¿’Marea verde’ en Ecuador?

El 28 de abril de 2021, con siete votos a favor y dos en contra, la Corte Constitucional ecuatoriana dio paso a la despenalización del aborto por violación. Los jueces Hernán Salgado Pesantes, Daniela Salazar, Ramiro Ávila, Karla Andrade, Agustín Grijalva, Alí Lozada y Enrique Herrería votaron a favor, mientras que las juezas Teresa Nuques y Carmen Corral lo hicieron en contra.

La Corte tomó la decisión tras acoger la acción de inconstitucionalidad al artículo 150 del Código Integral Penal (Coip) presentada por tres organizaciones de mujeres y de defensa de sus derechos sexuales y reproductivos: la Coalición Nacional de Mujeres del Ecuador, Fundación Desafío y Mujeres con Vozs. Ellas establecieron que el mencionado artículo no tenía en cuenta las consecuencias que sufren las mujeres que, no siendo discapacitadas, han sido víctimas de violencia sexual. Además, cuestionaban el caso omiso que ha hecho Ecuador a las recomendaciones de Naciones Unidas sobre los derechos de las mujeres violentadas.

En este país ya no se será factible penalizar a las que decidan abortar si su embarazo fue consecuencia de una violación; es decir, no tendrán que ir a la cárcel. Las organizaciones mencionadas saludaron el fallo de la Corte Constitucional. Cabe reconocer el arduo trabajo de los distintos colectivos feministas y de las organizaciones de derechos humanos que, en múltiples marchas (la conocida como marea verde, mujeres con pañuelos de ese color, símbolo global de la lucha por el aborto seguro) se han pronunciado en defensa del derecho que tienen las mujeres violadas a interrumpir sus embarazos.

“Empieza otro camino de lucha, el de la operativización en el Sistema de Salud, que debe brindar el servicio sin discriminación, sin violencia ginecoobstétrica, con respeto y amor hacia quienes con valentía solicitaran un servicio que todavía sigue siendo estigmatizado. A nosotras, al movimiento de mujeres, a las feministas que hemos acompañado este proceso, nos toca difundir, socializar y empoderar a las mujeres en este derecho. Recorreremos el país,entregaremos la información y lucharemos para que el estigma que acompaña a la palabra aborto vaya desapareciendo”.

Coalición Nacional de Mujeres del Ecuador, Fundacion Desafío, Mujeres con Vozs

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Cabe también tener en cuenta las reacciones tanto del presidente de la República como del presidente electo. Ambas fueron prudentes, sensatas y democráticas. Por un lado, Lenín Moreno, actual presidente, se pronunció en su cuenta de Twitter de la siguiente manera:

Por su parte, el presidente electo Guillermo Lasso se manifestó sobre la despenalización del aborto por violación mediante un comunicado en su cuenta de Twitter:

«Soy un hombre católico. Como tal, siempre he procurado actuar de acuerdo a los valores que dicta mi fe en todo lo que concierne a mi vida, mi familia y acción privada.

Sin embargo, como presidente electo mantengo también un inquebrantable respeto a los valores democráticos y republicanos. Creo especialmente en principios como la laicidad del Estado y la separación de poderes. (…)

El verdadero corazón de un demócrata se conoce en momentos como éste, cuando es capaz de respetar a la autoridad incluso cuando no está de acuerdo con ella».

Sin duda, la decisión de la Corte Constitucional representa avances importantes tanto en materia de derechos humanos en general como, específicamente, de los derechos de las mujeres. Este escenario constituye un momento trascendente para el país por varios motivos.

Uno de los mayores problemas que afronta todavía la sociedad es la falta de información y la infoxicación. Por ejemplo, creer en la despenalización del aborto no significa promoverlo. O también, puedes ser una mujer que no haya considerado jamás un aborto y, aun así, comprender el derecho que tienen las violadas de poder acceder al mismo si así lo desean.

De igual manera, es desacertado creer que la despenalización por violación vaya a aumentar el número de interrupciones del embarazo. Al contrario, gracias a esta decisión podrán ahora evitarse muchos abortos en la clandestinidad, así como las inherentes complicaciones médicas que suelen conllevar estos procedimientos. Hay evidencia científica de que la prohibición del aborto incrementa el riesgo de esas prácticas clandestinas, las cuales usualmente tienen como resultado la muerte de la madre. Ahora, con la decisión de la Corte Constitucional va a ser posible que mujeres violentadas tengan acceso a un aborto legal, evitando la muerte anual de al menos 2.700 niñas en el país. Por fin, tenemos la esperanza de que no vuelvan a repetirse casos como el de Paola Guzmán Albarracín.

Como se publicó en GK, “el 14 de agosto de 2020, la Corte Interamericana de Derechos Humanos falló en contra del Estado ecuatoriano en el caso de Paola Guzmán Albarracín, una adolescente que fue violada por el vicerrector de su colegio quedó embarazada, fue obligada a abortar. El caso de Paola es una cachetada que nos recordó como sociedad que las niñas y adolescentes son violadas y que el Estado no se hace cargo”.

La tasa de embarazos adolescentes en Ecuador es sumamente alta. De hecho, tenemos una de las peores cifras en toda América Latina. Al menos siete niñas menores de 14 años quedan embarazadas diariamente; y en la mayoría de los casos, son violadas. Asimismo, hay que tener en cuenta la cifra del Instituto Nacional de Estadística y Censos (Inec), que determina que entre los años 2010 y 2019 nacieron 67.532 bebés de madres cuya edad oscilaba entre los 10 y 15 años.

Gráfico.- Número de partos de niñas de hasta 15 años en 2019

Datos: Instituto Nacional de Estadística y Censos (INEC). Gráfico: Eduardo Cobo, Primicias.

Una niña tiene el derecho a disfrutar su infancia, a crecer y descubrir el mundo poco a poco. Debe tener el derecho de estudiar. El abuso sexual constituye un crimen atroz y deja consecuencias físicas y psicológicas inconmensurables tanto a corto como a largo plazo. Cuando una niña se convierte en madre, se salta etapas de desarrollo en su vida, lo que evidentemente tendrá en ella impactos psicológicos. Este escenario se agrava mucho más cuando las afectadas provienen de familias de escasos recursos. Por lo tanto, los estados debieran proteger eficazmente la salud física y emocional de las mujeres.

Como ha dicho Virginia Gómez De la Torre, “en un mundo ideal lo mejor sería que ninguna niña sufriera violencia sexual o de algún otro tipo. Eso es difícil, pero al menos las niñas abusadas no serán obligadas a ser madres”.

La Corte Constitucional ecuatoriana ha avanzado en el reconocimiento de los derechos sexuales y reproductivos de las víctimas de violencia sexual, un avance indiscutiblemente necesario en materia de derechos humanos. Hoy, Ecuador es un poco menos injusto y violento para las mujeres, niñas y adolescentes. Queda mucho trabajo pendiente en materia de derechos. por tanto, la lucha debe continuar; pero hay que reconocer que esta despenalización constituye un hecho histórico y es una señal inequívoca de progreso en el país.

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