La
encuesta que Cluster17 ha elaborado para
Agenda Pública ofrece una
radiografía valiosa de las actitudes de los españoles hacia su forma de Estado. Los números merecen una lectura detenida, porque
desmienten varios tópicos y plantean preguntas que no solemos encontrar en el debate público.
El dato de cabecera es rotundo:
el 62,2% de los encuestados opta por mantener la monarquía y, frente a ellos, un 36,2% prefiere una república. Conviene detenerse aquí antes de seguir adelante. En cualquier democracia europea, que casi dos de cada tres ciudadanos respalden su forma de Estado constituye una muy sólida base de legitimidad. No extraordinaria, pero sí claramente mayoritaria. Las monarquías parlamentarias de nuestro entorno, desde Dinamarca a los Países Bajos, operan con niveles de apoyo similares o, en algunos casos, superiores.
Situar a España en ese marco comparado, algo que desde REMCO llevamos años haciendo, permite evitar el sesgo de tratar la monarquía española como un caso aislado y supuestamente anómalo.
"En cualquier democracia europea, que casi dos de cada tres ciudadanos respalden su forma de Estado constituye una muy sólida base de legitimidad"
Ahora bien, ese 62,2% no es un bloque homogéneo, y aquí es donde la encuesta se vuelve interesante.
Un 28,7% quiere una Corona con mayor peso político. Un 26% mantendría las funciones actuales. Apenas un 7,5% la reduciría a un papel estrictamente ceremonial. La fractura no se produce solo entre monárquicos y republicanos, sino
dentro del propio campo monárquico. Que casi tres de cada diez españoles deseen ampliar la competencia de la Corona revela una demanda de institucionalidad que el análisis político convencional no suele recoger.
Esa demanda, sin embargo, debería interpretarse con cautela.
Ampliar las funciones del jefe de Estado en una monarquía parlamentaria no es un ajuste menor, sino una alteración del equilibrio constitucional que exigiría un debate profundo sobre qué funciones concretas se ampliarían, con qué mecanismos de control y bajo qué condiciones de legitimidad democrática. Más que un programa definido, que ninguna encuesta puede ofrecer, se trata de la expresión de sentimientos o actitudes variadas. Y también podemos preguntarnos, de disponer de un programa concreto y coherente de reformas,
cuántas de ellas podrían llevarse a cabo en el actual clima de polarización extrema, cuando lo que se necesita aquí es un consenso amplio.
Una paradoja entre monarca y sistema preferido
Una de las aportaciones más interesantes del estudio es la que podríamos llamar
la paradoja persona/institución. Entre los votantes del PSOE,
el 51,9% prefiere la república, pero el 63,3% valora positivamente a Felipe VI. En Vox ocurre exactamente lo contrario:
el 85,7% apoya la monarquía, mientras que solo el 39,9% aprueba la gestión del actual monarca. Los socialistas aprecian al rey pero cuestionan el sistema. Los votantes de Vox defienden el sistema pero recelan del rey. Esta doble disociación demuestra que el debate sobre la forma del Estado en España no se mueve en una simple dimensión de apoyo o rechazo. El vínculo entre ideología, institución y persona es mucho más complejo de lo que los eslóganes permiten captar.
"Los socialistas aprecian al rey pero cuestionan el sistema. Los votantes de Vox defienden el sistema pero recelan del rey"
La
dimensión territorial es otra cuestión relevante.
En Catalunya el 53,2% y en el País Vasco el 58,4% optan por la república, porcentajes que caen hasta el 24,3% en Andalucía y el 24,5% en Madrid. La correlación entre republicanismo y nacionalismo periférico es evidente. No se trata tanto de una objeción al funcionamiento de la monarquía como de
un cuestionamiento del marco político general del que la Corona forma parte. Esta distinción importa, porque las soluciones a cada tipo de desafección son muy diferentes.
Por otra parte, hay un interesante aspecto generacional en el estudio, que
desmonta el mito de que los jóvenes son automáticamente republicanos. El grupo de 25 a 34 años es el que con mayor intensidad reclama una monarquía con más poder (39,8%), mientras que
el pico republicano se sitúa en la franja de 35 a 49 años (41,7%). Los datos sugieren que la relación entre edad y preferencia institucional no sigue una línea recta descendente, sino una curva que fluctúa y que probablemente refleja experiencias generacionales distintas: la crisis económica, el 15M, la crisis de la vivienda, la precariedad del mercado de trabajo, la abdicación de Juan Carlos I o la irrupción de nuevos partidos.
¿Qué se echa en falta en la encuesta? Dos cosas, sobre todo. La primera es
una pregunta sobre el conocimiento real que los ciudadanos tienen del funcionamiento de la monarquía parlamentaria. En REMCO hemos comprobado repetidamente que muchos de quienes opinan sobre la monarquía desconocen aspectos básicos de
su papel institucional, sus
costes comparados con los de otras jefaturas de Estado europeas o su contribución a la estabilidad institucional.
Medir esa brecha de información sería tan revelador como medir las preferencias.
La segunda carencia es
la perspectiva comparada. Preguntar a los españoles si prefieren monarquía o república sin ofrecerles un marco de referencia sobre cómo funcionan ambos sistemas en Europa equivale a pedir una opinión sobre un menú sin mostrar los platos.
"Preguntar a los españoles si prefieren monarquía o república sin ofrecerles un marco de referencia sobre cómo funcionan ambos sistemas en Europa equivale a pedir una opinión sobre un menú sin mostrar los platos"
Los datos de Cluster17 confirman que
la monarquía española cuenta con un respaldo mayoritario, no unánime, atravesado por tensiones ideológicas, territoriales y generacionales que merecen atención seria. El reto no consiste en celebrar las cifras favorables ni en dramatizar las desfavorables, sino en elevar la calidad del debate sobre las monarquías. Esto requiere
más investigación rigurosa y menos trinchera emocional: argumentos, datos comparados y análisis que permitan a los ciudadanos formar su criterio con información suficiente. Ese es, precisamente, el espacio que intentamos abrir desde REMCO.