Viernes, 2 de octubre de 2026
FORO LA TOJA 2026

Pedro Sánchez apela en La Toja a "la humanidad" para aprobar el decreto Maricarmen

En la apertura de la nueva edición del Foro La Toja, el presidente del Gobierno articuló un diagnóstico del desorden global, defendió el refuerzo de los escudos sociales y la transición energética frente a la ley del más fuerte, e instó a someter el despliegue de la inteligencia artificial al escrutinio democrático.

Agenda Pública Corp Agenda Pública Corp 2 de octubre de 2026
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El presidente del Gobierno durante la apertura del Foro La Toja 2026. | Foro La Toja
El presidente del Gobierno durante la apertura del Foro La Toja 2026. | Foro La Toja
Que la sociedad global habita un mundo en desorden ya es una constatación en La Toja. El título de esta nueva edición del Foro La Toja sirvió como punto de partida para la ponencia inaugural del presidente del Gobierno, Pedro Sánchez. En un escenario internacional definido por la aceleración de las transformaciones y la erosión de las instituciones tradicionales, el jefe del Ejecutivo abrió su intervención preguntándose a quién beneficia realmente un mundo en desorden, antes de abordar algunos asuntos candentes de la agenda nacional, como Ceuta o la crisis de vivienda.

"Cuando la voluntad y el deseo de concertación internacional pierden fuerza normativa, el espacio público queda a merced de la fuerza bruta y de las armas"
Cuando la voluntad y el deseo de concertación internacional pierden fuerza normativa, el espacio público queda a merced de la fuerza bruta y de las armas, vino a decir el presidente. En ese ecosistema desregulado, la victoria recae invariablemente en quien posee mayor capacidad material para imponer sus condiciones de manera unilateral. Asimismo, la erosión de las normas internacionales impacta directamente sobre la esfera socioeconómica: cuando se debilitan las reglas compartidas y los derechos laborales, "quien gana es quien más poder tiene para imponer sus condiciones", lamentó.

Frente a esta deriva, Sánchez planteó disputar de forma explícita el marco semántico del concepto de orden, adscrito, según señaló, tradicionalmente al pensamiento conservador. En su lectura, reivindicar el orden no equivale a sacralizar las normas vigentes ni a idealizar un pasado remoto desde la nostalgia. Por el contrario, articular un orden democrático consiste en "establecer reglas que sean justas" para evitar que los actores más poderosos decidan por los demás apoyándose en su asimetría de poder. En este sentido, la protección de los derechos laborales, la consolidación del Estado del bienestar y la regulación pública de los mercados constituyen para Sánchez la traducción práctica de esa noción progresista del orden.
 

Rebelo de Sousa, Felipe VI y Pedro Sánchez. Foto: Foro La Toja

La quiebra del derecho internacional y el principio de humanidad

El presidente sugirió que la quiebra del orden internacional responde a una estrategia interesada. Tras referirse a conflictos actuales como la invasión de Ucrania, el genocidio en Gaza o la guerra en Irán, amplió la mira y señaló que las guerras se han cobrado más de 150.000 vidas en el último año, mientras que el número de personas desplazadas de manera forzada en todo el planeta escala ya hasta los 117.000.000 de personas.

"Ningún muro o barrera, por alta e infranqueable que se pretenda erigir, logrará contener la desesperación de la gente por alcanzar una vida mejor"
Ante el rey Felipe VI y el presidente de la Xunta, Alfonso Rueda, Sánchez hizo una referencia explícita a la frontera de Ceuta para ilustrar los límites de las respuestas punitivas frente a las dinámicas globales. "Ningún muro o barrera, por alta e infranqueable que se pretenda erigir, logrará contener la desesperación de la gente por alcanzar una vida mejor", apuntó. Defender la dignidad humana por encima de las barreras físicas constituye, en palabras del presidente, la sustancia misma sobre la que debe cimentarse el orden internacional.

