Domingo, 4 de octubre de 2026
CONVERSACIONES

Alfonso Rueda: "Tenemos una oportunidad con China y vamos a aprovecharla"

El presidente de la Xunta de Galicia y anfitrión del Foro La Toja, Alfonso Rueda, conversa con el editor y director de 'Agenda Pública', Marc López Plana. Rueda aborda la inversión china y advierte de que "si no es en Galicia y en España, lo harán en otros lugares europeos que también están compitiendo por esas inversiones". También se muestra crítico con la posible recentralización de los recursos europeos, así como con la discusión sobre la reducción de la financiación para la política agraria.

Marc López PlanaAgenda Pública Corp
Marc López Plana, Agenda Pública Corp 4 de octubre de 2026
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El presidente de la Xunta, Alfonso Rueda, junto el editor y director de 'Agenda Pública', Marc López Plana. | Agenda Pública / Yanka Soto
El presidente de la Xunta, Alfonso Rueda, junto el editor y director de 'Agenda Pública', Marc López Plana. | Agenda Pública / Yanka Soto
Galicia es una de las comunidades autónomas en las que China se ha fijado con mucho interés. Lo sabe bien su presidente, Alfonso Rueda, quien, aunque admite que la competencia por hacerse con la inversión china ha sido intensa, explica "que vale la pena". "Dentro de diez años, que esas empresas hayan elegido instalarse aquí se verá como algo normal", argumenta.

El presidente de la Xunta, participante un año más en el Foro La Toja, está decepcionado con las noticias que llegan sobre los posibles recortes europeos en agricultura: "Soy crítico desde el principio hasta el final", enfatiza Rueda, que hasta el pasado mes de junio lideró la delegación española en el Comité Europeo de las Regiones. También defiende el papel de las comunidades autónomas frente a la posibilidad de que pierdan funciones del gasto presupuestario europeo. "Sería un error que, por convicciones políticas o por querer devolver poder a los Estados frente a las amenazas exteriores que afronta la Unión Europea, se recentralizara esa gestión".

Retomando parte de su debate en La Toja junto a los presidentes Salvador Illa e Imanol Pradales, el gallego expresa su opinión sobre el modelo de financiación autonómica. A su juicio, lo que hay que hacer es negociar: "Sentémonos todos y perdamos todos un poco. Esa es la clave. Si todos perdemos un poco, al final todos saldremos ganando", propone Rueda.
 

Alfonso Rueda, durante la conversación con Agenda Pública en el Foro La Toja. Foto: Agenda Pública / Yanka Soto


¿Cómo debemos organizar la relación con China desde España y desde Galicia, donde, como es sabido, está en una fase muy avanzada una inversión de gran importancia?

Nosotros vemos China como una oportunidad. Ya existen inversiones chinas en Galicia, aunque es verdad que no de la importancia de la que ahora se plantea. Tenemos, por ejemplo, algo tan intrínsecamente gallego como la industria conservera. Una fábrica de conservas muy gallega fue adquirida por una empresa china y funciona con toda normalidad. Estaba, además, en una situación difícil y ahora está potenciada y funcionando muy bien. También hay presencia china en el sector de la metalurgia pesada.

Y ahora se nos ha planteado una enorme oportunidad. En su momento se nos dijo, en colaboración desde el principio con el Gobierno de España —y esto se lo reconocí públicamente ayer mismo al presidente Sánchez—, que la empresa automovilística más importante de China, SAIC, MG en Europa, se estaba planteando empezar no simplemente a ensamblar, sino a construir sus vehículos aquí. Entre las distintas posibilidades europeas estaba España y, dentro de España, una serie de emplazamientos, entre ellos Galicia.

Entramos en ese proceso competitivo, primero en Europa y después en España. El círculo se fue reduciendo conforme se descartaban posibilidades. Al final quedamos dos candidatos. Nos desplazamos a China, los conocimos y ellos nos conocieron a nosotros, algo que creo que es muy importante.

