Bajo gobiernos del PP, Madrid ha favorecido el crecimiento de la educación concertada y privada, reduciendo el gasto público educativo en términos de PIB. La oferta educativa está altamente diferenciada entre el norte, con más centros privados y bilingües, y el sur, con mayor presencia de centros públicos y no bilingües. Este modelo ha profundizado las desigualdades sociales y ha generado una segregación residencial y educativa que afecta las oportunidades de las familias, especialmente las más vulnerables.