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EFE | EP

Eficacia, recentralización y lealtad a propósito de la gestión de la pandemia

Xavier Coller, Carles Pamies, Fabiola Mota

7 mins - 15 de Marzo de 2023, 07:00

Esta semana se cumplen tres años del confinamiento por la pandemia de COVID-19. Se trata de un suceso lo suficientemente grave como para recordar cada año, no solo por mantener viva la memoria de los que ya no están, sino también como solidaridad con quienes padecen las secuelas del virus y con quienes les cuidaron (y los cuidan).
La pandemia puso en tensión las costuras del Estado, muy especialmente el sistema sanitario y su gestión descentralizada. Se convirtió en lo que se conoce como un 'problema intergubernamental complejo' (PIC) caracterizado por la necesidad de coordinación de varios actores en un doble plano: el político y el de la gestión. Pero esta coordinación se produce, además, en un nivel múltiple: Unión Europea, gobierno central, gobiernos autonómicos y, si se apura, también los municipios. Este PIC ha tenido varias aristas (la gestión de la sanidad: hospitales, atención primaria; residencias de mayores, escuelas, servicios básicos, etc.) que han puesto en tensión las relaciones intergubernamentales en un Estado altamente descentralizado.

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Además de las evaluaciones que hagan los expertos en el funcionamiento de las políticas para enfrentar la pandemia, gracias a la tercera encuesta a parlamentarios en España, tenemos la oportunidad de conocer la percepción de nuestros representantes respecto de las relaciones intergubernamentales durante la pandemia. La encuesta la realiza un equipo de académicos vinculados a la UNED, Universidad de Burgos, Universidad Pablo de Olavide y Universidad Autónoma de Madrid. Han participado 557 parlamentarios (30% del total) de las 19 cámaras de representación en España. El trabajo de campo se extendió entre abril y diciembre de 2022. En esta encuesta se tocan temas diversos (véase la percepción de sus señorías sobre el fortalecimiento de la UE por la guerra de Ucrania) y, entre ellos, se incluyen tres preguntas sobre la percepción de la gestión política de la pandemia para que se indique el grado de acuerdo en una escala Likert 1-5 donde 1 es 'muy en desacuerdo' y 5 'muy de acuerdo' con las frases siguientes: 
 
  1. La colaboración y cooperación intergubernamental se han demostrado eficaces en la respuesta a la crisis de la COVID-19.
  2. La pandemia ha facilitado una recentralización del estado en detrimento de la autonomía de las CCAA.
  3. La crisis de la COVID-19 ha mostrado que los gobiernos autonómicos actúan con lealtad.

Los resultados se encuentran en la Tabla 1. Para facilitar la lectura se agrupan las posturas en 1. Muy en desacuerdo/en desacuerdo, 2. Ni en desacuerdo ni de acuerdo, y 3. Muy de acuerdo/de acuerdo. Los porcentajes son horizontales dentro de cada ítem.
 
Tabla 1.- Grado de acuerdo con la Eficacia, Recentralización y Lealtad (en %)
Fuente: Elaboración propia con los datos de la tercera encuesta a parlamentarios españoles.
Nota: 1.- Los porcentajes están redondeados al entero más próximo y se leen en horizontal dentro de cada ítem (eficacia, recentralización, lealtad). 2. Utilizando la media de puntuaciones en la escala ideológica otorgadas por los representantes de los partidos, la categoría 'otros partidos' se ha dividido en 'otros partidos de izquierda o de centro izquierda' (el 9% del total) y 'otros partidos de derecha o centro derecha' (el 3% del total). 3. UP y C. significa Unidas Podemos y Confluencias.
 
La mayor parte de representantes (59%) respalda la idea de que la respuesta coordinada y cooperativa a la pandemia desde diferentes niveles de gobierno ha sido eficaz. Solo un 27% se muestra contrario a esta idea y lo encontramos, sobre todo, en Vox (77%) y PNV (73%), pero con menor intensidad también en Ciudadanos (54%). Los/as representantes de los partidos de gobierno se muestran conformes con la eficacia intergubernamental (más el PSOE, 92%, que Unidas Podemos, 85%), y casi la mitad de parlamentarios/as del PP (46%) pero también de ERC (52%) respaldan también que dicha cooperación intergubernamental ha sido eficaz. Probablemente, en estos dos casos, la experiencia de gobierno esté detrás de estas posiciones.

A pesar de que la respuesta política inicial a la pandemia consistió en centralizar la gestión de la crisis, la mayor parte de representantes políticos (57%) se muestra en desacuerdo con la idea de que la gestión de la pandemia ha propiciado una recentralización del Estado. Solo un 24% creen que esta recentralización ha tenido lugar, y esta posición es más frecuente en ERC (86%), JxCAT (100%), PNV (91%) y otros partidos de izquierda (72%) en menor medida. Con la excepción de Unidas Podemos y sus confluencias (24%) y de Ciudadanos (22%), entre los partidos de ámbito estatal el respaldo a la percepción de que ha habido una recentralización de facto es marginal (alrededor del 10%).



Casi la mitad (48%) de parlamentarios/as cree que en la gestión de la pandemia ha habido lealtad por parte de los gobiernos autonómicos. En esta postura coinciden con más frecuencia ERC (74%) y PP (74%), también JxCAT (69%) y, en menor medida, PNV (54%). Se trata de partidos que controlan gobiernos regionales y puede que esto incida en su posición. Por el contrario, quienes forman parte de partidos del gobierno central (pero también de algunos autonómicos) son menos positivos respecto de la lealtad autonómica: solo un tercio del PSOE (37%) y un cuarto representantes de Unidas Podemos y confluencias creen que ha existido. Los dos partidos estatales sin experiencia de gobierno autonómico tienen comportamientos diferentes. Casi la mitad de los representantes de Ciudadanos (44%) cree que la lealtad ha existido (un 18% no está de acuerdo con que las autonomías hayan sido leales) mientras que el 77% de los parlamentarios de Vox percibe que la deslealtad de los gobiernos autonómicos ha sido la tónica.

No hay duda de que coordinar las relaciones intergubernamentales en un estado descentralizado es más complejo en medio de la gestión de una pandemia. Y más cuando la respuesta política a tamaña crisis se produce en un sistema institucional como el español, lastrado por la carencia de mecanismos efectivos de coordinación y cooperación entre niveles de gobierno, lo que confiere una enorme responsabilidad a la voluntad de los propios partidos y representantes políticos. Generalmente, esta voluntad está trufada de intereses políticos y de interpretaciones diversas (interesadas o no) de lo que es el bien común o el interés de la ciudadanía. Los datos que se presentan apuntan, nuevamente, a que la botella se ve medio vacía o medio llena en función de que se esté gobernando o en la oposición. Por este motivo es tan importante que partidos de diverso signo toquen gobierno, aprendan el funcionamiento de un Estado descentralizado pero coordinado y que sus representantes sean capaces del aprendizaje institucional. Ojalá se haya aprendido la lección y, en caso de necesidad, las costuras del Estado en sectores vitales no se debiliten, sino que se fortalezcan por la puesta en práctica frecuente de los mecanismos de cooperación institucional entre diferentes niveles de gobierno. 

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