La presidenta del Banco Central Europeo, Christine Lagarde, en Frankfurt. | ECB / Xinhua News / Europa Press
La elevada deuda pública reduce el margen de Europa para afrontar nuevas sacudidas económicas. "Los indicadores actuales no justifican anunciar una crisis financiera europea inminente, pero tampoco permiten concluir que podemos relajarnos", advierte Iñaki Aliende, profesor de Economía de la Universidad Complutense. En este análisis, examina cómo el endeudamiento de los Estados, los riesgos de los fondos y las valoraciones tecnológicas pueden poner a prueba una banca más sólida que en 2008.