Uno de los territorios más desarrollados y con mayor autonomía política de Italia (el Tirol del Sur, Südtirol en alemán, situado en la región de Trentino-Alto Adigio) ha suscitado
una pequeña polémica bastante artificial y muy minoritaria, pero que muestra lo a flor de piel que están las sensibilidades nacionalistas. El partido de derecha radical alemán
Alternativa para Alemania (AfD) organizó un encuentro en el Parlamento federal con motivo del octogésimo aniversario del Acuerdo de 1946 y uno de los participantes, Otto Mahlknecht, miembro de un pequeño partido ultra y secesionista del Tirol del Sur (Die Freiheitlichen, Partido de la Libertad), anunció su intervención con
un mapa en el que el territorio se mostraba desgajado de Italia, como si fuera un Estado independiente. Él desmintió que hubiera solicitado ayuda a AfD para impulsar su proyecto y, por su parte, la derecha radical alemana afirmó no fomentar la secesión del Tirol del Sur.
No obstante,
la colaboración entre AfD y los ultras del Tirol del Sur es estrecha y así, por ejemplo, la portavoz de las juventudes de Süd-Tiroler Freiheit, Melanie Mair, afirmó en una reunión con las juventudes de la extrema derecha alemana que los terroristas de su región de los años cincuenta a ochenta habían sido "combatientes por la libertad" y que, en cualquier caso,
la mezcla de germanohablantes e italohablantes era totalmente desaconsejable, de acuerdo con las típicas tesis del nacionalismo étnico.
El asunto es obviamente menor, pero ha provocado un pequeño terremoto en el gobierno de Giorgia Meloni:
Antonio Tajani (ministro de Asuntos Exteriores de Forza Italia) consideró que era un incidente grave y la cuestión fue particularmente incómoda para Roberto Vannacci (Futuro Nazionale) y Matteo Salvini (Lega), ambos celosos guardianes de la sacrosanta integridad territorial nacional:
el primero comparte grupo en el Parlamento Europeo con AfD, en Europa de las Naciones Soberanas (ESN), liderado por los radicales alemanes, y el segundo felicitó con entusiasmo a los ultras alemanes con motivo de su aplastante
resultado electoral en Sajonia-Anhalt. Vannacci criticó a Salvini al recordarle que la Lega había apoyado la expulsión de AfD del grupo Identidad y Democracia dos años antes, mientras que
Meloni ha mantenido un perfil bajo al respecto.
"El asunto es obviamente menor, pero ha provocado un pequeño terremoto en el gobierno de Giorgia Meloni"
Sin duda, tiene interés hacer un breve
excursus histórico:
el Tirol del Sur fue incorporado a Italia en 1920, sin la menor consideración del principio de autodeterminación nacional defendido por Woodrow Wilson. El fascismo se propuso desnacionalizar a los germanohablantes y convertirlos a la fuerza en italianos, con prohibición de la enseñanza en alemán, fuerte represión e italianización de nombres personales y geográficos. Benito Mussolini favoreció la llegada masiva de italianos a la región y, curiosamente, Adolf Hitler respetó la frontera —pese a no gustarle— porque quería a Italia como aliado. La propuesta nazi, plasmada en un acuerdo de 1939 tras el
Anschluss de Austria, fue acoger en el Reich a los germanohablantes del Tirol del Sur que lo desearan (la mayoría optó por ello, aunque solo una parte llegó a emigrar). Tras la Liberación en 1945, se fundó en la región el Südtiroler Volkspartei (SVP), que reclamó la autodeterminación para reincorporarse a Austria, pero los Aliados lo rechazaron y tan solo exigieron a las autoridades italianas que respetaran los derechos de los germanohablantes.
El Acuerdo de 1946 (Alcide De Gasperi, presidente del Consiglio dei Ministri, y Karl Gruber, ministro de Exteriores austríaco) fue una compensación por la brutal fascistización italianista de la dictadura: no se modificaron las fronteras de 1919, pero se aceptó una transacción al asumir Italia amplios derechos lingüísticos y culturales de los germanohablantes del Tirol del Sur.