"Una fábrica de conservas muy gallega fue adquirida por una empresa china y funciona con toda normalidad"
Yo no tenía experiencia con empresarios chinos y percibí que para ellos la relación personal es importante. Estuvimos allí y posteriormente ellos han venido aquí en varias ocasiones. Siempre digo lo mismo, pese a toda la polémica que existe alrededor de estas inversiones. Es verdad que, aunque solo sea por la novedad y por lo que China representa, su inversión en Europa genera debate. Pero está claro que las empresas chinas están desembarcando en Europa. Si no es en Galicia y en España, lo harán en otros lugares europeos que también están compitiendo por esas inversiones.

Después de ver la competencia casi feroz que mantuvimos con otros emplazamientos para que SAIC se instalara aquí, creo que vale la pena. Puede ser una inversión muy importante por sí misma. Estamos hablando, como mínimo, de 200 millones de euros de inversión inicial y del principio de muchas otras cosas.
 

Rueda conversa con Marc López Plana sobre la inversión china en Galicia y España. Foto: Agenda Pública / Yanka Soto


España está recibiendo en estos momentos muchas inversiones chinas y existe cierta preocupación en Francia y Alemania. ¿Cómo conciliamos la necesidad de atraer esas inversiones —y el argumento que usted acaba de utilizar, de que si no vienen aquí irán a otros lugares— con la situación internacional que vivimos?

Comprendo que es un escenario complejo, pero vuelvo a lo que decía antes. Las empresas chinas, que tienen una relación muy estrecha con el Gobierno chino, han decidido empezar a instalarse en Europa. Puede haber muchas teorías y muchos recelos, que también son comprensibles. Son competencia y operan en sectores en los que Europa ya tiene producción. Pero van a venir. Es un hecho.

"Está claro que las empresas chinas están desembarcando en Europa. Si no es en Galicia y en España, lo harán en otros lugares europeos"
Las circunstancias de China son las que son: tienen un exceso de capacidad de producción respecto a su consumo interno, producen productos de mucha calidad —la calidad ha aumentado muchísimo durante los últimos años— y han decidido dar el salto a Europa. De hecho, ya lo han dado. No hay más que mirar los coches que circulan por nuestras carreteras. Yo me fijo mucho más desde que estamos inmersos en todo este proceso y vemos vehículos de marcas chinas que ya estaban presentes.

Ahora han decidido dar el salto a fabricar esos vehículos en Europa y, además, no ocultan que uno de los motivos es evitar los aranceles que supone exportarlos desde China.

A mí me consta, porque he participado en este proceso competitivo, que otros lugares de Europa que probablemente, cuando no sean seleccionados, empezarán a manifestar recelos, intentaron hasta el último momento ser los destinatarios de estas inversiones.

Por tanto, yo no diría que España sea más pro-China. Creo que España ha aprovechado las ventajas de mantener una relación más estrecha y, por tanto, estamos en una posición también ventajosa para que las empresas chinas perciban España como un entorno amigable. Aprovechemos eso.

"España ha aprovechado las ventajas de mantener una relación más estrecha [...] estamos en una posición ventajosa para que las empresas chinas perciban España como un entorno amigable"
Creo que dentro de diez años todo esto estará normalizado. Y, naturalmente, dentro de diez años las empresas que se instalen ahora llevarán una década produciendo aquí y creando riqueza. Entiendo perfectamente los recelos actuales, sobre todo porque estamos hablando de competencia comercial. Pero creo que, dentro de diez años, que esas empresas hayan elegido instalarse aquí se verá como algo normal. Imagino que algo parecido ocurrió cuando llegaron las empresas japonesas de automoción o las empresas coreanas. Tenemos una oportunidad con China y vamos a aprovecharla.

Uno de los asuntos que está ahora mismo en plena discusión europea, y que le afecta directamente como presidente de Galicia, es el presupuesto de la Unión. Parece que el sistema puede evolucionar hacia un modelo más parecido al de Next Generation EU, un modelo que reduciría la capacidad de las CC. AA. para gestionar los fondos. ¿Es usted crítico con este sistema?

Sí, sin ninguna duda. Soy crítico desde el principio hasta el final. Hasta hace tres meses era el representante de todas las regiones españolas en el Comité Europeo de las Regiones y allí he defendido precisamente esa posición: cuidado con la recentralización. Y lo digo basándome en hechos empíricos.

