Von der Leyen: muchos anuncios y pocos fondos

Ursula von der Leyen, presidenta de la Comisión Europea, dio su segundo discurso del Estado de la Unión, dando inicio al nuevo curso político. Intentó infundir optimismo entre los europeos utilizando en su alocución paralelismos entre la nueva generación de ciudadanos y los fondos NextGenerationEU. Las prioridades de los fondos, digitalización y sostenibilidad, fueron junto a la salud y la defensa el foco principal de las palabras de la presidenta, que anunció una batería de nuevas políticas. Aunque muchas de las propuestas tienen un impacto económico o presupuestario, no concretó con qué recursos las materializará, dada la falta de recursos propios de la Comisión.

Las primeras palabras de la presidenta estuvieron dedicadas a reivindicar el éxito de la campaña europea de vacunación. Con más del 70% de la población europea inmunizada, ya se han repartido 700 millones de vacunas a nivel europeo y 700 millones más en el extranjero. La presidenta también presentó su plan para la unión sanitaria con la creación de Hera, una nueva autoridad para prepararse ante futuras pandemias. 

No hizo ninguna mención a la principal prioridad del momento para los ciudadanos europeos, el alto precio de la electricidad. Con los precios de la energía y de los permisos de emisión de CO2 en récords históricos, el impacto puede afectar no sólo a la competitividad europea, sino también a los planes de descarbonización de la Unión. La lucha contra el cambio climático, llamada a ser la prioridad del curso político 2021-22, puede terminar fracasando estrepitosamente a los pies del Parlamento o del Consejo. En el discurso del estado de Unión de 2020, Von der Leyen se comprometió a luchar para reducir un 55% las emisiones de gases de efecto invernadero en 2030. Para conseguirlo, la Comisión presentó en julio el paquete ‘Fit for 55’, basado principalmente en aumentar la imposición a las emisiones de carbono. Este plan, que contaría con la oposición francesa (por los chalecos amarillos) y polaca (por su intensivo uso de carbón), puede sumar ahora más detractores si se piensa que puede encarecer el precio de la luz. Para mitigar los impactos de la transición energética, la Comisión ha propuesto un Fondo Social Climático de 70.000 millones de euros adicionales al Presupuesto de la Unión.

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El nombre (Global Gateway) fue quizás la revelación más importante que ha hecho la Comisión. Así se llamará la hasta ahora denominada estrategia de conectividad europea, que financiará infraestructuras en los países en desarrollo y rivalizará con la ‘Belt and Road Initiative’ china, pero con mayores estándares de sostenibilidad y transparencia. La iniciativa, que era un encargo del Consejo, mantiene múltiples incógnitas. La primera es cómo se coordinará con el Build Back Better World (B3W) anunciado en la reunión del G-7 en Cornualles, con el resto de los programas de desarrollo de los estados miembros y con la estrategia europea del Indo-Pacifico. Tampoco anunció qué fondos utilizará la Comisión para financiar la iniciativa ni cómo conseguirá atraer al capital privado. La respuesta a estas dos preguntas es la tarea más importante de la Comisión si quiere que el Global Gateway sea un éxito.

Al mismo tiempo, para hacer de Europa un referente moral, la Comisión prohibirá importar cualquier producto fabricado por trabajadores forzosos. Es una medida dirigida hacia China, que en la región de Xinjiang tiene a parte de la minoría uigur internada en campos de reeducación, probablemente haciendo trabajos forzosos. En Xinjiang se produce buena parte del algodón y silicio que consumimos. Marcas reconocidas como H&M ya no trabajaban con esta región y, por ello, han sufrido boicots por parte del Gobierno chino. La presidenta no explicó cómo defenderá los intereses de las empresas europeas en el extranjero; tampoco cómo esta medida encaja con la estrategia de la UE hacia el gigante asiático, que la Navidad pasada incluía un acuerdo de inversiones que ahora el Parlamento ha congelado. Además, el anuncio es tibio comparado con anteriores promesas de la Comisión de responsabilizar a las empresas que cometan, en su cadena de valor, abusos contra los derechos humanos o el medio ambiente.

En términos de defensa, y después de la desastrosa retirada de Afganistán, la presidenta planteó trabajar hacia la unión en este ámbito. Su propuesta para una mayor integración se basa en tres pilares: mayor conocimiento de la situación (en inglés, situational awareness), mayor inter-operabilidad y poner el foco en la ciberseguridad. Para mejorar las sinergias ha propuesto, por ejemplo, eliminar el IVA en las compras de armamento producido en Europa. 

Alcanzar la soberanía tecnológica pasa por crear una industria europea de semiconductores, anunció la presidenta. La UE ha quedado rezagada respecto a Asia en su fabricación cuando se han convertido en imprescindibles para producir desde coches hasta lavadoras. La Unión tiene sólo el 6% de la capacidad mundial de fabricación de obleas, frente al 22% de Taiwan. Con la escasez global de microchips, la industria europea se está viendo severamente afectada. Para ello, el comisario de Mercado Interior, Thierry Breton, presentará una iniciativa legislativa para desarrollar este sector.

El presidente de Soitec, empresa francesa proveedora de materiales para la fabricación de semiconductores, ha anunciado que establecer una industria europea requerirá subsidios por un valor mínimo de 20.000 millones de euros; cifra que otros opinan que se queda demasiado corta.

Entre los anuncios dirigidos a la juventud se incluye la propuesta de que 2022 sea su año europeo. Asimismo, la presidenta de la Comisión propuso un nuevo programa tipo Erasmus dirigido a jóvenes que ni estudian ni trabajan. La iniciativa, bautizada como ‘Alma’, ofrecerá una estancia temporal de trabajo en otro Estado miembro a jóvenes para que adquieran habilidades y forjen su identidad europea, junto con un programa formativo a nivel doméstico.

Tras el discurso del estado de la Unión, la principal incógnita es con qué fondos se financiará la agenda legislativa de Von der Leyen. La UE tiene escasos recursos propios (principalmente, ingresos arancelarios) y se financia mayoritariamente con contribuciones de los estados miembros. Estos proyectos milmillonarios no están incluidos en los Presupuestos actuales, que abarcan hasta 2027. La última ronda de negociación presupuestaria del Marco Financiero Plurianual fue una larga discusión en la que se rebajaron ampliamente las pretensiones de la Comisión. Sin el acuerdo de los estados, que tienen la llave del tesoro, será complicado poder acometer estos proyectos.

En conclusión, la presidenta de la Comisión hizo en su discurso muchas propuestas de calado. Aun así, la mayoría son fiscalmente expansivas, requerirán el acuerdo de los estados para que pongan los recursos necesarios y la presidenta no concretó cómo los conseguirá.

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