Por qué las feministas protestan contra la ‘ley trans’

El Gobierno está trabajando en un proyecto de ley basado en la «autodeterminación del sexo registral». Se trataría de un nuevo principio jurídico consistente en que cualquier persona pueda cambiar de sexo registral sin tener informes que acrediten que es transexual. Multitud de asociaciones feministas afirman que el principio de autodeterminación del sexo entra en contradicción con derechos constitucionales de las mujeres. Hemos de recordar que la Ley 3/2007 para la Igualdad Efectiva exige que la aprobación de cualquier norma se vea precedida por una reflexión acerca del potencial impacto de la misma sobre los derechos de las mujeres.

Es necesario indicar que, a día de hoy, nuestro país cuenta con una de las legislaciones más abiertas del mundo en materia de transexualidad, en la línea de la jurisprudencia del Tribunal Europeo de Derechos Humanos. Nos referimos a la vigente Ley 3/2007, reguladora de la rectificación registral de la mención relativa al sexo de las personas. Esta ley permite que una persona transexual cambie de sexo en el DNI sin realizarse una cirugía genital y sin tratamiento hormonal, pues este último es prescindible por motivos de salud. Para obtener el cambio de sexo legal se exige únicamente un diagnóstico de disforia de género. Dicho diagnóstico es consistente con las más recientes directrices de la Organización Mundial de la Salud y el DSM (Diagnostic and Statistical Manual of Mental Disorders). Cuando una persona cambia de sexo en el Registro Civil adquiere derecho a recibir un trato idéntico al de cualquier persona que comparta su sexo legal.

La disforia es un sufrimiento inducido por la imposición social de estereotipos sexistas, que conduce al rechazo hacia el propio cuerpo sexuado. Dicho sufrimiento es acreditado por profesionales y tratado opcionalmente con modificaciones estéticas y cambios físicos sufragados por la Administración. Los cambios se acompañan de una modificación del sexo registral. Aunque nuestras leyes reconocen que el sexo es un hecho biológico objetivo, se permite el cambio de sexo registral como ficción jurídica excepcional que busca mejorar las vidas de las personas transexuales, aliviando su sufrimiento y facilitando su inserción social.

[Recibe los análisis de más actualidad en tu correo electrónico o en tu teléfono a través de nuestro canal de Telegram]

Sin embargo, los nuevos y controvertidos proyectos de ley introducen un paradigma que interfiere con los derechos de las mujeres: el registro del sexo (elemento objetivo) se sustituye por el registro del género (personalidad). El sexo biológico se considera una ficción opresora, mientras que la afinidad con los estereotipos sexistas (masculinidad/feminidad) se considera la verdadera identidad de la persona, el verdadero sexo.

El feminismo ha denunciado que esta sustitución tiene un impacto negativo sobre las estadísticas que miden las desigualdades entre los sexos, sobre la integridad física de las mujeres presas, los espacios separados por motivos de seguridad, el derecho de las mujeres a la paridad política y al deporte equitativo, así como para la investigación sanitaria que contempla las diferencias físicas entre mujeres y hombres. Además, esta sustitución entra en conflicto con la prohibición de discriminación por razón de sexo, reconocida tanto en la Constitución como en la CEDAW (Convención sobre la Eliminación de Todas las Formas de Discriminación contra la Mujer) de las Naciones Unidas. El sexo es un hecho material que condiciona la posición social inferior que se impone a las mujeres.

El filósofo del Derecho Robert Alexy expone los tres pasos que la jurisprudencia constitucional alemana ha establecido para resolver conflictos entre principios constitucionales de acuerdo con el de proporcionalidad. Situamos por un lado el principio de autodeterminación del sexo registral y, por otro, los derechos de las mujeres:

Primer paso: idoneidad.- Un derecho sólo puede ser limitado si hay un fin constitucionalmente legítimo que lo justifique.

¿Cuál es el derecho que va a ser limitado? El nuevo concepto, la autodeterminación de sexo, introduce limitaciones a los derechos preexistentes de las mujeres. ¿Cuál es el fin constitucionalmente legítimo que se alega para justificar su limitación? Se afirma que la “no discriminación de las personas trans”, pero la eliminación de los informes médicos y psicológicos más bien supone una discriminación contra estas personas, al privarlas de una atención sanitaria de calidad que profundice en los motivos de su disforia.