En mi opinión, y creo que es una opinión bastante generalizada, la descentralización en España ha funcionado bien. No ha supuesto un aumento de costes. Algunos dicen que sí, pero los números están ahí: dato mata relato. Con el mismo dinero, la gestión descentralizada ha permitido prestar mucho mejor los servicios. Y estamos viendo ejemplos ahora mismo. En Ceuta, por ejemplo, la gestión sanitaria todavía está centralizada y se pueden observar las diferencias.

Existe ahora mismo una tendencia recentralizadora en Europa. Es real. En mi condición de representante en el Comité Europeo de las Regiones tuve ocasión de reunirme con muchos comisarios europeos y no ocultaban que la tendencia actual, quizá por las circunstancias sociopolíticas que vive Europa, es volver a concentrarlo todo en los Estados. Creo que es un error.

"La descentralización en España ha funcionado bien. Con el mismo dinero, la gestión descentralizada ha permitido prestar mucho mejor los servicios"
Y, si queremos una demostración práctica, podemos acudir precisamente a Next Generation EU. Estoy esperando a que el Gobierno central en España —no sé qué habrá ocurrido en otros países, pero puedo hablar del nuestro— haga una comparación entre la ejecución de los fondos que se reservó el Estado y la ejecución de los fondos que se transfirieron a las comunidades autónomas.

Nosotros vamos a rondar o superar el 90% de ejecución. Ese 10% restante puede deberse, en parte, a ineficiencias —no voy a negarlo, nadie es perfecto— y, en parte, a condicionantes asociados a fondos que se transfirieron con una serie de requisitos. Estoy seguro de que la ejecución del Gobierno central en la parte que se reservó, que además es mayor en cantidad que la que transfirió a las comunidades autónomas, va a ser mucho menor. Dependerá de los sectores, pero creo que globalmente no superará el 70%.

Ahí tenemos una demostración de los problemas de la gestión centralizada. Además, puede reproducir dificultades como las que estamos teniendo ahora con la financiación autonómica: perjudicar a unos territorios para beneficiar a otros. Añade burocracia, devuelve responsabilidades a una Administración que hace mucho tiempo que no gestiona este tipo de fondos y deja sin capacidad a unas administraciones que se han especializado mucho en hacerlo.

Todas las comunidades autónomas tenemos órganos directivos especializados en gestionar fondos europeos y creo que lo hacen francamente bien. Sería un error que, por convicciones políticas o por querer devolver poder a los Estados frente a las amenazas exteriores que afronta la Unión Europea, se recentralizara esa gestión. Creo que sería un enorme error y vamos a intentar evitarlo.
 

Marc López Plana ahonda en la perspectiva europea de Galicia. Foto: Agenda Pública / Yanka Soto


Hablemos de la política agrícola común. ¿Le preocupan las cantidades que están ahora mismo encima de la mesa para la PAC, especialmente teniendo en cuenta el peso que el sector primario tiene en Galicia?

Me preocupa mucho. Galicia concentra, por ejemplo, el 50% de la producción lechera española. Además, a diferencia de lo que sucedía hace unos años, prácticamente toda se transforma ya aquí. Tenemos también el 60% de la explotación forestal. Por tanto, nos jugamos muchísimo en la PAC.

Vuelve a ocurrir algo parecido a lo que comentábamos antes. Ahora se está configurando el nuevo presupuesto europeo y, por lo que yo he podido conocer —mi condición de representante en el Comité de las Regiones me permitía mantener reuniones directas con los comisarios europeos—, todos te dicen que estemos tranquilos.

Pero lo que se anuncia, y cada vez percibo más como una realidad, es una concentración y una derivación de fondos hacia nuevas prioridades que yo no niego. Existe una prioridad en defensa; esto va a suceder porque la situación actual es la que es. Existe también una prioridad hacia las nuevas tecnologías. Pero creo que Europa se equivocaría absolutamente si de repente recortara los fondos destinados a cuestiones que siguen siendo prioritarias.

La política agrícola común ya no consiste simplemente en subvencionar cultivos, como ocurría tradicionalmente. En Galicia, por ejemplo, con la PAC estamos financiando el relevo generacional. Estamos ayudando a toda esa gente joven que se ha formado, que se va a incorporar a las explotaciones más modernas y que necesita esas ayudas.

