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¿Quiénes son los míos?

José Miguel Rojo Martínez, Alejandro Soler Contreras

7 mins - 1 de Febrero de 2022, 12:25

La reciente encuesta sobre Tendencias Sociales del Centro de Investigaciones Sociológicas español (Estudio nº 3343) ha incluido una interesante pregunta, la número 24, sobre cuál es el grupo de personas con el que más se identificaba el entrevistado en términos de intereses compartidos. Esta pregunta permite indagar en los patrones de formación de identidades sociales en España y, potencialmente, en las bases identitarias del conflicto político.
 

Los resultados apuntan a la identidad generacional como la principal identidad colectiva del país. Un 25,8% de las personas entrevistadas afirmó sentirse identificadas prioritariamente con las personas de su misma edad y generación, por tan solo un 5,1% que lo hacían con las de su misma clase social. Si bien las teorías sociológicas clásicas consideran la clase social como una de las formas destacadas de estructuración grupal, se constata su progresiva pérdida de influencia en el imaginario ciudadano (que no como instrumento analítico). No obstante, al analizar los resultados de la categoría clase social hay que indicar la existencia de otra opción de respuesta relativamente afín (personas que tienen mi misma profesión y trabajo) que activa sentimientos de pertenencia más gremiales, menos socioeconómicos y potencialmente menos politizables. El 10,9% de los entrevistados respondió esta categoría.

La identidad generacional, la identidad social más destacada del país, no es igual de prevalente en todos los grupos etarios. No son los más jóvenes (18 a 34 años), los últimos 'millennial' y los 'Z', los que más se identifican con las personas de su edad, a pesar de que sobre ellos se han construido algunos de los discursos identitarios de tipo generacional más fuertes. El grupo que más se identifica con las personas de su misma edad se corresponde con las personas de entre 45 a 54 años, seguido por los de la franja de entre 35 a 44 años. ¿Qué particularidades experienciales llevan a los X y a los primeros millennials a sentirse fuertemente identificados con las personas de su misma generación? ¿Qué hechos compartidos, de época, les han marcado tan intensamente hasta el punto de articular este arraigado sentimiento de pertenencia?

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En todo caso, los patrones identitarios de los Z y tardo-Y que revela este estudio destacan por su singularidad respecto al resto de grupos de edad. Así,
son los más jóvenes (18 a 24 años) quienes muestran una mayor identidad de clase (10,9%). Este hecho se podría relacionar con la estructura socio-laboral dual española, que relega a los jóvenes preferentemente a aquellas posiciones más precarias, facilitando la importancia del eje de clase en el imaginario de este grupo. Por otro lado, los grupos de edad de 18 a 24 y de 25 a 34 muestran una alta identificación en términos de aficiones, modas y gustos (27% y 28,3% respectivamente frente al 19,9% de la media). Las tendencias de desarrollo de una nueva oferta de ocio y la proliferación de sub-culturas urbanas en los últimos tiempos revelan un mayor impacto en las generaciones jóvenes, más expuestas a las mismas por su singular familiaridad con los medios tecnológicos y las redes sociales. Sus gustos y aficiones tal vez sean los más alejados de los del resto de generaciones, y justamente por ello contribuyen poderosamente a definir sus pertenencias grupales.

Otra de las identidades colectivas que más efectos ha desplegado recientemente sobre el plano socio-político español ha sido la nacional o territorial. Si bien sólo el 3,4% de los entrevistados afirma que se identifica prioritariamente con las personas de su misma región o nacionalidad, este porcentaje se eleva a un 25,9% entre los votantes de JxCAT, que es el partido con un electorado más fuertemente étnico-identitario (aunque advertimos de la escasa muestra de la que dispone el estudio para los partidos nacionalistas). De hecho, en el caso de ERC (9,1%), del PNV (7,4%) y de EH-Bildu (6,3%), los porcentajes son más elevados que los del conjunto muestral, pero lejos de la intensidad que describen los simpatizantes de Carles Puigdemont, quienes dan mucha importancia a la identidad nacional a la hora de definir a quienes sienten como miembros de su tribu.



Respecto al País Vasco, estos resultados pueden mostrar que, actualmente, no se encuentra en una etapa de reivindicación nacionalista intensa (a nivel identitario). Y en Cataluña, reflejan la contraposición entre Junts, que mantiene una línea independentista dura y menos transversal socialmente (abogando por la independencia unilateral), y ERC, que prioriza la conocida como Vía Amplia (primando usualmente la negociación con el Estado y el ensanchamiento de las bases del movimiento). Destaca, además, cómo en el electorado de EH-Bildu conviven los patrones de identificación nacional con un intenso sentimiento de clase (primera respuesta para un 14,7% de sus votantes).

En cuanto al género como identidad social, se evidencia que las mujeres se identifican más en primer lugar con su género que los hombres (7,4 puntos porcentuales más), tal vez porque esta condición definitoria de pertenencia grupal afecte más, en el caso de las mujeres, a sus propios intereses y vivencias personales. También en el grupo de edad más joven (18 a 24 años) la identificación con el género es superior a la media y al resto de grupos etarios, un posible ejemplo de la consolidación del feminismo entre las nuevas generaciones.

Finalmente, esta pregunta nos permite explorar una de las hipótesis con mayor presencia en los estudios recientes sobre polarización afectiva (la defensa de la identidad partidista o ideológica como una identidad social más, con lo que esto supone según la Teoría de la Identidad Social (TIS) de Tajfel para las relaciones interpersonales y la percepción inter-subjetiva (véase el libro 'Uncivil Agreement' de Lilliana Mason, año 2018, para profundizar en esta hipótesis). Según el CIS, un 8,3% de los españoles se identifica en primer lugar con aquellas personas que tienen 'sus mismas ideas políticas'; es decir, de acuerdo con los datos la ideología se convierte en un elemento de creación de grupos sociales por encima de la clase, las ideas religiosas, el género o el territorio (municipio, región, nacionalidad). Los resultados son especialmente interesantes si los analizamos por la edad y el recuerdo de voto de los entrevistados.

La ideología como identidad social prioritaria es más intensa en los dos polos de edad (18-34 años y 55-65 y más). A su vez, son los votantes de Unidas Podemos los que más tienden a identificarse con los que piensan igual que ellos (25,7%, y 29,1% en el caso de En Comú Podem). Entre los votantes de Ciudadanos (3,0%) y del PP (4,5%) esta respuesta resulta poco relevante, y los del PSOE se sitúan en la media (8,4%) mientras que los de Vox (10,3%) y ERC (10,5%) la superan en dos puntos porcentuales.

Haciendo balance de lo expuesto, en España, el grupo social que demuestra un mayor potencial identitario parece ser la edad. Con todo, los jóvenes manifiestan una identificación en términos de clase social comparativamente algo mayor al resto de generaciones y la primacía de la identidad nacional como identidad social queda acotada, principalmente, a los votantes del nacionalismo catalán no izquierdista. Las tendencias recientes de polarización afectiva se ven reflejadas en un núcleo de españoles que priorizan la agrupación en torno a ideas políticas, y es que las de los demás ya nos hacen identificarnos tanto como antaño lograba hacerlo la clase, la religión o el territorio. Saber qué grupos sociales definen las rutinas de identificación en nuestro país nos permitirá comprender mejor las actitudes y comportamientos socio-políticos de los ciudadanos. Desde la identidad como anclaje se piensa el mundo y nos pensamos (a nosotros) en ese mundo.
 
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