Quién gana el salario mínimo en España

Las noticias sobre el Salario Mínimo Interprofesional (SMI) reciben mucha atención últimamente en España. Tras permanecer casi estable entre 2009 y 2016, creció casi un 50% entre 2016 y 2020, sobre todo por su gran actualización en 2019, una subida con pocos precedentes recientes en los países de nuestro entorno, por la que pasó de 750 a 900 euros mensuales en 14 pagas. Desde entonces, el SMI ha seguido de actualidad en nuestro país, hasta su reciente aumento a finales de 2021, que lo ha situado en los 965 euros. Sin embargo, se suele hablar poco de cuántos trabajadores ganan el salario mínimo y cuáles son sus características, como hace un estudio de Eurofound, la agencia europea para la mejora de las condiciones de vida y de trabajo.

Salarios mínimos más altos, percibidos por un número creciente de personas

Según los últimos datos comparativos disponibles a nivel europeo (para el año 2018, ver Gráfico 1), un 5% de los trabajadores españoles recibían el salario mínimo (entendidos como aquellos que reciben un sueldo hasta un 10% por encima o por debajo del SMI). España se sitúaba así por debajo del conjunto de la UE (7%), entre los países con una menor proporción de sus asalariados ganando el salario mínimo, alejado del gran tamaño de este grupo de trabajadores (por encima del 10%) en algunos países de Europa oriental (Rumanía, Polonia, Bulgaria, Lituania) y Portugal. Esto se debe a que la negociación colectiva entre los agentes sociales parte del SMI para fijar suelos salariales más altos en los diferentes sectores de la economía para la mayoría de los trabajadores, por lo que son relativamente pocos los que reciben ese salario mínimo en nuestro país. 

Sin embargo, una proporción cada vez mayor de los trabajadores gana el SMI, pues el tamaño de este grupo era del 3,7% en 2009, del 4,5% en 2015 y ha seguido aumentando desde entonces. La razón es la caída o estancamiento de los salarios de muchos trabajadores a causa del gran impacto de la crisis económica de la década pasada, y también debido al aumento del SMI desde el 2016. Es, pues, de esperar que más trabajadores ganen actualmente el salario mínimo en España, dada la gran actualización de 2019 (las estimaciones calculan que afectó a un 10% de los trabajadores), aunque el resultado final es incierto, porque la negociación colectiva también habrá ido ajustando al alza los diferentes suelos salariales sectoriales y elevado la remuneración a muchos trabajadores por encima del SMI.

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Este aumento del número de asalariados recibiendo salarios próximos al mínimo legal se ha producido también en muchos países europeos, en consonancia con los notables aumentos de los mínimos en los últimos años, que han crecido generalmente por encima del de los medios. Esto ha ocurrido de forma significativa en aquellos países de Europa del este donde más han crecido los SMI en el último lustro (Rumanía, Polonia, Bulgaria, Eslovenia o Eslovaquia) y también en Reino Unido, Portugal o Alemania a raíz de notables mejoras en esta variable.

Gráfico 1.- Proporción de asalariados recibiendo el SMI, en países europeos (%)

Fuente: EU-SILC 2019 y 2010 (salarios relativos a 2018 y 2009 respectivamente). Notas: Los países se han clasificado según la proporción de asalariados recibiendo el SMI en 2018, de mayor a menor, de izquierda a derecha. El agregado de la UE excluye a los países sin salario mínimo (no representados).

Retrato de los asalariados que reciben el salario mínimo en España  

No todos los grupos de trabajadores se ven afectados de la misma manera por los salarios bajos. Por ejemplo, veamos el caso del género en detalle (ver Gráfico 2). Las mujeres representan menos de la mitad de los asalariados, pero más de la mitad entre los que reciben el SMI, lo que significa que tienen más posibilidades de percibirlo que los hombres y están, por tanto, sobre-representadas. ¿Qué otras características tienen los que ganan el SMI en España? 

  • Por edad, más de la mitad de los que reciben el SMI tienen menos de 40 años (y más del 80% entre 16 y 49).
  • Por nivel educativo, más del 40% tienen una baja formación formal (hasta primer grado de Secundaria), aunque entre sus perceptores también encontramos que casi un tercio tiene educación universitaria.  
  • Más del 70% son nacidos en España, pero el 27% son personas nacidas fuera de la UE a pesar de que estos últimos sólo representan el 10% del total de los asalariados, lo que refleja la mayor precariedad laboral entre la población migrante.
  • Casi la mitad trabaja en empresas de hasta 10 empleados y casi el 80% en empresas de hasta 50 trabajadores, por lo que sólo un 20% está empleado en empresas de más de 50 empleados (y un porcentaje muchísimo menor en compañías de más de 250 empleados). Por tanto, cuando se piensa en el asalariado típico que recibe el SMI, hay que buscar sobre todo en los pequeños negocios; por ejemplo, un bar, una tienda, un horno, una peluquería, y especialmente en zonas rurales.
  • La mayoría trabaja con contratos fijos (el 60%) y a tiempo completo (el 85%). Sin embargo, los trabajadores temporales representan casi el 40% de los que reciben el SMI, y un 15% los que se desempeñan a tiempo parcial, a pesar de que estos grupos tienen un menor peso relativo en la fuerza laboral. 
  • Más de la mitad trabaja en alguna de estas cuatro actividades económicas: comercio /ventas, industria, hostelería y otros servicios. Por ocupaciones, más del 50% son trabajadores de los servicios y vendedores de comercios y mercados, o bien ocupan ocupaciones elementales, las de menor nivel de cualificación.  

Gráfico 2.- Porcentaje representado sobre el total de asalariados y sobre los que ganan el SMI en España (%)

Fuente: EU-SILC 2019 (salarios relativos a 2018). Notas: los porcentajes de ambos indicadores para cada categoría dentro de cada una de las variables consideradas suman 100%. 

El retrato robot del perceptor del SMI en España es, por tanto, un asalariado más probablemente mujer, joven y de nivel educativo bajo, trabajando en una empresa pequeña, mayormente en el sector servicios y en ocupaciones poco cualificadas. Además, sería también nacido en España, con contrato fijo y trabajando a tiempo completo, aunque esto se debe a que son grupos muy mayoritarios en la fuerza de trabajo, pues los empleados temporales y a tiempo parcial y, sobre todo, los migrantes nacidos fuera de la UE, tienen muchas más probabilidades de recibir el SMI. 

Estas caracteristicas coinciden a grandes rasgos con las de las personas asociadas a una mayor precariedad en el mercado de trabajo. Son las que reciben los salarios más bajos y son también las que tienen más probabilidades de perder su empleo durante las crisis económicas. Además, los datos muestran que tienen más posibilidades de vivir en hogares azotados por dificultades financieras y que sufren privaciones materiales. Estas múltiples situaciones de vunerabilidad, que se refuerzan mutuamente, subrayan la importancia de desplegar un amplio paquete de políticas públicas para proteger a estos trabajadores y a sus familias, especialmente durante las crisis. Entre ellas, suelos salariales, políticas educativas y de formación, beneficios sociales como las prestaciones por desempleo o el ingreso mínimo vital, y políticas activas de empleo para retornar al mundo laboral.

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