más débiles, que es Ceuta"
Yo creo que eso irritó y enfadó mucho a las autoridades marroquíes. El 1 de octubre, enlazando con lo que nosotros habíamos hecho, Amnistía Internacional publicó también un informe magnífico sobre esta cuestión. Nosotros trabajamos en una investigación coordinada por Forbidden Stories, y me gusta recordarlo porque su apoyo fue fundamental, con la colaboración del Laboratorio de Seguridad de Amnistía Internacional. Creo que todo eso les irritó mucho.

Ahora usted me puede hacer una pregunta: ¿cómo pueden las autoridades marroquíes castigar a España, y concretamente a Ceuta, por unos artículos publicados en la prensa?

Hay que saber que esa investigación que estuvimos desarrollando durante meses tenía muchas ramificaciones en España. Muchas. Hubo periodistas extranjeros que vinieron a España a trabajar con nosotros precisamente por eso.

Es probable que los servicios secretos marroquíes lo supieran. Además, le pongo un ejemplo muy concreto: contamos con mucho detalle cómo los servicios secretos marroquíes habían espiado a la Guardia Civil cuando sus agentes iban a trabajar a Marruecos. Es decir, dejaron al descubierto a la Guardia Civil. Yo creo que todo eso hizo que esta gente estuviera muy irritada y buscara una fórmula para vengarse.

En mi opinión, el movimiento en redes fue espontáneo en origen, después de que el 8 de julio se conociera la sentencia del Tribunal Supremo sobre las devoluciones en caliente. Pero las autoridades dejaron correr la situación y, sobre todo, no tomaron ningún tipo de medidas. Entonces, la bola fue creciendo hasta que sucedió lo que sucedió aquel día. Además, creo que ellos no querían que fuera tan grande, pero perdieron el control. Se les fue de las manos la operación.

"En mi opinión, el movimiento en redes fue espontáneo en origen, después de que el 8 de julio se conociera la sentencia del Tribunal Supremo sobre las devoluciones en caliente"
Y esto es una sospecha. Así como estoy absolutamente seguro de que fue una represalia por toda esa labor periodística que se desarrolló en buena medida en España, creo que la operación estaba diseñada para ser mucho más pequeña, algo parecido a lo que ya había sucedido en mayo de 2021 en Ceuta. Pero de esto último no tengo pruebas.

Sin embargo, se les fue de las manos y, en vez de 10.000 personas, entraron ocho veces más, según la cifra que dio el ministro de Política Territorial. O incluso las 90.000 personas de las que ha hablado Juan Jesús Vivas. Hay también un informe del CNI que yo no he tenido el privilegio de leer, pero sí conozco a alguien que lo ha leído, y que habla de 100.000 personas en la última semana de julio de 2026.
 

El periodista analiza las razones que, a su juicio, explican la crisis de Ceuta y la actuación de Marruecos. Foto: Agenda Pública / Yanka Soto


Marruecos tiene, por tanto, incentivos para castigar a España. ¿Debemos esperar algún tipo de represalia por la visita de los reyes a Ceuta y Melilla los próximos 13 y 14 de octubre?

Marruecos tiene una larguísima tradición de castigos y de tomar represalias. Yo le digo una cosa: tiendo a pensar que habrá cierto enfado, porque, si no, no serían fieles a su propia tradición. Pero creo que el enfado será menor que el que se produjo en 2007.

¿Por qué? Porque las autoridades marroquíes saben que tienen mucho que hacerse perdonar. Han puesto Ceuta patas arriba, su imagen está muy dañada. Esa imagen está tocada por muchos motivos: porque es un país que no controla bien su frontera, porque no es un socio fiable y porque, en cuanto entreabre la frontera, hay decenas de miles de jóvenes que se quieren ir. Como ha dicho un amigo mío marroquí, el verdadero voto fue el 30 de julio en Ceuta, y no el 23 de septiembre en las elecciones legislativas en Marruecos.

"El verdadero voto fue el 30 de julio en Ceuta, y no el 23 de septiembre en las elecciones legislativas en Marruecos"
Entonces, creo que, para no tensar más la cuerda y no complicarle más la situación al Gobierno de Pedro Sánchez, que ha sido un gobierno complaciente con Marruecos, la reacción será pequeña. Pero me puedo equivocar, y lo puedo reconocer dentro de unos días.

¿Qué puede hacer España para evitar que Marruecos tenga este tipo de palancas de presión? ¿Cree que se van a poner en marcha medidas de contención o contrapesos?

Ceuta y Melilla son indefendibles. Se puede mejorar su defensa, se pueden parapetar un poco más las ciudades, pero si se presentan 80.000 o 100.000 civiles a las puertas de Ceuta y no se dispara —y se hace bien en no disparar—, son de verdad indefendibles.

