La oficialidad del catalán, euskera y gallego volvió a debatirse en Bruselas, pero sin votación ante las reservas legales y presupuestarias de varios Estados. Carlos Mª Ortiz Brú, exconsejero en la Representación Permanente de España ante la UE, ve la propuesta como una cesión simbólica a los socios de investidura, alejada del pragmatismo comunitario.