Prescindir de los informes tampoco queda justificado por otros posibles fines constitucionales. La nueva legislación considera que los diagnósticos son una forma de tutelaje represivo que atenta contra la dignidad y libertad de las personas identificadas como trans. Coincidimos en que en el ámbito médico se producen pautas prejuiciosas, pero esto no se combate denostando a la profesión médica en su conjunto. Por otro lado, la disforia es una patología psicológica inducida por el sexismo social, de modo comparable a la anorexia. Como causa sufrimiento y rechazo al propio cuerpo sexuado (éste es el motivo por el que se pide la modificación registral del sexo), no debe desatenderse. No se acredita de modo suficiente que eliminar estos informes responda a un fin constitucionalmente legítimo.

Segundo paso: el medio más benigno.- Entre todas las limitaciones al derecho fundamental, se debe adoptar la más benigna con el mismo.

Como hemos señalado, lo que va a limitarse son los derechos de las mujeres que se aglutinan en el derecho a no ser discriminadas por razón de sexo y el derecho a la integridad física. Pero podríamos mencionar también la intimidad, la tutela judicial efectiva, el libre desarrollo de la personalidad, la dignidad, la protección de la salud y un largo etcétera (las implicaciones de la autodeterminación del sexo registral sobre las vidas de las mujeres son enormes).

Si nos centramos en alguno de los ejemplos aducidos por el feminismo, como el impacto de la autodeterminación sobre la violencia machista, observamos que cabrían soluciones de cambio de sexo registral mucho más respetuosas con los derechos de las mujeres. Por ejemplo, una solución legislativa que no permita cambiar de sexo a violadores o asesinos machistas, ni a hombres con antecedentes por violencia de género; o una legislación que revoque el cambio de sexo registral si tras este se produce un crimen de violencia contra las mujeres. Y, desde luego, cabe imaginar una legislación que no permita a los internos de centros penitenciarios ser trasladados a módulos de mujeres mediante la expresión del sexo sentido. Cabría pensar en una legislación del cambio de sexo que no borrara la existencia del biológico ni sus consecuencias jurídicas, de modo que las competiciones deportivas y marcas en oposiciones dependieran del sexo, al igual que las estadísticas, la investigación sanitaria, la paridad y otras medidas surgidas para compensar el impacto de la división sexual del trabajo, que está estrechamente unida a las cargas de cuidados impuestas sobre las mujeres madres.

Es imposible salvaguardar el contenido esencial de los derechos de las mujeres si aprobamos leyes absurdas como las ahora propuestas, basadas en que la idea errónea de que el sexo es algo subjetivo y personalísimo. El borrado jurídico del sexo material no es compatible con mantener el contenido esencial del derecho a la no discriminación por razón de sexo.

3. Tercer paso: Proporcionalidad en sentido estricto.- Cuanto mayor sea el grado de afectación de un derecho, mayor tiene que ser la importancia de la satisfacción del otro. Ello requiere, a su vez, responder tres preguntas: a)¿Cuál es el grado de afectación del principio que se ve limitado?; b) ¿cuál es el grado de importancia de la satisfacción del principio que se le opone?, y c) ¿dicha importancia justifica la limitación?

Con respecto al grado de afectación, es muy alto si pensamos, por ejemplo, en el riesgo que corre una interna de un centro penitenciario si se permite que un agresor sexual ingrese en un módulo de mujeres invocando su sexo sentido, pues la indemnidad sexual no sólo de esa interna, sino de todas sus compañeras, corre grave peligro. El grado de afectación en el ejemplo del deporte también es enorme, pues introducir a un solo deportista con genética y forma física masculina equivale a permitir un caso de doping. En el deporte cada décima importa y un solo individuo con marcas excepcionales puede reventar el conjunto de la competición y desmotivar a todas las deportistas.

Permitir que cualquier hombre pueda cambiar su sexo legal mediante su mera palabra equivale a legalizar la discriminación sexual. La ley se convertiría en la facilitadora de la discriminación y la violencia, al atar de pies y manos a las víctimas potenciales y a los operadores jurídicos. Es como si todas las medidas anti-discriminatorias basadas en el sexo llevaran incorporada una cláusula que permite saltárselas sin consecuencias.

