"Bosnia ya no se enfrenta al problema de cómo terminar una guerra", pero su reto institucional es mayúsculo. Treinta años después de Dayton, Bosnia y Herzegovina sigue atrapada en un sistema que convirtió la identidad étnica en el principio organizador del Estado. La profesora de Ciencia Política en la Universidad Complutense Ruth Ferrero explica que la fortaleza electoral del entorno de Dodik y una participación de apenas el 42% agravan el bloqueo político y complican aún más la perspectiva europea del país.