"Europa se equivocaría absolutamente si de repente recortara los fondos destinados a cuestiones que siguen siendo prioritarias"
También necesitan apoyo europeo todas las nuevas tecnologías aplicadas a la explotación ganadera y forestal. Si todo eso se corta ahora, cuando estamos inmersos en un proceso que ya es imparable y que quizá dentro de diez años no necesite estas ayudas, cometeríamos un enorme error. Ahora mismo estos fondos son imprescindibles, incluso más que antes.

Además, hablamos constantemente de que Europa necesita soberanía alimentaria. Hablamos también, ahora que se abre Mercosur, de defendernos ante posibles llegadas masivas de productos agrícolas. Todo eso quedaría en cuestión.

Por eso creo que, como mínimo, debería mantenerse la financiación de la política agrícola común y, si tiene que reducirse, que la disminución sea muy pequeña. Y lo mismo digo de la política pesquera. Galicia es la primera potencia pesquera regional de Europa y este sector es fundamental.

Si Europa recorta drásticamente estas ayudas porque considera que llevan demasiados años concediéndose y que ahora los recursos tienen que dirigirse hacia otras prioridades, cometería un enorme error. Después de todo el proceso realizado, por decirlo de alguna manera, moriríamos en la orilla.
 

Rueda y López Plana abordan el modelo de financiación autonómica y el reparto de recursos entre territorios. Foto: Agenda Pública / Yanka Soto


Durante su debate en el Foro La Toja ha aparecido inevitablemente el asunto de la financiación autonómica. Usted ha sido bastante vehemente en su posición y ha hablado de que presentaron casi una veintena de alegaciones. ¿Cuáles son las principales cuestiones que plantean en ellas?

A nosotros se nos acusaba de limitarnos a rechazar el modelo que se nos había propuesto. Yo ya he explicado las razones. Con ese modelo, Galicia pasa de estar un poco por encima de la media en financiación autonómica a situarse como la segunda o tercera comunidad por la cola. El perjuicio, por tanto, es evidente.

¿Por qué ocurre esto? En primer lugar, porque de esos 22.000 millones adicionales que se van a repartir se producen transferencias directas a algunas comunidades autónomas. Yo no niego esas transferencias, pero eso ya supone detraer una parte del pastel. Y, después, empiezan a adquirir mucho más peso criterios que antes también existían, pero no eran tan preponderantes. Estoy hablando, por ejemplo, de la población.

"Con ese modelo, Galicia pasa de estar un poco por encima de la media en financiación autonómica a situarse como la segunda o tercera comunidad por la cola"
¿Cuál es la posición de Galicia? Nosotros decimos: aquí de lo que se trata es de pagar lo que realmente cuesta prestar los servicios para garantizar que puedan ofrecerse en todo el territorio. Y, evidentemente, no cuesta lo mismo prestar servicios a una población concentrada, como ocurre en el sur de España o en el Levante, que hacerlo a una población diseminada, como sucede en Galicia y, en general, en todo el norte de España.

Pongo un ejemplo: la mitad de los núcleos de población de toda España están en Galicia. Si estamos hablando de sostener la población rural y de evitar que la gente tenga que desplazarse hacia las zonas más pobladas, tendremos que garantizar que los servicios básicos puedan prestarse allí. Y eso cuesta dinero. Lo mismo ocurre con el envejecimiento de la población: atender a una población más envejecida exige prestar más servicios.

Por tanto, si esas circunstancias pierden peso en los criterios de ponderación, evidentemente disminuirá la financiación y esos servicios quedarán infrafinanciados. Eso es lo que hemos planteado en nuestras alegaciones.

Entiendo que a las comunidades que tienen más población, menos envejecida y menos dispersa les interese que el criterio del número de habitantes tenga más peso. Por eso digo: sentémonos todos y perdamos todos un poco. Esa es la clave. Si todos perdemos un poco, al final todos saldremos ganando.

