El 7 de junio de 2023 faltaban 46 días para las generales, y
las últimas encuestas de ocho institutos privados daban a PP y Vox, de media, 182 diputados. Era una mayoría absoluta holgada, de las que se ven con nitidez desde lejos.
El 23 de julio, ya de cerca, se quedó en 170. Hoy vuelven a faltar 46 días para votar, y la media de once institutos con trabajo de campo terminado desde el 29 de septiembre les concede
202,5 escaños y el 51,1% del voto.
Esa mayoría la habrá oído usted dar por hecha en más de una tertulia y, con perdón de los contertulios, yo creo que
tiene menos holgura de la que transmite la media. Para medirla, he trasladado los resultados del 23J a las 52 circunscripciones con las encuestas publicadas y el censo del INE, en unas cuentas que
no presento como pronóstico porque no están validadas con elecciones anteriores, y he buscado en los microdatos del CIS quién decidió tarde en 2023. Si las encuestas se equivocan como en 2023, el bloque quedaría en
188-190 escaños con la izquierda en una sola lista y en
193-194 con la izquierda en dos.
Con la izquierda dividida, solo bajaría de 190 si el error llegara a entre 3,4 y 4 puntos.
Los sondeos de hace tres años
Las ocho encuestas de referencia de junio de 2023 situaban al bloque en el 47,9% del voto y en
182,3 escaños. El resultado fue de
137 escaños para el PP y 33 para Vox, con el 45,4% de los votos válidos, así que
la media falló por doce escaños y dos puntos y medio.
La mayor parte del exceso estaba en Vox, al que daban 42,6 escaños, mientras que el PSOE, con el 25,3% en esas encuestas, sacó el 31,7%.
"Si las encuestas se equivocan como en 2023, el bloque quedaría en 188-190 escaños con la izquierda en una sola lista"
Gonzalo Adán, director de SocioMétrica, llamó
espejismo a la mayoría holgada de aquella campaña y lo atribuyó a que
muchas casas habían corregido al alza para no quedar descolgadas de las demás, lo que en demoscopia se conoce como
herding, el efecto rebaño, que, dicho sin tecnicismos, consiste en equivocarse en compañía. Caben otras explicaciones, como un movimiento real del voto en las últimas semanas o un sesgo en el recuerdo de voto con el que se ponderan las encuestas, y con una sola elección como precedente,
los datos publicados no permiten descartar ninguna.
Los de ahora
Las encuestas a 46 días se leen como el parte del 29N, aunque ningún meteorólogo firmaría una previsión a siete semanas vista. Las once proyecciones de referencia van de los
193 escaños de GESOP, con el bloque en el 47,6%, a los
212 de Hamalgama, y
su mediana está en 203. Quien crece esta vez es Vox, que
pasa de 33 diputados a 66 de media, mientras el PP se queda en 136.
More in Common cifraba a finales de agosto ese trasvase en
el 14% de los votantes populares del 23J.
Quién decidió tarde
La poselectoral del CIS de 2023 preguntó a los votantes cuándo decidieron su papeleta, y en sus
microdatos el 70% de quienes recuerdan haber votado a PP o Vox lo tenía decidido mucho antes de la campaña, frente al 56% de los de PSOE o Sumar. Si usted pensaba, como yo, que la izquierda llegó tarde y desinfló a la derecha, la propia encuesta permite comprobarlo en parte, porque preguntó a quien cambió de opinión desde el inicio de la campaña, el 7 de julio, qué partido pensaba votar antes.
De cada cien votantes de la izquierda, veintiocho decidieron en la última semana o después. De ellos, trece lo hicieron sin cambiar de partido y nueve
pasando de PSOE a Sumar o al revés, mientras que tres venían de PP o Vox y otros tres de la abstención, el voto en blanco u otras opciones. En la derecha,
4 de cada cien llegaron tarde desde la izquierda.
Tampoco aparece una movilización tardía de abstencionistas propia de un bloque. Entre quienes decidieron en la última semana o después, el 15% de la derecha y el 14% de la izquierda no habían votado en 2019, y fueron más los votantes de PP y Vox que pensaron en algún momento en no votar,
un 29% frente a un 24%.