Si nos preguntamos, en segundo lugar, cuál es el grado de importancia de la autodeterminación retornamos de nuevo a la ausencia de justificaciones aportadas: ¿en qué mejora la vida de una persona con disforia el hecho de que se suprima la necesidad de presentar informes médicos y psicológicos? Más bien se priva a esa persona del derecho a una buena atención sanitaria (que no es la que te da la razón e incluso te facilita los medios cuando deseas dañarte, sino la que procura tu bienestar físico y psicológico respetando a la vez tu autonomía). La única ventaja racional que podría tener la supresión de esos informes es la de facilitar la burocracia, pero existirían otros medios más eficaces para agilizar el papeleo, así como para acortar las indeseables listas de espera. Eliminar los informes médicos y psicológicos carece de todo fin útil y dista mucho de poder definirse como derecho humano.

Últimamente hemos leído notas de prensa que anuncian la intención del Gobierno de aprobar la autodeterminación de sexo, acompañándola de falsas garantías como una declaración registral acompañada de un par de testigos o sucedida por una espera de tres meses. La autodeterminación implica que no se exigiría cambiar de nombre, aspecto o vestimenta y no habría que acreditar una situación estable de transexualidad (tres meses no es ninguna situación estable). Al eliminarse los informes médicos y psicológicos, no habría modo de comprobar posibles motivaciones espurias y carecerían de relevancia jurídica los antecedentes penales conocidos de agresión sexual, pederastia o violencia de género. Cualquier cortapisa al cambio de sexo legal se consideraría una vulneración del derecho a la autodeterminación de la identidad. Al no haber diagnóstico, tampoco se descartarían trastornos psicológicos que pudieran conducir al rechazo temporal al cuerpo (autismo, esquizofrenia, psicosis, trastorno obsesivo-compulsivo, etc.).

Para concluir, dado que no ha quedado justificada la importancia de la autodeterminación y hemos expuesto la profunda limitación a los derechos de las mujeres (que supone el borrado de su contenido esencial), hemos de concluir que la autodeterminación no cumple con el principio de proporcionalidad.

Contra la pandemia, información y análisis de calidad
Colabora con una aportación económica

Autoría

0 Comentarios

  1. Juan del Sur
    Juan del Sur 06-22-2021

    Excelente: sobrio y racional. Gracias.

  2. Rafael Granero Chulbi
    Rafael Granero Chulbi 06-22-2021

    Se confunde sexo genital (cuya importancia en el orden médico es trascendental), que es un hecho biológico, con género, que es un hecho psicológico/cultural y preferencia, que es algo subjetivo.
    Puestos a poner ¿por qué no documentar los tres en el Registro y en el DNI?
    Ya sé, es aberrante lo que digo, pero…
    Miren, nadie se queja cuando en los documentos para donar sangre SÓLO aparece como opción «Mujer/Hombre» ¿por qué? Porque con buen criterio, y como conocer el sexo genital es necesario para los procedimientos de la donación, ni fallan los que preguntan ni se ofenden los que contestan.
    Lo demás, si lesbis o gays, si cis o trans, si bi o asexuales les importa bien poco a los receptores de sangre.
    Lo dicho ¿por qué confunden sexo con género y con preferencia? ¡Es de locos!

  3. Marta Reguilón
    Marta Reguilón 06-23-2021

    “POR QUÉ LAS FEMINISTAS PROTESTAN CONTRA LA ‘LEY TRANS’”
    (((Desde mi punto de vista ya desde el título hay una intención dudosa, puesto que entiendo que dentro del feminismo hay un debate abierto donde hay sectores que están a favor de la ley trans y otros que no lo están, por tanto atribuirse el sentir del feminismo (cuando de hecho que yo sepa no están cuantificadas ni medidas las fuerzas de los bandos) me parece un acto de soberbia y de pura prepotencia))).

