-
+

Millennials y Zetas en la política española: una radiografía generacional de los liderazgos políticos emergentes

Ramón Mateo, Laura Rodríguez

8 mins - 24 de Abril de 2024, 07:00

El pasado 26 de febrero se presentó el tercer informe sobre los nuevos liderazgos de nuestra sociedad de beBartlet, que vuelve a centrarse en la participación de las generaciones Millennial y Zeta en la política española. Como en la primera edición, presentada en 2021, la vocación de este estudio sigue siendo detectar para anticipar; esto es, conocer quiénes son los líderes emergentes de la política española para anticiparnos y saber quiénes serían los líderes del futuro. 3 años más tarde, después de un 2023 cargado de citas electorales, este nuevo informe vuelve a ofrecer una radiografía de quiénes son los liderazgos emergentes que entran (y se quedan) en las instituciones. El estudio analiza más de 7.000 perfiles públicos, entre los que identifica a más de 700 Millennials y Zetas.

Los liderazgos emergentes no son algo novedoso en la política española. Desde la Transición, los principales líderes políticos accedieron muy pronto por primera vez a las instituciones. Todos tenían 43 años o menos. Felipe González fue presidente del Gobierno con 40 años. José María Aznar fue presidente de Castilla y León con 34 años y presidente del Gobierno de España con 43 años. Y José Luis Rodríguez Zapatero fue el diputado más joven del Congreso con 26 años y presidente del Gobierno con 44 años. Estos son sólo algunos ejemplos de cómo el liderazgo ha sido, en muchas ocasiones, una carrera de fondo de quienes pertenecían a una generación. Y que en algunos casos ha llegado hasta las más altas responsabilidades. Irrumpieron en la escena política a edades tempranas, estableciendo un precedente que hoy representan las generaciones Millennial y Zeta.

Estas generaciones ahora traen nuevas caras y también nuevas dinámicas y formas de entender una carrera política. Es una tendencia global, como ilustran dos figuras con trayectorias muy distintas que representan este contraste intergeneracional: el presidente Joe Biden en EEUU (81 años) y el primer ministro Gabriel Attal en Francia (34 años). El papel de los líderes políticos emergentes gana peso en un contexto en el que las nuevas formas de comunicación permiten a su vez nuevas formas de proyección y conexión más directa con la ciudadanía. Los datos en España apuntan en esa dirección, aunque todavía queda camino por recorrer: aunque las generaciones Millennial y Zeta constituyen cerca del 29% de la población total y su presencia en el Congreso es el 21%, en el Senado sólo es del 10%.

[Recibe los análisis de más actualidad en tu correo electrónico o en tu teléfono a través de nuestro canal de Telegram]

Entrando en los resultados del informe, el análisis demográfico de estos nuevos referentes de la política revela una geografía política diversa. Más del 50% provienen de comunidades como Andalucía, la Comunidad de Madrid, Catalunya, Canarias, Galicia y la Comunidad Valenciana. Esta diversidad también se aprecia entre partidos y niveles institucionales. Así, el 30% de todos los líderes emergentes analizados representan al PSOE. El Gobierno de España mantiene su representación respecto a 2021 con 5 ministros Millennials, siendo el más joven de ellos Pablo Bustinduy (40 años). El grupo parlamentario de Sumar en el Congreso es el que tiene más Millennials y Zetas, con un 48% de diputados de estas generaciones, por encima del 21% de media de la Cámara Baja y del escueto 10% del Senado. Y en el ámbito autonómico, la Asamblea de Madrid se erige como el parlamento con la mayor concentración de líderes emergentes, llegando al 32%, mientras que el Gobierno de Canarias es el ejecutivo que lidera esta representación, con un 42%. Solo en tres Comunidades Autónomas sus presidentes son Millennials: Pere Aragonès (Catalunya), Marga Prohens (Illes Balears) o Fernando López Miras (Región de Murcia). El alcalde Zeta más joven de Catalunya, España y Europa, por cierto, es el de Portbou (Girona) con 19 años.