"De lo que se trata es de pagar lo que realmente cuesta prestar los servicios para garantizar que puedan ofrecerse en todo el territorio"
Lo que no tiene ningún sentido es que algunas comunidades vean aumentar de repente enormemente su financiación, porque eso necesariamente será a costa de las demás. Eso es lo que hemos explicado en las alegaciones. Ese es nuestro modelo. Y, como decía esta mañana durante el debate, ni siquiera se nos ha contestado.

¿Cuál es el proyecto que Galicia tiene para España? Ya ha empezado a responder de alguna manera al hablar de la financiación autonómica, pero me gustaría saber cómo se mira España desde Galicia.

Siempre explico una cosa. Cuando nos preguntan por los resultados electorales en Galicia y por qué un partido lleva tantos años gobernando con mayoría absoluta, hay una circunstancia que no se produce en ningún otro lugar de España. Vox, que es un partido que está creciendo claramente en el resto de España, aquí no tiene un solo representante público: ni en el Parlamento español por Galicia, ni en el Parlamento gallego, ni en ningún ayuntamiento, pese a haberse presentado en muchos.

Creo que esto tiene que ver con la identidad gallega. Somos una nacionalidad histórica. Si usted hace una encuesta —nosotros las hacemos recurrentemente— y pregunta a los gallegos si se sienten más gallegos o más españoles, habrá respuestas de todo tipo. Sin embargo, la respuesta mayoritaria será, primero, preguntarle por qué hace esa pregunta, como buenos gallegos, y después decirle que "exactamente igual de las dos cosas". ¿Cómo nos vemos? Como una parte fundamental de nuestro país.

El otro día, en un foro en Madrid, me preguntaban cómo nos sentimos los gallegos respecto a España. Nos sentimos queridos. No tenemos ningún sentimiento de que exista rechazo hacia Galicia. Y sentimos, además, que podemos aportar mucho. Precisamente por eso pedimos —y vuelvo a la cuestión anterior— solidaridad para poder mantener un nivel de servicios básicos que haga que todos nos sintamos parte de nuestro país.

Creo que Galicia se percibe como una tierra con mucha identidad y también con simpatía. Hemos recuperado el lema "Galicia Calidade", que en España resulta absolutamente creíble. Cada vez más —o al menos eso es lo que nos dice la gente— escuchamos: "En Galicia estáis tranquilos, en Galicia da gusto", sobre todo cuando se compara con el ruido que existe en España y con la polarización absoluta.

Aquí todavía se puede dialogar. Acabamos de alcanzar un acuerdo nada menos que con el Partido Socialista en una cuestión tan sensible como la lengua. Creo que algo así sería impensable en muchos otros lugares de España.

"Nos sentimos queridos. No tenemos ningún sentimiento de que exista rechazo hacia Galicia"
Se hablaba mucho de Galicia como una isla de estabilidad. Y ser una isla de estabilidad en un país tan removido como está España ahora mismo creo que define bastante bien a Galicia frente a lo que está ocurriendo en otros lugares.
 

Rueda defiende el diálogo y la estabilidad política como rasgos del modelo gallego. Foto: Agenda Pública / Yanka Soto


¿Y qué necesitaría España para alcanzar esa calidade gallega, digamos, en todos los sentidos?

Sosegarse un poco. Creo que ahora mismo tenemos un presidente del Gobierno que el día de su investidura habló de levantar muros. Es toda una declaración de intenciones.

Lo decía durante la inauguración del Foro La Toja: cuando hablas con alguien, tienes que entender que quizá tenga una parte de razón. No digo que tenga toda la razón. Tú puedes pensar legítimamente que la mayor parte de la razón la tienes tú. Pero decir que el otro no tiene ninguna, que no merece la pena escucharlo y que hay que echarlo a los leones, no.

Aquí intentamos hacer algo diferente. Y quizá por eso no tenemos extremismos. Desde luego, no tenemos extrema derecha y tenemos menos extrema izquierda que en otros lugares.

Creo que lo ideal sería sosegarse un poco, escuchar y admitir que todo el mundo tiene algo que aportar. Estar polarizados y crispados no hace que avancemos más. Es algo tan sencillo como eso. Y al final eso conduce a la estabilidad. La gente lo percibe y dice: "Oye, pues encárgate tú de todo esto, siempre y cuando sigas escuchando a los demás". Creo que es lo que lleva ocurriendo en Galicia desde hace mucho tiempo.

