Tras su nacimiento como moneda común, el euro ha acabado por convertirse en una de las infraestructuras políticas más visibles de Europa. El investigador del Real Instituto Elcano Miguel Otero y el ex director adjunto del banco central de Austria Paul Schmidt explican que, en la era digital, los pagos cotidianos dependen en gran medida de redes privadas y externas y apuntan a una alternativa para reforzar la autonomía estratégica europea: el euro digital. "Pagar siempre ha sido una cuestión de poder", sostienen.