Con la Constitución de la República democrática,
el Trentino-Alto Adigio se configuró como una de las cinco regiones especiales del país, con amplia autonomía competencial en numerosas áreas (una autonomía que, además, es dual, ya que las dos provincias, Trento y Bolzano/Bozen, son autónomas entre sí dentro de la región). Todo el territorio, de ser uno de los más atrasados,
es hoy el más rico de Italia y en el Tirol del Sur residen unos 500.000 habitantes, el 68,6% pertenecientes al grupo lingüístico alemán, el 27% al italiano y el 4,4% al ladino. La región ha tenido dos estatutos de autonomía, el primero en 1948 mediante ley constitucional y el segundo de 1972, por el mismo procedimiento, con reconocimiento de mayor autogobierno. Esto fue posible por dos razones: 1) dar una respuesta política y no solo represiva a los episodios de terrorismo protagonizados por pequeñas organizaciones secesionistas de carácter ultra y 2) ganarse el apoyo del gran partido del territorio, el SVP. El Acuerdo de 1969 (
Il Pacchetto) fue firmado por Aldo Moro y Kurt Waldheim, ambos ministros de Exteriores de Italia y Austria, respectivamente, y aceptado por los parlamentos nacionales de los dos países y, de resultas de este,
se aprobó el nuevo Estatuto que amplió significativamente la autonomía.
Su despliegue fue laborioso y lento y, de hecho,
no culminó hasta 1992 y solo entonces el SVP declaró que se habían cumplido del todo los acuerdos firmados. Además, el ingreso de Austria en la Unión Europea en 1995 y en el espacio Schengen en 1997 favoreció la fluidez de las relaciones y
la reforma constitucional en Italia de 2001 reforzó aún más el autogobierno de las dos provincias regionales. Por tanto, pese a altibajos, la tónica general ha sido siempre la colaboración y la negociación, al margen de los episodios violentos entre los años cincuenta y ochenta que incluso se debatieron en la ONU a petición de Austria y aquella recomendó a Italia negociar (este telón de fondo está muy bien descrito en la excelente novela de Francesca Melandri
Eva dorme).
"Pese a altibajos, la tónica general ha sido siempre la colaboración y la negociación, al margen de los episodios violentos entre los años cincuenta y ochenta"
La clave política de la estabilidad del territorio radica en el SVP,
un partido imbatible, de tipo catch-all y de orientación ideológica de centroderecha (es miembro del Partido Popular Europeo), siendo su principal objetivo profundizar siempre en el autogobierno sin plantear la secesión. El SVP ha sufrido algunas escisiones, tanto por su izquierda (nacionalistas socialdemócratas) como por su derecha (ultras), siendo bastante corrientista, pero cohesionado por su interés en ser siempre el primer partido y gobernar el territorio. Es un partido que ha oscilado entre un impresionante 67% de los votos (1948) y el actual 35%-40%. Durante la Primera República, el SVP solía pactar con la Democrazia Cristiana y, a veces, con los socialistas y en la Segunda (a partir de 1994) ha oscilado entre los dos grandes bloques, a veces con el centroderecha y otras con el centroizquierda. Entre otros factores, la hegemonía del SVP se basó en el carisma de un líder excepcional,
Silvius Magnago (gobernó el territorio entre 1960 y 1989, durante más de 28 años seguidos, y presidió el partido desde 1957 hasta 1991) y presidente honorario hasta su fallecimiento en 2010 a los 96 años. En definitiva,
la cuestión del Tirol del Sur está hoy de hecho superada y los germanohablantes de la región aceptan muy mayoritariamente ser ciudadanos italianos a la vez que se sienten vinculados al mundo lingüístico y cultural germánico, de ahí que este conflicto haya sido una tormenta en un vaso de agua que solo ha interesado agitar a un muy minoritario grupo ultra de la zona.