Esta mañana ha hablado también de inmigración. En el caso de Galicia, además, podemos vincular la cuestión migratoria con el debate sobre la llamada "ley de nietos". ¿Cómo se puede incorporar la inmigración manteniendo la cohesión social? Y, por otro lado, ¿qué experiencia tiene Galicia que pueda ponerse en valor también en el conjunto de España?

En realidad, son dos preguntas que se complementan, porque la "ley de nietos" está vinculada con el arraigo.

"Lo ideal sería sosegarse un poco, escuchar y admitir que todo el mundo tiene algo que aportar"
Cuando me preguntan por el arraigo, lo tengo muy fácil. Nosotros tenemos una comunidad de gallegos en el exterior que son de origen gallego y, cuando hablo de origen, pueden ser nietos o incluso bisnietos de gallegos. Muchos siguen manteniendo un contacto muy estrecho con Galicia.

Tenemos una estructura específica dentro del Gobierno gallego dedicada a la emigración, que en su momento tuvo rango de consellería y que cuenta con un presupuesto muy importante y mantiene una actividad de relación continua con las comunidades gallegas en el exterior.

Yo viajo mucho para ver a los gallegos que viven fuera. Y siempre digo que el único momento en el que no viajo es durante las campañas electorales. Creo que eso explica perfectamente cómo entendemos nuestra relación con ellos y marca una diferencia respecto a lo que suele ocurrir en otros territorios.

Cada vez que viajo, además, vuelvo diciendo que todo el mundo debería visitar al menos una vez las comunidades gallegas en el exterior para comprender lo que significan y el sentimiento que existe.

He estado, por ejemplo, en Punta Arenas, en Chile, viendo en el centro gallego a niñas de cinco años, bisnietas de gallegos que llegaron allí a principios del siglo pasado, que han aprendido a bailar danzas gallegas por internet. He visto profesores de gallego que dan clase allí a trescientas o cuatrocientas personas. Gente que se conecta todos los días para ver la Televisión de Galicia. Personas que, en cuanto pueden, hacen un esfuerzo económico para viajar a Galicia.

Tenemos también programas para traer aquí a gente joven vinculada a Galicia a través del Camino de Santiago. Y, cuando terminan su carrera con buenas notas, les financiamos becas para que vengan a hacer un máster. Si después quieren quedarse aquí a vivir y trabajar, también pueden hacerlo. Esa es una ventaja enorme. Cuando traes a una persona en esas circunstancias, sabe adónde viene y tiene familiares aquí. La integración es mucho más rápida.

Tenemos empresarios gallegos de muchísimo éxito repartidos por todo el mundo que son nuestros mejores embajadores. ¿Qué mejor embajador de Galicia puede haber que alguien que se siente profundamente vinculado a esta tierra y que, además, es una persona respetada, tiene grandes empresas, una enorme repercusión o incluso es propietario de medios de comunicación en distintos países?

"Cuando traes a una persona en esas circunstancias, sabe adónde viene y tiene familiares aquí. La integración es mucho más rápida"
Eso es la emigración gallega. Y estamos aprovechando esa realidad mediante lo que denominamos Estratexia Retorna. A quien quiera regresar a Galicia le abrimos los brazos. Sabe dónde está Galicia, conoce lo que sucede aquí, tiene familiares y puede integrarse rápidamente.

Esa ha sido una fórmula de éxito. Estamos ya en la segunda edición de Retorna a Galicia. Después de muchos años perdiendo población, ahora estamos creciendo. Es verdad que la población ha aumentado en toda España gracias a la inmigración, pero un porcentaje muy importante de las personas que han llegado a Galicia tiene precisamente ese origen y esa vinculación.

Creo que ese es el camino. Las tensiones relacionadas con la inmigración que observamos en otros lugares apenas se producen aquí. Tenemos una ventaja, la estamos aprovechando, la fomentamos y creemos en ella.

