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con la colaboración de
Alejandro García (Efe)

La digitalización de la movilidad sostenible y su impacto en el ciudadano

Arturo Corbí

8 mins - 22 de Julio de 2022, 08:00

Hasta que la sostenibilidad no sea el centro de la estrategia de movilidad, el futuro del planeta seguirá estando comprometido. El porcentaje de emisiones atribuidas al transporte no deja lugar a dudas: según la Agencia Europea del Medio Ambiente, los coches, las furgonetas, los camiones y los autobuses producen más del 70% de las emisiones totales de gases de efecto invernadero. Otra manera de moverse es posible si, y solo si, aspira a ser digital. Porque sólo si lo es, será verdaderamente eficiente y útil para el ciudadano y, en consecuencia, sostenible para el planeta.

La tecnología se ha relevado como ese exponente capaz de conseguir en el menor tiempo posible una movilidad que frene la velocidad con la que el cambio climático se está haciendo más que presente. La relación es exponencialmente proporcional: a mayor digitalización, mayor sostenibilidad. La descarbonización es el mayor desafío, pero no es el único, especialmente en aquellas zonas en las que se concentra más población.

La digitalización de la movilidad no sólo impacta de forma positiva en el planeta, sino que también lo hace en el ciudadano que demanda una movilidad más accesible, más segura, inclusiva, conectada y multimodal, en la que poder alternar soluciones según necesidades, circunstancias y destinos; pero también más asequible para el sistema y el propio ciudadano. 

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Esta nueva movilidad requiere redibujar el ecosistema para, tecnología mediante, reenfocarlo hacia sus necesidades reales y los nuevos desafíos; desde los propios vehículos pasando por los aparcamientos, las estaciones intermodales que permitan combinar sistemas de transporte, los carriles bici y los espacios peatonales. También hacia el propio ciudadano: no sólo hay que impulsar la descarbonización de sus vehículos, sino motivarlo para que prefiera el transporte público.


La digitalización es el medio
En primer lugar, no basta con ofrecer sostenibilidad al ciudadano mientras se mueve. Debe poder elegir cómo y por qué moverse de esa manera sostenible. En este contexto, la fórmula para avanzar hacia la movilidad limpia surge de la suma de la descarbonización de la flota con vehículos eléctricos e híbridos y la preferencia del transporte público por encima de otras modalidades.

La digitalización es el medio con el que conseguir este resultado; una palanca de aceleración y éxito con la que activar una nueva manera de entender la movilidad. Reconducir este cambio modal, es decir, hacer que el ciudadano elija sustituir o combinar el vehículo privado por otro medio más sostenible sólo es posible si se siente lo suficientemente motivado para preferir el transporte público y las ventajas que se derivan de su uso. 

Para que figure como una prioridad y no sólo como una alternativa, es imprescindible diseñar estrategias que fomenten el uso de la movilidad como un servicio digital de primera, que aporte un valor añadido respecto al vehículo particular. El abanico es amplio: desde información actualizada y en tiempo real de tiempos de llegada, el estado de 'sanitación' y grado de ocupación en los buses o posibles incidencias en el trayecto.

Tecnología para una movilidad inteligente
Otras ventajas derivadas de la digitalización de la movilidad es la posibilidad de planificar viajes a través de 'apps' de móvil y webs con mecanismos de pago digitales (QR), entre otros servicios que convierten el transporte público en una alternativa no sólo menos contaminante, sino más rápida y fiable para el viajero. Solo así podremos convertir el transporte público en la opción preferida de los ciudadanos como motor de la nueva movilidad inteligente, sostenible y segura. 

De la misma forma que hemos dejado de usar los sms y utilizamos WhatsApp para comunicarnos por las ventajas que ofrece al usuario, la movilidad sostenible con preferencia por el transporte público prevalecerá si el ciudadano percibe y comprueba que el servicio, cada vez más digital, es cada vez más eficiente, rápido e intuitivo. Es decir, le aporta un mayor número de ventajas respecto a otros sistemas.


La movilidad necesita soluciones digitales que aporten esa inteligencia (hablamos de datos, cloud, analítica, inteligencia artificial, machine learning, IoT, etc.) y hagan tangible todo este nuevo potencial, asegurando la cobertura y conectividad total del territorio, integrando todos los medios de transporte, ofreciendo modelos flexibles de tarifas y métodos de pago, etc. La digitalización es imprescindible, porque es precisamente lo que permite que el ciudadano sea el actor principal de esta nueva movilidad y, en consecuencia, garantiza el éxito de un nuevo modelo más sostenible.