"De cada cien votantes de la izquierda, 28 decidieron en la última semana o después. De ellos, 13 lo hicieron sin cambiar de partido"
Que la izquierda decidiera más tarde dice, por tanto, menos de lo que parece, porque
se movió sobre todo entre sus propias siglas.
Con estos datos no puedo atribuirle la caída de la derecha en 2023, y menos aún calcular cuánto podría repetirse. La propia encuesta, además, se queda corta con la derecha, porque el 13% de los entrevistados que votaron no dice a quién y, entre quienes sí lo dicen,
PP y Vox reúnen el 28% y el 9%, frente al 33% y el 12% de las urnas.
La participación
El INE publicó el 9 de octubre un censo de 38.728.356 electores, con
1.615.127 jóvenes que podrán votar en unas generales por primera vez. En julio de 2023, la participación fue del 66,6% sobre el censo total y del 70,4% entre los residentes, según el escrutinio provisional, en pleno verano y ocho semanas después de unas municipales y autonómicas.
Mi impresión es que esta vez, sobre el censo total, estaremos más cerca del 70% que del 66%.
En un ambiente tan polarizado está movilizado el votante de derechas y también su antagonista en las comunidades que deciden el reparto, y la convocatoria llega sin una cita en todo el país desde las europeas de 2024.
"Mi impresión es que esta vez, sobre el censo total, estaremos más cerca del 70% que del 66%. En un ambiente tan polarizado está movilizado el votante de derechas y también su antagonista"
Con un 68% del censo total, cerca del 73% entre los residentes, habría
unos 26,1 millones de votos válidos, y el 51,1% de la media exigiría que PP y Vox reunieran
13,3 millones, 2,1 más que en 2023. Si el bloque mantuviera constante su número total de votos, sin identificar qué electores lo componen,
quedaría en el 43,1% y sin mayoría absoluta, y si sumara solo la mitad de esos votos nuevos, en el 47,1%.
Que más participación favorezca por sí misma al Gobierno es otra cuestión. El único indicio de los microdatos del CIS, 585 abstencionistas declarados que pensaron en votar, apunta a un reparto casi parejo,
un 35% hacia PSOE o Sumar y un 36% hacia PP o Vox. Es un indicio débil, porque en la encuesta
la abstención declarada es el 11% cuando la real rondó el 30%, y, débil y todo, no es lo que yo esperaba.
Cuántos escaños da cada punto
Para traducir votos en escaños, el porcentaje de cada partido se traslada a las 52 circunscripciones desde los resultados del 23J, con el mapa del
Real Decreto 806/2026 y d'Hondt,
de dos maneras: en proporción al resultado de cada partido en cada provincia o sumando los mismos puntos en todas. Con los votos de 2023, el reparto devuelve
exactamente los 350 escaños del 23J, y con la media de encuestas da al bloque
entre 201 y 204.
| Escenario |
Voto de PP y Vox |
Izquierda en dos listas |
Izquierda en una lista |
Qué supone |
| Media de encuestas |
51,1% |
201-204 |
198-201 |
Que las encuestas aciertan |
| Error de 2023 repetido |
48,7% |
193-194 |
188-190 |
Que se repite un error observado una sola vez |
| Mitad de los votos nuevos, participación del 68% |
47,1% |
186-189 |
183-184 |
Que el bloque gana un millón de votos en lugar de dos |
| Votos de 2023 constantes, participación del 68% |
43,1% |
165-167 |
159-160 |
Que el total de votos del bloque no crece |
Las horquillas son la diferencia entre los dos modelos de traslado, y en todas las filas
lo que pierde el bloque pasa a la izquierda, como pasó en 2023 con el PSOE;
si fuera a otras candidaturas, el bloque conservaría más escaños.
La lista única le resta al bloque
entre tres y cinco escaños en los dos primeros escenarios, el mismo orden que sale de repartir en dos listas el voto de Sumar del 23J, con el que
PP y Vox habrían sumado 175 diputados en lugar de 170. Con la izquierda unida, el bloque quedaría por debajo de 190 si no pasa del 48,5% o el 49%, según el modelo, lo que supone un error de las encuestas de entre 2,1 y 2,6 puntos, del orden del de 2023. Dividida, el techo baja al 47,1% o el 47,7%, y
el error necesario sube a entre 3,4 y 4 puntos.
