La recuperación verde empieza en las ciudades

Los gobiernos locales han sido excluidos en gran parte del diseño de los planes nacionales de recuperación y resiliencia (PNRR) que los estados miembros de la Unión Europea presentaron a la Comisión Europea a finales de abril con el propósito de recibir su parte del fondo de estímulo Next Generation EU. El hecho de que la Comisión no haya asegurado que se consulte sistemáticamente a las ciudades choca con el fuerte énfasis puesto en la acción a nivel local en el marco del Pacto Verde Europeo y reduce las oportunidades para una recuperación verde. Ahora es importante garantizar que las ciudades estén involucradas activamente en la fase de implementación.

Consultas realizadas por Eurocities y un estudio conjunto del Comité Europeo de las Regiones y el Consejo de Municipios y Regiones de Europa muestran que, para el diseño de los PNRR, en la mayor parte de los países solo se involucró de manera marginal a las ciudades y otras autoridades sub-nacionales, o no se las involucró en absoluto, a pesar de que éstas intentaron participar activamente. En España, a pesar de que varias de las políticas definidas en el plan nacional, ‘España Puede’, tienen una dimensón urbana, las ciudades no han sido incluidas de manera sistemática. Esta omisión es una oportunidad perdida para afianzar procesos nacionales de recuperación que tengan como cimiento la esfera local.

Sólo en algunos países como Finlandia se contó con éxito con los gobiernos locales en el desarrollo de sus PNRR, en gran medida porque ya existían mecanismos formales para ello. En países como Italia, las alianzas políticas entre el Gobierno central y las autoridades locales ampararon la consulta de las autoridades urbanas, como también abrieron caminos para la colaboración en la implementación de los planes.

Italia es el principal receptor de los fondos de recuperación (210.000 millones de euros en subvenciones y préstamos) y el Gobierno se ha visto forzado a incrementar sus capacidades de gasto (apenas empleó la mitad de los fondos estructurales y de inversión que se le concedieron en el último Presupuesto de la UE). Las principales ciudades metropolitanas son socias indiscutibles, pues ya dieron apoyo a las autoridades nacionales en la implementación de los fondos de la Agenda Urbana de la UE en forma de políticas de cohesión, mediante el programa ‘Ciudades metropolitanas’.

[Con la colaboración de Red Eléctrica de España]

A diferencia de la mayor parte de los PNRR, el Pacto Verde incluye una fuerte dimensión urbana: tal y como ha afirmado el vicepresidente de la Comisión Europea, Frans Timmermans, «las ciudades y las regiones están llamadas a desempeñar un papel esencial en la transformación fundamental que supondrá el Pacto Verde para nuestra sociedad».

Numerosas iniciativas en el marco de este pacto, desde el Plan de acción para la Economía Circular hasta la Estrategia de la UE sobre Biodiversidad y la Oleada de Renovación, aluden explícitamente tanto a las necesidades como al potencial de las ciudades en la transición ecológica. Esto queda especialmente claro en la misión ‘Ciudades inteligentes y climáticamente neutras’ del programa de investigación e innovación Horizonte Europa: la misión ofrece apoyo a 100 ciudades europeas que están apostando por una transformación sistémica hacia la neutralidad en carbono para 2030 y las presenta como polos de innovación capaces de acelerar y liderar el Pacto Verde.

Prestar atención a las ciudades es una tarea pendiente desde hace mucho tiempo. También es clave para conseguir las metas climáticas, ahora más ambiciosas, y la nueva estrategia de crecimiento sostenible establecida por la UE. Alrededor del 75 % de los ciudadanos y ciudadanas de la UE viven en zonas urbanas, y la mayor parte de la demanda de energía y las emisiones de carbono se produce en ellas. Puesto que las autoridades locales y regionales son responsables de la implementación del 70 % de la legislación de la UE, los esfuerzos de mitigación liderados desde lo urbano tienen un potencial notable. Aun así, las autoridades locales, especialmente de las pequeñas y medianas ciudades, a menudo no tienen la capacidad y los recursos para transformar sus ambiciones climáticas en soluciones factibles.

El cambio hacia una economía circular y baja en carbono recibirá una inyección financiera sin precedentes a través de los fondos Next Generation EU, de los que el 37 % se ha asignado al gasto para la acción climática. Si esta inversión se canaliza adecuadamente hacia el empoderamiento de las autoridades locales y la mejora de sus capacidades administrativas, podría transformar verdaderamente la habilidad de las ciudades para abordar los retos relativos a la sostenibilidad y desbloquear las ambiciones locales.

Después de que no se consultara eficazmente a las ciudades en el proceso de redacción de los PNRR, ahora es todavía más importante involucrarlas en la fase de implementación. La lucha por conseguir una mayor influencia tendrá lugar a nivel nacional, pero la Comisión debe garantizar los diálogos multi-nivel y hacer seguimiento de ellos con objeto de asegurar la subsidiariedad y la transparencia. Estas medidas serán especialmente necesarias en países como Polonia y Hungría, donde las autoridades centrales, de derecha radical, están desposeyendo de sus poderes a los gobiernos locales, liderados por una oposición progresista que apoya ampliamente la agenda ecológica de la UE.

La Comisión también debería explorar vías para incluir a las ciudades directamente en los proyectos emblemáticos que pretenden reforzar la doble transición verde y digital. Como líderes climáticos y polos de la economía digital, las ciudades han tomado la delantera en los esfuerzos para conectar mejor las dos agendas de un modo sostenible y justo. Además, ya han expresado su voluntad de colaborar transnacionalmente por una Europa más resiliente (por ejemplo, a través de la asociación de digital twins), tal y como se propone en los proyectos del Mecanismo de Recuperación y Resiliencia. Una recomendación que, por ahora, parecen ignorar las propuestas planteadas por los estados miembros.

Incluir las ciudades y a los gobiernos locales en el corazón de los planes de recuperación determinará en buena parte que la UE realmente se reconstruya mejor. Por ello, es vital que la Comisión dé un paso para asegurar que las autoridades de las ciudades tengan un papel central en la implementación de los planes.

Si la presidenta Ursula von der Leyen pretende cumplir su promesa de una recuperación verde, necesitará a las ciudades. 

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