Un mediador para las relaciones entre Argelia y Marruecos

El contrato para el tránsito de gas argelino a España a través de Marruecos expira a finales de octubre. En vista de las tensas relaciones argelino-marroquíes, no se ampliará. Esto puede llevar a un aumento del gasto de esta materia prima y, como consecuencia, a profundizar la crisis energética en España.

Las relaciónes de Argelia con Marruecos siguen siendo tensas después de casi 60 años. Es cierto que Marruecos apoyó a Argelia en la lucha por la independencia. Sin embargo, un año después de la consecución de este objetivo, en 1963 tuvo lugar la denominada Guerra de las arenas. Estalló por las reclamaciones de Marruecos sobre las regiones de Tinduf y Bechar, donde se habían descubierto yacimientos de hierro, y por las diferencias ideológicas entre la Monarquía marroquí y las autoridades militares socialistas de Argelia. Ademas, desde que España abandonó el Sáhara Occidental en 1975, el Gobierno argelino había apoyado los esfuerzos del Frente Polisario para liberar la zona del dominio marroquí. Lo que está en juego en este conflicto es el acceso a los depósitos de petróleo ubicados en el territorio en disputa. Durante la Guerra Civil de Argelia en 1991-2002, las autoridades del país acusaron a la parte marroquí de apoyar a la oposición islamista. Por ello cerraron la frontera terrestre entre ambos países en 1994.

Durante los últimos 20 años, los intentos mutuos de llegar a un acuerdo se han entrelazado constantemente con incidentes y acusaciones mutuas. La mayor relajación en las relaciones entre los dos países se produjo en los años 2004-2006, llegando a establecerse una exención mutua de los requisitos de visado para los ciudadanos de Argelia y Marruecos.

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La actual crisis en las relaciones se inició en diciembre del año pasado, cuando el presidente saliente de Estados Unidos, Donald Trump, reconoció el derecho de Marruecos a gobernar el Sáhara Occidental. A cambio, Marruecos acordó normalizar las relaciones con Israel como parte de los llamados Acuerdos de Abraham. Su objetivo era establecer una coalición de estados árabes e Israel para limitar la influencia de Turquía e Irán en el Medio Oriente y el norte de África. Antes de Marruecos, habían sido firmados por Bahréin, Emiratos Árabes Unidos y Sudán.

Sin embargo, la cooperación con Israel genera oposición en los países musulmanes debido a la cuestión palestina. Ésta es una de las razones por las que las autoridades argelinas criticaron la decisión de Marruecos. Más tarde, el 12 de agosto, el ministro de Asuntos Exteriores de Israel, Jair Lapid, viajó a Rabat e hizo públicos los temas de conversación con su homólogo marroquí, entre los que se encontraban la preocupación compartida sobre la cooperación argelina-iraní y los movimientos de Argelia para evitar que Israel se convierta en miembro observador de la Unión Africana.

El Ministerio de los Asuntos Exteriores argelino acusó a Marruecos de inspirar las declaraciones de Lapid. También recordó a sus autoridades el apoyo que estarían prestando a los grupos en lucha por la independencia de la provincia argelina de Kabilia, a los que responsabilizó de la oleada de incendios que había azotado Argelia este verano pasado, acusando a los servicios marroquíes e israelíes de ayudarlos. El 24 de agosto, Argelia rompió relaciones diplomáticas con Marruecos, y el 22 de septiembre cerró su espacio aéreo a aeronaves civiles y militares de ese país.

La crisis de las relaciones argelino-marroquíes puede provocar un encarecimiento de la electricidad en la Península Ibérica. Argelia, que exporta el gas mediante dos gasoductos, ha llegado a suministrar más de la mitad de este combustible que se consume en España. El primero de esos gasoductos, Medgaz, conecta el Beni Saf argelino con Almería a través del fondo del mar Mediterráneo. El segundo, Magreb-Europa, recorre el territorio de Marruecos y Gibraltar hasta Córdoba. El contrato para esta último vence el 31 de este mes. El 10 de octubre, el presidente de Argelia, Abdelmadjid Tebboune, anunció que no se renovaría. Al mismo tiempo, aseguró que el gasoducto Medgaz tiene capacidad de transmisión suficiente para cubrir la demanda de gas del mercado español. Sin embargo, existe el riesgo de que, al menos en el periodo inicial, esta obligación resulte imposible de cumplir. España se verá entonces obligada a incrementar los suministros desde otras direcciones, lo que dará lugar a un encarecimiento del gas, que trasladará a los precios de la electricidad y estimulará la inflación. Actualmente, la electricidad es dos veces más cara que en mayo y los precios de los productos en mercado son más de un 3% más altos que a principios de año. Por tanto, si se producen incluso problemas temporales en el suministro de gas argelino, las medidas tomadas por el Gobierno de Pedro Sánchez para contrarrestar estos fenómenos pueden resultar insuficientes.

El interés nacional de España exige una mejora de las relaciones entre Argelia y Marruecos. Sin embargo, no es creíble como mediador de la parte marroquí, debido a las tensiones en las relaciones entre estos países. España se distanció sobre el reconocimiento de DonaldTrump de la soberanía marroquí sobre el Sáhara Occidental. No podía apoyar esta iniciativa porque sentaría un precedente que justificaría las reclamaciones marroquíes contra Ceuta y Melilla y empeoraría sus relaciones con Argelia.

Posteriormente, los servicios secretos marroquíes revelaron que España había aceptado al líder del Frente Polisario, Brahim Ghali, para recibir tratamiento medico. En respuesta, Marruecos ofreció asilo a Carles Puigdemont, quien en agradecimiento respaldó las demandas del país sobre Ceuta y Melilla. Sin embargo, a pesar de estos incidentes, España sigue siendo el principal socio comercial de Marruecos, y en el interés nacional de los ambos países es resolver los desacuerdos.

Portugal puede desempeñar el papel de mediador en las relaciones Argel-Rabat y Rabat-Madrid. El país vecino es receptor, a través de España, de materia prima del gasoducto Magreb-Europa, aunque mucho menos dependiente de los suministros de esta fuente. Al mismo tiempo, Portugal mantiene buenas relaciones con Argelia y Marruecos y de buena vecindad con España. Los gobiernos de António Costa y Pedro Sánchez son ideológicamente cercanos y cooperan intensamente en el ámbito europeo. El desafío será persuadir al Gobierno argelino para que acepte la mediación. Hasta ahora ha rechazado ofertas de este tipo de Arabia Saudita y Kuwait. También es difícil predecir cómo respondería el Gobierno marroquí. Se sabe, sin embargo, que cuanto mejores sean las relaciones entre estos países, España tendrá menos problemas.

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