¿Puede el voto obligatorio alimentar el voto antisistema?

El aumento de la abstención electoral caracteriza hoy en día a gran parte de los países. En América Latina, por ejemplo, según datos del Idea, el promedio de la participación electoral en las presidenciales más recientes fue del 63,7%, mientras que 10 elecciones atrás era casi del 80%. Esto ha hecho que el voto obligatorio se plantee en muchos países como una estrategia para movilizar a los ciudadanos el día de los comicios, teniendo en cuenta que la participación es una de las bases de una democracia funcional: está asociada a una mejor representatividad del electorado y a una mayor rendición de cuentas de los mandatarios hacia los ciudadanos.

La evidencia empírica sugiere que el voto obligatorio efectivamente aumenta la participación electoral: países que lo han implementado tienen, en promedio, tasas de participación más altas (ver este informe del Idea y éste de Ascoa. Por ejemplo, volviendo a los datos de participación en América Latina en las presidenciales más recientes, mientras que en los que se han dotado de voto obligatorio el promedio fue del 74%, en los que no menos del 50% salió a votar. Esto ha llevado a que varios países de todo el mundo adopten este sistema e, incluso, que países que lo habían abandonado, como Chile en 2011, estén contemplando retomarlo. Hoy, 21 estados cuentan con voto obligatorio, y cerca de la mitad se encuentran en América Latina; concretamente, 12.

Pero, más allá de aumentar la participación, ¿qué otras posibles consecuencias tiene este modelo electoral? Esta pregunta ha suscitado el interés de muchos académicos, que han comenzado a examinar otras consecuencias del voto obligatorio. La evidencia es ambigua. Mientras que algunos han demostrado que tiene consecuencias positivas, como la reducción de las prácticas clientelistas o un incremento en la participación de segmentos poblacionales tradicionalmente marginados (ver, por ejemplo, los trabajos de Anthony Fowler y Shane Singh), otros han encontrado que genera mayor incidencia de votos inválidos, mayor insatisfacción con la democracia y, en contra de lo esperado, no incrementa el interés o incentiva a informarse sobre política (ver artículos de Shane Singh y de López y Rizzi en Brasil). Contribuyendo a este debate, en uno de los proyectos de mi disertación estudio el efecto del voto obligatorio sobre las perspectivas electorales de los candidatos antisistema.

El voto obligatorio en el contexto del descontento social

Recientemente, el sentimiento anti-sistema de los ciudadanos alrededor del mundo ha aumentado tanto en democracias nuevas como en las ya consolidadas. Esta tendencia se ha visto marcada por un rechazo a los partidos políticos tradicionales, una creciente insatisfacción con la democracia y una falta de confianza en instituciones democráticas como las elecciones. Por ejemplo, en América Latina, según la encuesta del Barómetro de las Américas de 2018, el 68% de los ciudadanos no confía en los partidos políticos y menos de la mitad está de acuerdo con la frase A los que gobiernan el país les interesa lo que piensa la gente como usted. Según estos mismos datos, las preferencias antisistema están distribuidas uniformemente a lo largo del espectro ideológico: ciudadanos de derecha, de centro y de izquierda manifiestan un rechazo generalizado hacia el establishment (ver Gráfico 1).

Gráfico 1.- Distribución en el tiempo de ideología y preferencias antisistema en América Latina

Notas.- Falta de confianza en partidos políticos: ciudadanos que responden 1-3 a la pregunta ‘En una escala del 1-7, donde 1 significa nada y 7 mucho, ¿hasta qué punto confía en los partidos políticos?’. Preferencias anti-élite: ciudadanos que responden 4-7 a la pregunta En una escala de 1 a 7, donde 1 significa muy en desacuerdo y 7 muy de acuerdo, ¿hasta qué punto está de acuerdo con la siguiente afirmación?: a los que gobiernan el país les interesa lo que piensa la gente como usted’. Preferencias anti-sistema: ciudadanos con preferencias anti-élite y que no confían en partidos políticos. La línea punteada corresponde a la proporción de ciudadanos con preferencias antisistema en cada año. Las rondas de 2004 y 2006 no hicieron las preguntas usadas para definir preferencias antisistema. Finalmente, el eje x grafica la distribución de la ideología de los encuestados, en una escala del 1 al 10, donde 1-2 corresponde a ‘extrema izquierda”, 3-4 a ‘izquierda’, 5-6 a ‘centro’, 7-8 a ‘derecha’ y 9-10 a ‘extrema Derecha’. Se excluyen las personas que no respondieron a la pregunta sobre ideología. Fuente: Barómetro de las Américas.

[Recibe los análisis de más actualidad en tu correo electrónico o en tu teléfono a través de nuestro canal de Telegram]

Este ambiente político, marcado por el descontento ciudadano y la crisis de representación, ha sido capitalizado por ciertos candidatos que se presentan a cargos de elección popular sin acudir a partidos tradicionales o como independientes, y que movilizan a los ciudadanos bajo la promesa de renovar la clase política del país, muchas veces marcada por hechos de corrupción u otros escándalos. Ejemplos de este tipo de candidatos abundan: Donald Trumpo en Estados Unidos, Marine Le Penn en Francia y Andrés Manuel López Obrador, Jair Bolsonaro y Nayib Bukele, los últimos presidentes elegidos en México, Brasil y El Salvador, respectivamente.