    “Es necesario indicar que, a día de hoy, nuestro país cuenta con una de las legislaciones más abiertas del mundo en materia de transexualidad, en la línea de la jurisprudencia del Tribunal Europeo de Derechos Humanos”
    (((A veces escucho un argumento machista que dice: ¿Por qué no se van a defender los derechos a los países musulmanes y a la India y a esos sitios donde hay machismo “de verdad” en vez de preocuparse por el todos, todas, y todes? Quiero decir, es positivo que vivamos en un etorno que proporcione más seguridad para las personas trans que la que hay en otros países, del mismo modo que también lo es que en España haya más igualdad que en la India, pero eso no quiere decir que ya esté todo el trabajo hecho sino que aquí tendremos que avanzar en unas materias concretas, mientras que en otros lugares tratan de conseguir cosas que ahora consideramos básicas como el aborto o el divorcio.))).
    “Nos referimos a la vigente Ley 3/2007, reguladora de la rectificación registral de la mención relativa al sexo de las personas. Esta ley permite que una persona transexual cambie de sexo en el DNI sin realizarse una cirugía genital y sin tratamiento hormonal, pues este último es prescindible por motivos de salud. Para obtener el cambio de sexo legal se exige únicamente un diagnóstico de disforia de género. Dicho diagnóstico es consistente con las más recientes directrices de la Organización Mundial de la Salud y el DSM (Diagnostic and Statistical Manual of Mental Disorders)”.
    (((En relación a esto, voy a copiar un extracto de El país del año 2012 del artículo en el que se daba la noticia de la eliminación de la transexualidad como enfermedad mental y que me parece pertinente: “Los transexuales ya no son enfermos mentales. Así lo certifica la nueva edición de la biblia de la psiquiatría. El DSM-5, acrónimo en inglés del Manual Diagnóstico y Estadístico de Enfermedades Mentales, elaborado por la Asociación Americana de Psiquiatría (APA, en sus siglas en inglés), solo conserva la «disforia de género», es decir, la angustia que sufre la persona que no está identificada con su sexo masculino o femenino. El proceso parece similar al de la normalización de la homosexualidad. Desapareció como enfermedad mental en 1973, pero se conservó, con el nombre de «homosexualidad egodistónica», el supuesto que describe la angustia y el sufrimiento que padece un gay o una lesbiana por el hecho de serlo. El término se retiró en 1986.”

    “La disforia es un sufrimiento inducido por la imposición social de estereotipos sexistas, que conduce al rechazo hacia el propio cuerpo sexuado. Dicho sufrimiento es acreditado por profesionales y tratado opcionalmente con modificaciones estéticas y cambios físicos sufragados por la Administración. Los cambios se acompañan de una modificación del sexo registral. Aunque nuestras leyes reconocen que el sexo es un hecho biológico objetivo, se permite el cambio de sexo registral como ficción jurídica excepcional”
    (((La utilización del término ficción en este contexto me parece ofensiva en sí misma, pues considera que la figura jurídica que da respuesta a las personas trans no es real, y por extensión tampoco lo son las personas trans))) que busca mejorar las vidas de las personas transexuales, aliviando su sufrimiento y facilitando su inserción social.

    “El sexo biológico se considera una ficción opresora, mientras que la afinidad con los estereotipos sexistas (masculinidad/feminidad) se considera la verdadera identidad de la persona, el verdadero sexo”.
    (((Esta frase contra los prejuicios y los estereotipos es en realidad un prejuicio en sí misma, que de nuevo niega la realidad y se basa en principios anticuados de lo que se entendía por trans hace años. Si bien es cierto que habrá personas trans que reproducirán en sí mismas los estereotipos de género como pintarse las uñas, los labios, llevar las uñas de una forma u de otra, no es menos cierto que esos mismos estereotipos son reproducidos diariamente por mujeres cis. Pero vivimos en un tiempo en el que cada vez más mujeres (trans o cis, es indiferente) rompen con esos estereotipos de género, por lo que reducir a las personas trans a un estereotipo es, como siempre que se generaliza, una falta de respeto para todas aquellas personas que quedan fuera de la norma. Reducir las personas trans a personas que simplemente tratan de identificarse con los estereotipos de un género en concreto es negar la diversidad y el hecho de que cada persona trans puede serlo a su manera: de tal forma que hay chicos trans hetero que muestran pluma si les apetece, o chicas trans que rapan el pelo o que no se depilan el entrecejo si así lo consideran oportuno.)))

  4. Marta Reguilón
    Marta Reguilón 06-23-2021

    El filósofo del Derecho Robert Alexy expone los tres pasos que la jurisprudencia constitucional alemana ha establecido para resolver conflictos entre principios constitucionales de acuerdo con el de proporcionalidad
    (((¿Para resolver o no la constitucionalidad de una ley española el Tribunal Constitucional español se basa en los tres pasos expuestos por Robert Alexy? Si no es así no entiendo muy bien a qué viene esta cita. Es una duda sincera, desconozco la respuesta. ¿Y se puede resolver la constitucionalidad de una ley incluso antes de haberla leído? Por lo visto la autora sí que pueda, pues destina este artículo a tal efecto.)))

