Vox tras el 4-M: un balance ambivalente

Vox ha superado el examen de las elecciones de la Comunidad Autónoma de Madrid de forma airosa, aunque sin salir del todo indemne; de ahí que su balance electoral sea ambivalente. Lo argumentamos a partir de las tres consideraciones siguientes:

Supervivencia y mejora de posiciones

El punto de partida de Vox en estas elecciones era complicado, pues su electorado prefería a la candidata del PP, Isabel Díaz Ayuso, antes que a la propia, Rocío Monasterio. Incluso en algunos momentos se apuntó que quizá no obtendría representación al no superar el listón del 5% necesario para ingresar en el Hemiciclo.

Al final, Vox ha evitado ser apisonado por un PP expansivo y mejora levemente sus posiciones: sus 12 escaños de 2019 se convierten ahora en 13 y sus 285.099 votos (8,8%) de entonces ascienden a 330.660 (9,1%). Además, Díaz Ayuso necesita su abstención para ser presidenta.

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Un rol subsidiario y un retroceso importante, pero apenas perceptible

No obstante, la ultraderecha no logra ser imprescindible para que Díaz Ayuso gobierne, pese a que su líder, Santiago Abascal, ya había mostrado previamente su disposición a pactar. De haberlo conseguido, se habría podido presentar Madrid como un laboratorio de la derecha bipartita PP-Vox en vistas a exportar la fórmula al resto de España. Ahora, el rol del partido verde es subsidiario e incluso puede quedar eclipsado por la acción de gobierno de la presidenta madrileña.

A la vez, si bien los 26 diputados de Ciudadanos han desaparecido del Hemiciclo (lo que simplifica la competición en el bloque de la derecha), quien capitaliza su ausencia es el PP, que pasa de 30 a 65 escaños, y no Vox, lo que no es un augurio muy prometedor. Es más, en relación a los comicios legislativos del 10-N de 2019 Vox ha perdido más de 300.000 papeletas en beneficio del PP.

Un giro en el relato de Vox

En consecuencia, el 4-M cambia el relato que Vox transmitió tras las elecciones catalanas del 14-F, en las que superó ampliamente a los ‘populares’. Éstos sólo lograron tres escaños (3,8%) frente los 11 de Vox (7,6%). Como ya señalamos, este resultado reforzó a Vox como «derecha útil» contra el secesionismo y la izquierda, y le permitió proyectar la existencia de una lucha con el PP por la primacía de la derecha. Así, Abascal señaló entonces que los resultados de Vox el 14-F “son un adelanto de lo que sucederá a nivel nacional en las próximas generales, de manera que acabará superando electoralmente al PP en toda España”. La gran victoria de Díaz Ayuso noquea este relato y los líderes del partido verde deberán reformularlo para que sus votantes no se sientan tentados de ejercitar un voto útil al PP.

Pese a lo expuesto, en un escenario en el que tal vez no haya comicios en dos años, Vox puede tener una marea mediática favorable en abril del año próximo, según la demoscopia. ¿La razón? Marine Le Pen superará en Francia la primera vuelta de las elecciones presidenciales y puede, eventualmente, ganar la segunda. Aunque Vox no tiene especial proximidad con el ‘lepenismo’, cabe pensar que le beneficiará el progreso en las urnas de la ultraderechista vecina. No obstante, esto no deja de ser más que una mera hipótesis, ya que aún falta prácticamente un año para los comicios franceses.

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