Además, en algunos casos intentan entrar por tierra, mar y aire. Ha habido incluso casos de personas que han intentado entrar en parapente y han acabado muriendo. Entonces, se tiene que contar con Marruecos. Hay que seguir externalizando, aunque no nos guste, parte de la defensa de Ceuta y Melilla.

¿Cómo podemos garantizar que Marruecos asuma de verdad ese compromiso? Está claro que la política de apaciguamiento desarrollada por el presidente Sánchez a partir del 12 de julio de 2021, que después pasó por el Sáhara y por otros muchos episodios, no ha dado resultados.

"Hay que seguir externalizando, aunque no nos guste, parte de la defensa de Ceuta y Melilla"
Hay que buscar una política alternativa. Y creo que esa política alternativa es la disuasión. Hay que explicar a Marruecos que España, a nivel bilateral y a través de la Unión Europea, tiene muchos más medios de presión sobre Marruecos que Marruecos sobre España. Marruecos tiene algunos importantes, como la migración, pero España cuenta con muchos más.

Y que, si Marruecos no cumple su papel, o el papel que nosotros queremos que cumpla en Ceuta y Melilla, habrá, esta vez sí, represalias españolas que pueden hacerle mucho daño.
 

Cembrero reflexiona sobre las posibles represalias de Rabat y la necesidad de una estrategia de disuasión. Foto: Agenda Pública / Yanka Soto


¿Cree que esa política de disuasión se va a poner en práctica?

Por ahora no se ha puesto en práctica más que en la etapa de José María Aznar, con el asunto de Perejil.

Es más, no solo no se ha puesto en práctica, sino que aquí ha habido algo peor: ni siquiera se han mostrado a Marruecos, que yo sepa, los instrumentos o las herramientas que tenemos a nuestro alcance para hacerle daño si de verdad se comporta como se comportó en julio en Ceuta, si nos da grandes sustos o pone patas arriba una ciudad española. Ni siquiera se les han enseñado. Creo que es hora de hacerlo, pero no sé si se hará.

Desde luego, ahora la relación entre el Partido Popular y las autoridades marroquíes no es que sea mala, es pésima. Eso no quiere decir que el día de mañana, si Alberto Núñez Feijóo llega al Gobierno, no puedan cambiar radicalmente las cosas.

Entre otras cosas, porque entiendo perfectamente que un nuevo presidente del Gobierno que llega a La Moncloa, y que además no tiene experiencia internacional, lo último con lo que se quiere encontrar es con una crisis con el vecino. Por tanto, no sé si el discurso de ahora lo van a mantener el día de mañana. Será interesante comprobarlo.

Estados Unidos e Israel, ¿qué papel han tenido en lo ocurrido en Ceuta?

Yo creo que ninguno. Ninguno de los dos.

Hemos visto a algún ministro israelí alegrarse en redes sociales de lo que le había pasado a España y hemos visto a Trump hablar mucho de Ceuta, pero siempre desde una perspectiva de política interior estadounidense. Ha venido a decir que esto pasaría en Estados Unidos si gobernasen los demócratas, pero que, como gobiernan ellos, estas cosas no pasan. Es decir, ha barrido para casa.

Pero en ningún momento ha puesto en tela de juicio, ni él ni el Departamento de Estado, la soberanía española sobre Ceuta y Melilla.

"En ningún momento Trump ha puesto en tela de juicio la soberanía española sobre Ceuta y Melilla"
Otra cosa es que desde el Congreso haya habido alguna iniciativa, pero la posición oficial ha quedado muy clara. El Departamento de Estado publicó una nota y está clarísimo que Estados Unidos sigue considerando que la soberanía de Ceuta y Melilla es española.
 

Cembrero charlando con el equipo de 'Agenda Pública' en La Toja. Foto: Agenda Pública / Yanka Soto


Mencionaba antes el Sáhara Occidental. ¿Lo ocurrido en Ceuta puede tener alguna consecuencia para su futuro político?

No, no creo que tenga ninguna consecuencia. Pero sí aprovecho para decir una cosa.

En contra de lo que la gente cree a veces, porque hemos visto muchas declaraciones de políticos marroquíes, de ministros e incluso muchos artículos en la prensa que, desde principios de agosto, reivindican la soberanía sobre Ceuta y Melilla, las prioridades de Marruecos no están ahí.

La soberanía de Ceuta y Melilla, por supuesto, es una ambición, un anhelo, un sueño de Marruecos. Pero sus prioridades con España están, en general, en el flanco sur o el frente sur, es decir, en el Sáhara Occidental. Esas son sus prioridades. Tienen cuatro reivindicaciones principales.

La primera es que España transfiera el control del espacio aéreo del Sáhara Occidental, que hoy en día se ejerce desde Las Palmas, a las autoridades marroquíes.