    “¿Cuál es el derecho que va a ser limitado? El nuevo concepto, la autodeterminación de sexo, introduce limitaciones a los derechos preexistentes de las mujeres. ¿Cuál es el fin constitucionalmente legítimo que se alega para justificar su limitación? Se afirma que la “no discriminación de las personas trans”, pero la eliminación de los informes médicos y psicológicos más bien supone una discriminación contra estas personas, al privarlas de una atención sanitaria de calidad que profundice en los motivos de su disforia”.
    (((Nueva alusión a la atención sanitaria, obviando el hecho de que la DMS que cita más arriba dejó fuera hace casi una década a la transexualidad como transtorno mental.)))

    “La nueva legislación considera que los diagnósticos son una forma de tutelaje represivo que atenta contra la dignidad y libertad de las personas identificadas como trans. Coincidimos en que en el ámbito médico se producen pautas prejuiciosas, pero esto no se combate denostando a la profesión médica en su conjunto. Por otro lado, la disforia es una patología psicológica inducida por el sexismo social, de modo comparable a la anorexia”.
    (((Insiste en la misma idea de tratar a las personas trans como enfermas y da por hecho que necesitan tratamiento. Por otra parte, redirige el debate hacia una supuesta denostación hacia los sanitarios sin dar ningún dato al respecto que lo justifique)))

    “Si nos centramos en alguno de los ejemplos aducidos por el feminismo, como el impacto de la autodeterminación sobre la violencia machista, observamos que cabrían soluciones de cambio de sexo registral mucho más respetuosas con los derechos de las mujeres. Por ejemplo, una solución legislativa que no permita cambiar de sexo a violadores o asesinos machistas, ni a hombres con antecedentes por violencia de género; o una legislación que revoque el cambio de sexo registral si tras este se produce un crimen de violencia contra las mujeres. Y, desde luego, cabe imaginar una legislación que no permita a los internos de centros penitenciarios ser trasladados a módulos de mujeres mediante la expresión del sexo sentido. Cabría pensar en una legislación del cambio de sexo que no borrara la existencia del biológico ni sus consecuencias jurídicas, de modo que las competiciones deportivas y marcas en oposiciones dependieran del sexo, al igual que las estadísticas, la investigación sanitaria, la paridad y otras medidas surgidas para compensar el impacto de la división sexual del trabajo, que está estrechamente unida a las cargas de cuidados impuestas sobre las mujeres madres”.
    (((Totalmente de acuerdo, el problema es que no estamos debatiendo el fondo de la ley ni de si toma o no las medidas adecuadas para que no sucedan todas estas cuestiones, sino que lo que aquí se está haciendo es especular sobre el texto de una ley que no está aprobada ni presentada y que por lo tanto no se conoce.)))

  5. Ana Soage
    Ana Soage 06-23-2021

    Habría mucho que criticar en este artículo. Por ejemplo, la eliminación de los informes médicos y psicológicos, que parece preocupar especialmente a la autora porque lo repite – y critica – en dos puntos, tiene como objetivo poner fin al prejuicio de considerar a las personas trans enfermos mentales. De hecho, la autora se refiere a la OMS, pero olvida mencionar que la organización ha dejado de considerar la disforia de género una enfermedad mental, como ya lo hizo en su día con la homosexualidad. Pretender que eliminar la necesidad de esos informes «supone una discriminación contra estas personas, al privarlas de una atención sanitaria de calidad» es un argumento falaz disfrazado de buenas intenciones. Aquellas personas trans que así lo deseen podrán seguir gozando de esa atención cuando la consideran necesaria y oportuna.

    Sigo sin entender cómo extender derechos a un colectivo vulnerable atenta contra los derechos de las mujeres. Me recuerda a los que afirman que el matrimonio homosexual atenta contra el matrimonio «tradicional». Por otra parte, ¿de verdad creemos que oleadas de hombres van a declararse mujeres así, por las buenas, con fines espurios? Aun admitiendo que pueda haber casos aislados, criticar la ley sobre esta base es como atacar la ley de violencia de género porque algunas mujeres puedan usarla de mala fe.

    Para resumir, el artículo debería titularse, de forma más honesta, «Por qué algunas feministas protestamos contra la ley trans». La autora está exponiendo su propia postura, por lo que debería evitar esa tercera persona que da apariencia de objetividad, y no representa a todas las feministas, puesto que no todas compartimos su opinión.

  6. Marta Reguilón
    Marta Reguilón 06-23-2021

    (((Y mientras tanto:)))

    Es imposible salvaguardar el contenido esencial de los derechos de las mujeres si aprobamos leyes absurdas como las ahora propuestas, basadas en que la idea errónea de que el sexo es algo subjetivo y personalísimo. (((Los niños tienen pene. Las niñas tienen vulva.)))