Pero ¿cómo puede el voto obligatorio ayudar a los candidatos antisistema? Motivada por el hecho de que los ciudadanos con estas preferencias son menos propensos a salir a votar (ver Gráfico 2), argumento que el voto obligatorio saca a las urnas a ciudadanos con preferencias antisistema que preferirían quedarse en su casa pero que, en presencia de esta norma, salen a votar. Una vez en el puesto de votación, buscan el candidato que mejor se alinea con su rechazo al sistema. De esta manera, sin la intención de hacerlo, el voto obligatorio puede impulsar el éxito electoral de candidatos antisistema.

Gráfico 2.- Relación entre preferencias antisistema y el comportamiento electoral en América Latina (2004-2018)

Nota.- Respuestas de los encuestados a la pregunta ‘Si las elecciones presidenciales fueran esta semana, ¿qué haría usted?’. Ver nota del Gráfico 1 para la descripción de las variables graficadas. Fuente: Barómetro de las Américas.

Si se analiza el caso de las elecciones presidenciales de 2018 en Brasil, donde estudié el efecto de esta regla sobre el resultado obtenido por Bolsonaro, un candidato que basó su campaña en una retórica contra los partidos tradicionales, principalmente el Partido de los Trabajadores y el Partido de la Social Democracia Brasileña. Desde la Constitución de 1988, los ciudadanos que tienen entre 18 y 69 años están obligados a votar. Quienes no lo hagan deben pagar una multa que combina sanciones monetarias (de aproximadamente un dólar) y no monetarias (por ejemplo, no pueden recibir transferencias de programas sociales). Esta misma norma permitió el voto voluntario a los jóvenes de 16 y 17 años y a los ciudadanos de 70 en adelante. He utilizado dos estrategias empíricas que aprovechan este diseño institucional para estimar el efecto del voto obligatorio sobre la votación a Bolsonaro.

Primero, combino más de 40 encuestas de intención de voto realizadas por Ibope, una de las firmas encuestadoras más importantes de Brasil, y comparo la votación reportada por los ciudadanos que acudieron voluntariamente a las urnas versus quienes lo hicieron de manera obligatoria. Para asegurarme de comparar individuos parecidos, reduciendo así la posibilidad de que los efectos se deban a otros factores, únicamente me enfoco en quienes están muy cerca de la edad de los cortes que definen la obligatoriedad del voto. Es decir, contrasto las respuestas de quienes tienen 17 y 18 años y 69 y 70 años. En este primer conjunto de análisis, la votación por Bolsonaro entre los ciudadanos a quienes les aplicó el voto obligatorio fue entre 10 y 14 puntos porcentuales mayor que entre aquéllos que lo hicieron voluntariamente.

Luego, yendo más allá de los datos de las encuestas, utilizo datos administrativos proporcionados por el Tribunal Superior Electoral para construir una base de datos al nivel más desagregado posible; es decir, las mesas de votación. Basándome en el hecho de que, una vez los votantes se registran para votar, son asignados aleatoriamente a las mesas de votación, compruebo que las de mayor proporción de obligados a votar registraron una mayor votación por Bolsonaro.

En conjunto, ambas piezas de evidencia indican que, en Brasil, los ciudadanos obligados a votar fueron más propensos a hacerlo por Bolsonaro que aquéllos que lo hicieron de manera voluntaria. Estos hallazgos sugieren que el voto obligatorio, que tiende a plantearse como una norma democratizadora, puede tener consecuencias no intencionadas en el contexto de una desilusión social generalizada con el sistema político. Específicamente, lleva a las urnas a ciudadanos descontentos que preferirían quedarse en sus casas pero que, forzados a ejercer su voto, lo hacen por los candidatos que mejor representen su sentimiento antisistema.

Estos resultados también contribuyen a una creciente corriente académica que estudia el reciente auge de los candidatos antisistema tanto en democracias avanzadas como en las menos institucionalizadas. Desde un punto de vista normativo, entender los factores que explican este fenómeno es clave, pues este tipo de candidatos están asociados a crisis entre el Legislativo y el Ejecutivo, al tiempo que, cada vez más, registran récords cuestionables en términos de libertades y apego al sistema de pesos y contrapesos. Ello sin tener en cuenta los efectos de medio y largo plazo que pueden tener sobre los ciudadanos en cuanto a sus valores democráticos.

Adicionalmente, estos resultados son importantes en materia de política pública, pues cada vez más países debaten la adopción del voto obligatorio para afrontar el incremento en la abstención electoral. Finalmente, los efectos aquí discutidos también pueden llevar a que los candidatos se anticipen y adopten estratégicamente narrativas antisistema para poder así capitalizar el descontento social.

(Nota: el trabajo planteado en esta nota está disponible a solicitud)

Contra la pandemia, información y análisis de calidad
Colabora con una aportación económica

Autoría

Deja un comentario

X

Uso de cookies

Esta página utiliza cookies propias y de terceros para mejorar nuestros servicios y mostrarle información relacionada con sus preferencias mediante el análisis de sus hábitos de navegación. Si continua navegando, consideramos que acepta su uso.. Puede cambiar la configuración u obtener más información aquí.