Vienen de sitios diferentes y traen consigo diferentes experiencias y bagajes académicos. Aunque en general, están cada vez más preparados. Es llamativo que al menos el 74% de los líderes Millennial y Zeta cuenten con una experiencia profesional previa a la política, lo que contrasta con la percepción (prejuiciosa) que existe entre la opinión pública. Y que también apunta a una reconfiguración de las carreras políticas: más intensas y más intermitentes. La mayoría ha trabajado como abogados (15%), administrativos (12%) o profesores (10%). 

En cuanto a su formación, descubrimos que el 81% de los líderes emergentes cuenta con una educación superior, en contraste con el 38% del conjunto de la población española. Una diferencia que, aunque certifica su mayor cualificación, hace emerger el debate sobre la representatividad de estos nuevos referentes y su capacidad para conocer, comprender y defender los intereses de sus representados. Los estudios más comunes son Derecho (25%), Ciencias Políticas (7%), ADE (6%) e Ingeniería y Periodismo (5% ambas). Aquí aflora otro debate, sobre la prevalencia de los juristas en la política y la perspectiva específica que ello comporta en el ejercicio de sus funciones públicas. Una vinculación natural, desde un punto de vista, dada la naturaleza de su actividad, pero no menos otros enfoques tecnológicos, sociales o humanísticos que son igualmente necesarios para abordar el diseño de regulaciones y políticas públicas cada vez más especializadas y complejas.

Otro dato destacable es que existe un equilibrio de género entre los líderes emergentes, al menos en lo que respecta a su acceso a las instituciones. En cómputo global, el 48% son mujeres y el 52% son hombres. Pero en los ámbitos estatal y autonómico son las mujeres las que superan ligeramente a los hombres (51% frente a 49% en ambos casos). Unas cifras que se consolidan con el tiempo y que apuntan a la eficacia de la legislación sobre paridad en las listas electorales para alcanzar un mayor equilibrio de género en las instituciones. Un debate que ahora coge nuevo impulso con la tramitación por el Congreso del Proyecto de Ley Orgánica de representación paritaria y presencia equilibrada de mujeres y hombres (más conocida como “Ley de Paridad”) que plantea introducir “listas electorales cremallera”, con alternancia de mujeres y hombres en los puestos de las candidaturas.

 Por otra parte, los datos nos revelan matices interesantes en cuanto a las áreas en las que tienen responsabilidades estos líderes emergentes según su género. Las mujeres tienden a especializarse en temas como Juventud (21%), Igualdad (20%) y Políticas Sociales (16%). En contraste, los hombres se inclinan hacia áreas como Transición Ecológica (21%), Deporte (14%) o Movilidad e Infraestructuras (12%), mientras que por ejemplo sólo un 5% lo hacen por Igualdad. De este modo se comprueba cómo todavía existen sesgos de género en torno a sus competencias en política, que también en este caso motivan un debate sobre si estas brechas son el resultado de preferencias de estos nuevos referentes o por el contrario se deben a decisiones organizativas (no neutras) de sus respectivos partidos que debieran ser reevaluadas teniendo en cuenta una vocación de paridad.

Estas brechas en las áreas de responsabilidad también se aprecian en función de la orientación ideológica de sus respectivos partidos. Los líderes emergentes en partidos de izquierdas llevan temas de Cultura (18%), Juventud (18%), Transición Ecológica (16%) y Educación (15%). Mientras que aquellos en partidos de derechas lideran en Juventud (18%), Educación (17%), Transición Ecológica (15%) y Comercio y Turismo Economía (14%). Hay aspectos llamativos si comparamos con 2021. Así, en el caso de los líderes en partidos de izquierda, las preferencias parecen haber pasado de las Políticas Sociales a la Transición Ecológica. Una muestra de la evolución de la agenda política y quizás también de las claves que definen la identidad ideológica de cada colectiva en el momento actual.

En definitiva, el nuevo informe sobre estos nuevos referentes de la política de beBartlet demuestra que los nuevos líderes políticos Millennial y Zeta no sólo tienen una presencia cada vez más consolidada en las instituciones, sino que están marcando (el contenido, el tono y las prioridades de) las agendas políticas. Abordan temas cruciales a nivel social, político, económico y ambiental y lo hacen desde posiciones de responsabilidad. No sólo están llamados a construir el futuro, sino que ya, de hecho, definen el presente.


¿Qué te ha parecido el artículo?
Participación