    “El grado de afectación en el ejemplo del deporte también es enorme, pues introducir a un solo deportista con genética y forma física masculina equivale a permitir un caso de doping. En el deporte cada décima importa y un solo individuo con marcas excepcionales puede reventar el conjunto de la competición y desmotivar a todas las deportistas”.

    (((La ley trans es mala porque entonces el deporte se vería enormemente afectado. Ante un argumento como este habría que preguntarle a la autora qué piensa sobre el caso Semenya, asignada mujer al nacer y apartada de la competición por no cumplir con los estándares hormonales que se esperan en una mujer promedio. Más allá de eso, quizás habría que promover competiciones mixtas donde hubiera cuotas de paridad y fuéramos dejando atrás las competiciones de hombres y mujeres segregados por sexo, quizás así fuera más sencillo lograr la equiparación salarial que hoy en día está a años luz de conseguirse. En vez de eso, la autora lo que hace es defender la superioridad genética y física del hombre…)))

    “Permitir que cualquier hombre pueda cambiar su sexo legal mediante su mera palabra equivale a legalizar la discriminación sexual. La ley se convertiría en la facilitadora de la discriminación y la violencia, al atar de pies y manos a las víctimas potenciales y a los operadores jurídicos. Es como si todas las medidas anti-discriminatorias basadas en el sexo llevaran incorporada una cláusula que permite saltárselas sin consecuencias”.

    (((Circunstancias como la descrita debieran evitarse. Pero hay que tener en cuenta, además, que la autora está olvidando un dato que me parece fundamental. Esta ley podrá conseguirlo o no pero viene a dar protección a las víctimas de la transfobia. Tienen la tasa más alta de suicidio y son el colectivo que encuentra más dificultades a la hora de encontrar trabajo entre otras muchas cosas. Por eso no deberíamos perder de vista que la transición (haya o no de por medio un tratamiento hormonal) no es precisamente un camino de rosas y se deja a muchas personas por el camino. Frivolizar con que a partir de esta ley lo que se conseguirá es que todo el mundo cambie su sexo cuando le parezca como si el hecho de ser persona trans no supusiera un estigma en la sociedad que vivimos es ser una negacionista de la violencia transfóbica, pues está negando u obviando intencionadamente los efectos de la misma)))

    “Si nos preguntamos, en segundo lugar, cuál es el grado de importancia de la autodeterminación retornamos de nuevo a la ausencia de justificaciones aportadas: ¿en qué mejora la vida de una persona con disforia el hecho de que se suprima la necesidad de presentar informes médicos y psicológicos? Más bien se priva a esa persona del derecho a una buena atención sanitaria (que no es la que te da la razón e incluso te facilita los medios cuando deseas dañarte, sino la que procura tu bienestar físico y psicológico respetando a la vez tu autonomía)”.

    (((Y aunque parezca mentira lo vuelve a repetir de nuevo: ¿eres trans? Ve al médico)))

    “Al eliminarse los informes médicos y psicológicos, no habría modo de comprobar posibles motivaciones espurias y carecerían de relevancia jurídica los antecedentes penales conocidos de agresión sexual, pederastia o violencia de género. Cualquier cortapisa al cambio de sexo legal se consideraría una vulneración del derecho a la autodeterminación de la identidad. Al no haber diagnóstico, tampoco se descartarían trastornos psicológicos que pudieran conducir al rechazo temporal al cuerpo (autismo, esquizofrenia, psicosis, trastorno obsesivo-compulsivo, etc.)”.

    (((Tercer o cuarto párrafo (he perdido la cuenta) dedicado a relacionar a las personas trans con las enfermedades mentales.

    “Para concluir, dado que no ha quedado justificada la importancia de la autodeterminación y hemos expuesto la profunda limitación a los derechos de las mujeres (que supone el borrado de su contenido esencial), hemos de concluir que la autodeterminación no cumple con el principio de proporcionalidad”.

    (((Mi conclusión particular es que debe de haber personas No tránsfobas ejerciendo la crítica de una forma constructiva a la ley propuesta, pero que a veces cuesta encontrarlas.)))

Deja un comentario

X

Uso de cookies

Esta página utiliza cookies propias y de terceros para mejorar nuestros servicios y mostrarle información relacionada con sus preferencias mediante el análisis de sus hábitos de navegación. Si continua navegando, consideramos que acepta su uso.. Puede cambiar la configuración u obtener más información aquí.