La segunda prioridad es que España haga lo mismo que Francia y Estados Unidos. Es decir, que no solamente apoye la autonomía, sino que reconozca la soberanía de Marruecos sobre el Sáhara Occidental.

"La soberanía de Ceuta y Melilla es una ambición, un anhelo, un sueño de Marruecos [...] pero sus prioridades están en el Sáhara Occidental"
La tercera reivindicación es que se llegue a un reparto de las aguas territoriales entre Canarias, el sur de Marruecos y el Sáhara Occidental que sea favorable a Marruecos. A día de hoy no hay acuerdo. Es decir, que, en definitiva, el país que tiene una costa continental, comparado con el que tiene una costa de archipiélago, tenga más aguas que el que está enfrente.

Esto lo argumentan jurídicamente. También hay argumentos que rebaten esta interpretación, pero no es un capricho. Hay toda una argumentación jurídica detrás de la posición marroquí. Dicen que el reparto no tiene que ser equidistante, sino equitativo, es decir, justo.

Y la cuarta reivindicación, que creo que será un problema dentro de unos cuantos años, aunque a día de hoy todavía no lo es, es compartir la explotación de las riquezas del monte Tropic.

El monte Tropic es un volcán sumergido en las proximidades de Canarias. No está en aguas territoriales españolas, pero se supone que está en la zona económica exclusiva española y contendría entre el 5% y el 7% de los minerales raros de todo el mundo, minerales que se utilizan para las nuevas tecnologías.

Hoy en día está sumergido a dos kilómetros de profundidad y no hay tecnología que permita explotarlo. Pero se supone que dentro de veinte años sí la habrá y será una gran fuente de riqueza.

Entonces, lo que quieren los marroquíes es que compartamos esa fuente de riqueza. La documentación jurídica española dice que no, porque está en la zona económica exclusiva española.

"El monte Tropic se supone que está en la zona económica exclusiva española y contendría entre el 5% y el 7% de los minerales raros de todo el mundo"
Ya veremos. En todo caso, lo que sí hemos visto es que Estados Unidos parece tener mucho interés, porque varias veces barcos oceanográficos estadounidenses se han paseado por esas aguas —aguas internacionales, aunque estén en la zona económica exclusiva española— para intentar evaluar qué es lo que hay debajo. Desde luego, sabemos que hay una gran fuente de riqueza.

Para terminar, si volviéramos a encontrarnos en el Foro La Toja de 2027, ¿qué buena noticia le gustaría contar para España en relación con Marruecos y cuál preferiría no tener que dar?

Bueno, una noticia mala... Veo que a la gente le preocupa mucho, aunque a mí no me interesa demasiado el fútbol, que la final del Mundial no se celebre en un estadio español, como el Camp Nou o el Santiago Bernabéu, y se dispute en el nuevo estadio Hassan II, que está en construcción en Marruecos.

Marruecos ha dejado muy claro que va a pelear duro para conseguir que la final se celebre en el estadio Hassan II, que será el más grande del mundo cuando esté acabado el año próximo.

Eso sería, digamos, una mala noticia para España. Aunque a mí, repito, el fútbol no me interesa mucho. Pero entiendo que aquí la gente lo considera casi más importante que lo que ha pasado en Ceuta: que Marruecos, invitado a incorporarse a la candidatura hispano-portuguesa, al final nos arrebate la final.

¿Y una buena noticia? Tanto para España como para Marruecos.

Desde el punto de vista español, que se celebrase aquí la final.

Y una buena para Marruecos... Se me ocurren muchas. Yo hablaría sobre todo de los presos.

Toda la cúpula que dirigió la revuelta pacífica del Rif está en la cárcel desde 2017. Periodistas ahora no hay en la cárcel, pero hay muchos periodistas exiliados. También muchos blogueros, más bien youtubers, que están exiliados.

"Toda la cúpula que dirigió la revuelta pacífica del Rif está en la cárcel desde 2017"
A mí me gustaría que toda esa gente pudiera volver a su país y trabajar allí, y que las pocas personas que quedan en la cárcel por su presencia crítica en las redes sociales salieran de prisión.

Y después está también Mohamed Ziane, el exministro marroquí de Derechos Humanos, que lleva encarcelado desde 2022. Tiene 84 años, es de madre española y padre marroquí y nació en Málaga. Está muy delicado de salud y me gustaría que saliera de la cárcel.

Eso sería la buena noticia del lado marroquí: que mis amigos youtubers volvieran, que todos los que están en la cárcel salieran, empezando por Ziane.
En alianza con

Muchas gracias.
Jorge de Diego Hurtado
Jorge de Diego Hurtado
Redactor en 'Agenda Pública'
Politólogo y analista electoral. Cuenta con experiencia en consultoría en Bruselas y actualmente es redactor en 'Agenda Pública'. También es cofundador de 'El Tablero Político'.
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