¿Qué papel tienen los fondos europeos?
Los retos que plantea la movilidad sostenible en las ciudades del siglo XXI son muchos y simultáneos: descarbonización, electrificación, automatización, teletrabajo, conectividad de infraestructuras de movilidad, vehículo conectado, etc. El diseño e implementación de una nueva movilidad es complejo y requiere una nueva forma de aproximarse y avanzar en las estrategias que cada uno plantea, así como las tecnologías, servicios y proyectos necesarios para llevarlos a cabo y, por consiguiente, las inversiones que se requieren para conseguir implantar la estrategia de movilidad. 

En este escenario de crisis global y de urgencia climática, los fondos europeos van a ser imprescindibles para aprovechar el momento y dar un salto cualitativo en el momento más crítico, pero también más necesario; un impulso de liquidez canalizado por el Ministerio de Transportes, Movilidad y Agenda Urbana (Mitma) hacia las ciudades en programas de digitalización y la reducción de emisiones y hacia las comunidades autónomas en negociación sectorial para que articulen la financiación en proyectos en sus entornos vitales de los ciudadanos.

¿Hacia dónde va el futuro de la digitalización de la movilidad?
Actualmente, no hay ningún proceso que no requiera tecnología en cualquier de sus etapas, ya sea para detectar, analizar, evaluar, medir, gestionar, informar y corregir. Al mismo tiempo, cualquier actividad, proyecto o desarrollo tiene un impacto medioambiental y cada vez son más las inversiones financieras que incorporan los criterios de sostenibilidad en su evaluación y aprobación.

Según Gartner, en 2023 más del 80% de las empresas que no dispongan de plataformas digitales para gestionar su estrategia sostenible no cumplirán sus objetivos. Nos encontramos no ya a las puertas de un cambio de paradigma, sino en el mismo recibidor. Las nuevas generaciones hacen palpable el cambio de prioridades cuando, entre otras decisiones, valoran vivir en la ciudad y no tener coche. Un acto de responsabilidad con el planeta que sólo es posible si esa misma ciudad es capaz de ofrecerles una alternativa de calidad, sostenible y fiable: la Movilidad como Servicio (MaaS, por sus siglas en inglés), un marketplace que abrirá los servicios de movilidad.

Movilidad: donde coinciden lo público y lo privado
Son muchas las administraciones (ayuntamientos, comunidades autónomas y Gobierno) conjuradas para que el servicio público que ofrecen pueda convertirse en la alternativa para el cambio modal que necesita la movilidad sostenible. En este camino, la colaboración público-privada es imprescindible para incorporar ambas ofertas de movilidad de forma que el usuario aproveche sus ventajas según su necesidad y al mismo tiempo ambos ganen en demanda de viajes, realimentándose y creando un círculo virtuoso que impulse la multimodalidad y la capacidad de escoger del consumidor. 

En este contexto destaca el proyecto Renfe as a Service (RaaS), un ejemplo de la apuesta de la compañía ferroviaria para impulsar la MasaS. Se trata de un proyecto liderado por Renfe y desarrollado por NTT DATA y Siemens, que asume el reto de construir la primera plataforma nacional de movilidad como servicio en España por un actor público, en colaboración con todos los actores públicos y privados

RaaS comenzará a ofrecer servicios multimodales en toda su red en el último trimestre de 2022, en las ciudades que conecta (+29) con una experiencia de viaje multimodal local, regional y nacional (+100 proveedores de movilidad) que será única en el mundo. Ofrecerá un servicio abierto, agnóstico, transparente en todo el territorio español que paso a paso puede convertirse en una palanca para ir generando un modelo de Movilidad como Servicio.

Otro ejemplo lo encontramos en el sistema de Transportes de Galicia (e-Mobility), que recientemente ha establecido una potente estrategia en su plan de modernización tecnológica de la movilidad como única forma de alcanzar los objetivos de sostenibilidad, ubicando al ciudadano en el centro. 

El futuro de la movilidad ya ha llegado, los objetivos están definidos y la tecnología lo está haciendo posible. Poner al ciudadano en el centro es el mejor revulsivo y los fondos europeos, el trampolín que llega en el momento justo.
 
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