Geopolítica, emergencia climática y el marco de la UE

En el plano internacional, la intervención se centró en la posición de Europa ante las grandes potencias y las transformaciones globales. Las relaciones comerciales con China ocuparon buena parte de este diagnóstico, marcado por el desequilibrio actual de los intercambios económicos. Sánchez defendió la apertura al comercio y a las inversiones exteriores, pero también la necesidad de reequilibrar la balanza y revisar la relación con el gigante asiático para reducir dependencias estratégicas. Esta mayor autonomía europea requeriría, a su juicio, un presupuesto comunitario mucho más ambicioso y el fortalecimiento de alianzas bilaterales como el Tratado de Amistad con Francia, cuya falta de ratificación en el Senado español también estuvo presente en su intervención.

En otro plano, la emergencia climática apareció como una amenaza de primer orden ante la que Sánchez rechazó cualquier retroceso. El cambio climático, señaló, no solo tiene consecuencias medioambientales, sino que "mata y empobrece". El presidente defendió la necesidad de mantener el rumbo de la transición ecológica ante una Europa que no está preparada para asumir los costes económicos y sociales de la inacción.

"Sánchez defendió la apertura al comercio y a las inversiones exteriores, pero también la necesidad de reequilibrar la balanza"
La volatilidad en enclaves estratégicos para el suministro de hidrocarburos, como el estrecho de Ormuz, reafirma para el jefe del Ejecutivo la urgencia de acelerar el despliegue de las energías limpias, que contrapuso a la dependencia de estos puntos críticos bajo la fórmula "frente a Ormuz, sol, agua y viento".

Crecimiento económico, escudos sociales y el reto de la vivienda

Al trasladar el análisis a la coyuntura macroeconómica nacional, el presidente puso de relieve la "resiliencia encomiable" demostrada por la economía española en un contexto internacional adverso. En un entorno de incertidumbre europea, las cifras ilustran un modelo de éxito capaz de mantener el crecimiento. España ha concentrado la creación del 85% del empleo asalariado de toda la zona euro, logrando situar el volumen de ocupación en máximos históricos al tiempo que se genera un empleo de mejor calidad.

"El presidente puso de relieve la «resiliencia encomiable» demostrada por la economía española en un contexto internacional adverso"
La premisa política del "no a la guerra, sí a los escudos sociales" es en realidad un resumen de la idea del presidente de mantener el esfuerzo inversor del Estado para proteger a las capas medias y trabajadoras frente a los shocks externos. Dentro de este marco de protección pública, se habló de la vivienda. El presidente del Gobierno hizo un llamamiento directo a las fuerzas políticas para dejar a un lado la ideología y las confrontaciones partidistas en la gestión habitacional, definiendo el derecho a un hogar accesible como "una cuestión de pura humanidad" sobre la que debe articularse la cohesión social. 

La gobernanza democrática de la IA frente a los tecnoligarcas

El último bloque del discurso estuvo dedicado al despliegue responsable de la inteligencia artificial y a la necesidad de establecer contrapesos públicos ante la aceleración tecnológica. Frente a quienes defienden la neutralidad de la tecnología, Pedro Sánchez sostuvo que esta no es ajena a los valores e intereses de quienes la desarrollan y utilizan. En esta línea, defendió la necesidad de establecer reglas justas y gobernar la transformación digital de acuerdo con los principios democráticos.

"Responder a esta revolución industrial desde la parálisis o el miedo constituiría un error absurdo, pero igual de absurdo resulta abstenerse de regular sus impactos"
El presidente advirtió contra la tentación de ceder la autorregulación tecnológica a las propias corporaciones del sector. Responder a esta revolución industrial desde la parálisis o el miedo constituiría un error absurdo, pero igual de absurdo resulta abstenerse de regular sus impactos. "No podemos esperar a que cada límite sea traspasado", advirtió.

Para garantizar que la innovación se subordine al bien común, el esquema de gobernanza propuesto por el Ejecutivo se articula sobre tres pilares normativos: un escrutinio público permanente, una supervisión gubernamental estrecha y la exigencia de responsabilidades penales cuando la actuación de las herramientas tecnológicas vulnere los derechos de la ciudadanía. La defensa de unas reglas del juego justas atravesó así una intervención en la que Sánchez vinculó la estabilidad económica y la justicia social con la capacidad de las instituciones democráticas para gobernar las grandes transformaciones de nuestro tiempo.
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