Ministros, género y nombramientos políticos en España

España es uno de los líderes mundiales en presencia de mujeres en los gobiernos. La remodelación del Ejecutivo que Pedro Sánchez llevó a cabo en julio pasado no fue una excepción. De los 22 ministros actuales, 14 son mujeres y ocho, hombres. Al anunciar la remodelación, el presidente destacó que el Gobierno volvería a ser un modelo de «paridad de género».

Cuando asumió el cargo por primera vez en 2018, Sánchez se ganó la atención internacional por conformar un Consejo de Ministros con un 65% de mujeres. La presencia femenina disminuyó en 2020, cuando el presidente y los socialistas acordaron el Gobierno de coalición con Unidas Podemos. No obstante, Sánchez designó 11 mujeres y 11 hombres. De hecho, España había tenido por primera vez un Gobierno paritario en 2004, bajo la Presidencia de José Luis Rodríguez Zapatero. Además, las mujeres han dirigido diversos ministerios, incluidos los de Defensa, Vivienda, Economía, Igualdad, Hacienda y Educación.

La presencia de las mujeres en política

A menudo se aplaude la presencia de las mujeres en los cargos políticos. Una razón es que se considera justo que ocupen su lugar en las instituciones, pues constituyen aproximadamente la mitad de la población. Además, ver a las mujeres en política puede inspirar a otras y a niñas a interesarse e involucrarse. Ellas también pueden aportar intereses o perspectivas diferentes.

Los medios de comunicación, activistas y académicos prestan mucha atención a la presencia femenina en los parlamentos, en los gabinetes gubernamentales y, por supuesto, a las que son jefas de gobierno, como presidentas o primeras ministras.

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Sin embargo, la presencia de mujeres en puestos políticos designados dentro del Ejecutivo, más allá de las ministras, recibe menos atención. No obstante, estos cargos son importantes a la hora de diseñar e implementar las políticas públicas. Dado su liderazgo en la representación de las mujeres, España ofrece un laboratorio fructífero para examinar el género y los nombramientos políticos.

Mi estudio reciente investiga los nombramientos que hacen los ministros y las ministras dentro de sus propios ministerios. Estos altos cargos tienen responsabilidades de gestión, un papel funcional en la jerarquía ministerial y suelen ser responsables de un área de políticas. Ayudan al ministro/a a lo largo del proceso de formulación e implementación de esas políticas. Entre ellos se encuentran, por ejemplo, el secretario de Estado para la Unión Europea en el Ministerio de Asuntos Exteriores, Unión Europea y Cooperación, o la directora general de Política Económica en el Ministerio de Asuntos Económicos y Transformación Digital.

Las ministras y ministros suelen referirse a las personas nombradas como su equipo.

Las mujeres en los equipos ministeriales

Si la representación femenina en la política importa, deberíamos prestar atención a su presencia en ‘todo’ el ‘aparato’ de políticas públicas. Al inicio del primer Gobierno de Sánchez (2018), más del 40% de los nombramientos en los ministerios fueron de mujeres. Esto lo sitúa por delante de sus predecesores en España, aunque por debajo de la paridad.

Mi estudio sobre estos nombramientos entre 1996 y 2018 muestra que los hombres eran aproximadamente el 74%. Si bien la presencia de las mujeres en general aumentó, al final los hombres las siguieron superando en número en una relación de 2 a 1. Como término medio, ellas ocuparon una proporción menor en los equipos ministeriales que en el Consejo de Ministros.

Tabla 1.- Nombramientos políticos en España (%)

Notas: aCálculo de la autora al inicio del Gobierno. bDatos de la autora. Se refiere a nombramientos a lo largo del mandato del Ejecutivo. Además, las mujeres tenían más probabilidades de ocupar cargos en equipos ministeriales en los que tradicionalmente se consideran como portfolios ‘femeninos’; por ejemplo, Igualdad o Servicios Sociales. Hubo menos mujeres nombradas en ministerios con connotación masculina, como Defensa o Interior.

¿Traen ellas a más mujeres a la política?

Una pregunta importante es qué fomenta la inclusión de la mujer. Un mecanismo podría ser que las mujeres incorporan a otras a la política.

Ellas pueden valorar la diversidad de género más que los hombres; pueden tener más mujeres en sus redes; o pueden ser menos propensas a depender de los estereotipos de género, que limitan las nociones de lo que las mujeres pueden o deben hacer.

Pero quizás esto no sea así. Puede que no tengan autoridad política para traer a otras mujeres; o que teman dar la impresión de tener prejuicios si lo hacen; o que padezcan los mismos sesgos que los hombres, o se enfrenten a limitaciones e incentivos similares.

¿Trajeron las mujeres a más mujeres en España? La respuesta aquí es al mismo tiempo afirmativa y negativa.

A lo largo de los 22 años de nombramientos, las ministras, como individuos, no nombraron a más mujeres que sus colegas masculinos, y eso es así incluso después de controlar estadísticamente por otros factores potencialmente importantes. Ese hallazgo puede socavar la tesis de que la presencia femenina importa para conseguir una mayor igualdad de género.

No obstante, mis entrevistas con 30 ex responsables de ministerios y otros hallazgos cualitativos sugieren que los contextos políticos relacionados con el género, en los que los ministros y ministras decidieron los nombramientos, sí importaron.

El balance de género dentro de las instituciones políticas en general fomentó u obstaculizó la representación de la mujer. En contextos más equilibrados de género, los ministros y las ministras nombraron a más mujeres.

Además, los incentivos son importantes. Cuando hubo metas gubernamentales y del partido fuertes y explícitas para promover la representación femenina, tanto mujeres como hombres nombraron a más mujeres para sus equipos ministeriales. Esto ocurrió particularmente durante los gobiernos de Rodríguez Zapatero. Sobre la base del trabajo de las feministas dentro del partido, el presidente enfatizó a los ministros y ministras la importancia de nombrar mujeres, con resultados demostrables.

¿Qué lección puede aprenderse?

España demuestra que hay procesos de larga duración en marcha. No obstante, hay algunas implicaciones prácticas a corto plazo. Sobre todo, que el liderazgo cuenta. Los y las jefes de Gobierno y líderes de los partidos pueden enfatizar la importancia de formar equipos diversos. Algunos ministros y ministras –u otros con el poder de abrir o cerrar puertas– pueden tenerlo en mente; otros no. Hacer hincapié en ello es importante.

Los ministros y ministras también deben tenerlo en mente al formar sus equipos. Su importancia puede perderse por razones prácticas, como la necesidad de formar un equipo rápidamente; también, debido a prejuicios, inconscientes o no. Como me explicó una ministra, si no se solicitan expresamente currículos de mujeres, no es descartable que no los obtenga.

(Este análisis fue publicado originalmente en inglés en Social Europe)

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