La mayoría absoluta solo se perdería por debajo de un umbral de entre el 44,7% y el 46,7%.
La lluvia de empates
Iván Redondo sostuvo, según recogió la prensa, que el PSOE
"puede ganar escaños que hoy no aparecen en las previsiones y provocar una lluvia de empates". La simulación del error de 2023 con la izquierda unida, que en el modelo proporcional deja al bloque en 188, le da la razón en que
hay muchos últimos escaños al filo, aunque no en la dirección que él les supone, porque con un trasvase de menos de medio punto del voto provincial
cambiarían de manos cuatro escaños del bloque y tres de sus rivales. La lluvia, por seguir con el parte, cae hacia los dos lados, y hacia cuál caiga más
depende de unas décimas que ninguna simulación anticipa.
Alrededor de 190
Mi apuesta es que el 29N se parecerá más al error repetido que a la media de hoy, es decir, que el bloque rondará los 190 escaños, y que bajar de ahí sería mucho más fácil con una izquierda unida. En 2023, el exceso de las encuestas a siete semanas estuvo sobre todo en Vox, que hoy es el partido que más crece, y
los dos institutos que más se acercaron entonces, GESOP y 40dB, le dan hoy al bloque el 47,6% y el 50,8%, por debajo de la media. Si la izquierda irá en una lista o en dos, se sabrá pronto, porque el
artículo 44.2 de la ley electoral obliga a comunicar los pactos de coalición
en los diez días siguientes a la convocatoria.
"El 29N se parecerá más al error repetido que a la media de hoy, es decir, que el bloque rondará los 190 escaños"
Una izquierda que llegue partida a ese plazo, tentada por la cuenta de cuántos diputados conserva cada sigla,
puede regalar al bloque de enfrente los escaños que vale la lista única. Del otro lado, Abascal ha dicho que ha aprendido a no "vender la piel del oso antes de cazarlo", y tiene motivos, porque hace tres años, a estas alturas,
las encuestas daban al bloque doce escaños que luego no aparecieron en las urnas.
La objeción más seria es que
el sesgo de 2023 no tiene por qué repetirse en la misma dirección.
Antonio Alaminos y Antonio Alaminos-Fernández encuentran en la
Revista Española de Investigaciones Sociológicas una ocultación significativa del voto a PP y Vox en el recuerdo de voto de los barómetros del CIS posteriores al 23J, la misma que asoma en la poselectoral. Ponderar con un recuerdo así tiende a inflar a esos partidos, pero si la ocultación se traslada a la intención de voto actual,
el error podría ir esta vez hacia abajo. Debilitarían también mi lectura unos votantes nuevos que se inclinen a la derecha y unas encuestas que en las últimas semanas sigan por encima del 51%.
Desde el 24 de noviembre, la ley prohíbe publicarlas.
En todos los escenarios de la tabla, salvo el último,
PP y Vox superan los 176 escaños, y el PP, que en ninguno pasa de 136 diputados,
necesita a Vox. Entre 183 y 204 escaños gobernaría el mismo bloque con márgenes muy distintos. Con 188, un Gobierno del PP dependería de un socio de entre medio centenar y setenta diputados
con una gran capacidad de exigir, y lo que ese socio exige cuando se pone a ello se conoce bien en
Ceuta.
En julio de 2024, Vox
rompió sus cinco gobiernos autonómicos con el PP por el reparto de menores migrantes no acompañados acogidos en Canarias y Ceuta. En agosto de este año, fuentes de la vicepresidencia de Castilla y León, en sus manos, avisaron de que usaría "
todas sus competencias y recursos jurídicos y políticos"
contra un nuevo reparto desde Ceuta de la tutela de unos niños que la ley encomienda a las administraciones. Con 188 escaños, ese mismo socio tendría en la mano
la investidura y cada presupuesto.