"Las tensiones relacionadas con la inmigración que observamos en otros lugares apenas se producen aquí. Tenemos una ventaja, la estamos aprovechando, la fomentamos y creemos en ella"
Pero, de verdad, hay que viajar a cualquiera de esos centros. Y no estoy hablando solamente de Argentina, Uruguay o Brasil. Antes mencionaba Chile, pero también ocurre en Europa, en Suiza o Francia. Hace poco estuve en Zúrich y vi a chavales de catorce o quince años que hablan alemán, que han nacido allí y que hablan gallego perfectamente. Cuando me preguntan qué es el arraigo, para mí el arraigo es eso.
 

Alfonso Rueda y el equpo de Agenda Pública al término de la conversación en el Foro La Toja. Foto: Agenda Pública / Yanka Soto


Entonces, ¿hacia dónde debería ir la "ley de nietos", que ha sido tan criticada por parte del Partido Popular?

En mi opinión, y lo he dicho públicamente, creo que la inmensa mayoría de la población española no entiende que se conceda capacidad de voto a alguien que nunca ha estado en España y que no tiene ningún interés en venir, ni siquiera en saber qué sucede aquí.

Yo no lo puedo entender. Quizá tenga esa deformación derivada de conocer tan bien cuál es nuestra relación con la comunidad gallega en el exterior.

Creo que debe existir un cierto arraigo. Puedo admitir que la discusión esté en cómo definirlo. De hecho, creo que resulta más sencillo identificar qué no es arraigo que definir exactamente qué sí lo es. Puede haber muchos matices.

"Creo que debe existir un cierto arraigo. Puedo admitir que la discusión esté en cómo definirlo"
Pero todos sabemos qué significa no tener ningún arraigo: no tener ningún interés, mostrar un desapego total y buscar exclusivamente un documento. Creo que eso no debería permitirse y mucho menos que esas personas puedan decidir el futuro de un país. Si la "ley de nietos" está permitiendo eso, en mi opinión se está equivocando.

¿Cómo se ve Europa desde Galicia?

Como una enorme oportunidad de futuro. Hace poco celebramos el aniversario de la entrada de España en la Unión Europea y, por tanto, también de Galicia. Preparamos un vídeo institucional en el que comparábamos la Galicia de mediados de los años ochenta con la Galicia actual. La gente se queda con la boca abierta.

Cuando empiezas a añadir subtítulos diciendo "subvencionado por la Unión Europea", "subvencionado por la Unión Europea", uno se da cuenta de la enorme fuerza que tuvo Europa en nuestra transformación.

En aquel momento éramos casi los parientes pobres que entrábamos en Europa y teníamos prácticamente todo por hacer. Hoy Galicia ha pasado de ser la tercera comunidad autónoma con menor renta a aproximarse a la media española. No se debe exclusivamente a Europa, naturalmente, pero sí en gran medida. Por tanto, vemos Europa, en primer lugar, con agradecimiento.

Es verdad que también hemos tenido que hacer muchos sacrificios. Hemos vivido una reconversión muy importante, especialmente en los sectores primarios. Precisamente por eso insisto en la necesidad de completar ese proceso con la siguiente PAC.

Pero Europa es también una oportunidad de futuro y no estamos perdiendo el tiempo. Ahora mismo, por ejemplo, hay muchas empresas gallegas que se están adaptando a algo que parece inevitable: una parte muy importante del presupuesto europeo va a dirigirse hacia las políticas de defensa y las nuevas tecnologías. Nuestras empresas ya se están preparando para ello. Europa es una oportunidad permanente. Y quien no lo entienda tendrá un problema.

"Una parte muy importante del presupuesto europeo va a dirigirse hacia las políticas de defensa y las nuevas tecnologías. Nuestras empresas ya se están preparando para ello"
Siempre se dice que Europa se construyó con el Camino de Santiago, y nosotros lo estamos viendo ahora mismo con la llegada diaria de peregrinos. Es espectacular cómo disminuye cada vez más el porcentaje de peregrinos nacionales frente a los extranjeros. Ya vienen personas de todos los continentes, pero Europa sigue teniendo un peso enorme.

Esa raíz europea estaba ahí y ahora tenemos que saber aprovecharla.

Muchas gracias por su tiempo.
En alianza con
Marc López Plana
Marc López Plana
Editor y director de 'Agenda Pública'
Agenda Pública Corp
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