La izquierda y la comedia de la unidad (¡otra vez!)

Una vez más, la izquierda nos está representando la comedia de la unidad. El 17 de abril estuvieron todos, o casi todos, allí para mirar hacia el futuro de la izquierda, lamentar sus respectivas debilidades y llamara a la concentración para vencer a Emmanuel Macron y Marine Le Pen. Es cierto que estas debilidades son evidentes (Tabla 1). Por supuesto, las encuestas de intención de voto deben interpretarse con prudencia a un año de las elecciones presidenciales, especialmente porque no se conocen todas las candidaturas. Sin embargo, no hay duda de que si la izquierda se presenta desordenada en la primera vuelta, sus respectivos cabezas de lista no tienen posibilidades de clasificarse para la segunda. Sus responsables lo saben; de ahí la reciente reunión. Sin embargo, no hay ninguna posibilidad de que esto concluya en una candidatura única representando a la izquierda. Ciertamente, los asistentes decidieron respetarse mutuamente y volver a reunirse. La satisfacción parecía general. ¿Pero entonces qué?

Tabla 1 – Intenciones de voto presidencial en abril de 2021. Primera vuelta. Sufragios asignados

Fuentes: IFOP del 2 al 8 de abril de 2021. ELABE 12-14 de abril de 2021. IPSOS del 9 al 15 de abril de 2021. Harris 16-19 de abril de 2021.

Izquierdistas radicales: cada uno por su cuenta

El Partido Comunista ha decidido esta vez designar un candidato, Fabien Roussel, y los dos trotskistas de 2017 están de nuevo en la línea de salida. Entre los tres, reunirían entre el 3% y el 5% de los sufragios. Jean-Luc Mélenchon se presentará pase lo que pase y sólo considera una candidatura conjunta si todas las demás sensibilidades de izquierda lo apoyan a él; es decir, que no se lo plantea. Aunque la La France Insoumise (LFI) parecía hace tiempo no concretar su acción respecto a la división izquierda/derecha (su ex portavoz, Raquel Garrido, explicaba que la palabra izquierda estaba desmonetizada), parece centrarse de nuevo en relación con ella, lo que le permite reactivar la vieja distinción entre izquierda revolucionaria y reformista que propició la creación del Partido Comunista en 1920. El diputado (LFI) de Seine-Saint-Denis, Eric Coquerel, ha dicho: «En la primera vuelta, habrá una candidatura del derecho a la vivienda y otra de la izquierda de ruptura». ¡Maravillosa riqueza y flexibilidad la del vocabulario de izquierdas! Para él, «una sola candidatura no es posible, ya que no podemos pensar que un programa de gobierno sea factible entre fuerzas que incluyan los herederos de los años de [François] Hollande».

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Coquerel menciona con razón los numerosos puntos de desacuerdo con la izquierda tradicional, especialmente en lo que se refiere a la construcción de Europa. Es probable que esta izquierda de adaptación vea el posicionamiento de LFI en las relaciones internacionales como un asunto serio de disidencia. En una entrevista con L’Opinion el 29 de noviembre de 2020, Mélenchon dijo: «Los rusos son socios fiables, mientras que los Estados Unidos no lo son. No firman prácticamente ninguno de los acuerdos que nos interesan, y no hablo sólo del campo militar. ¡Dejemos de repetir que tenemos valores en común con los norteamericanos!». A la pregunta de si Francia debería permanecer en la Otan, dijo: «¡No tenemos nada que hacer ahí!». En un momento en el que las tropas rusas se han concentrado en las fronteras de Ucrania (antes de embarcarse en una tímida retirada) y Vladimir Putin está tratando de deshacerse por todos los medios de su principal oponente político, Alexei Navalny, cabe esperar que esta izquierda se negará a firmar un pacto de gobierno con una organización que prefiere los regímenes dictatoriales (Rusia, Venezuela y Cuba) a los democráticos. En cualquier caso, la idea de una candidatura común es imposible, ya que Mélenchon no la quiere.

¿Puede haber una candidatura socio-ecológica?

En estas circunstancias, el único acuerdo posible es entre los ecologistas y los socialistas. ¿Una candidatura única EELV/PS sería ventajosa y posible?

¿Ventajosa? Al presentarse por separado, está claro que estos dos partidos se encaminan al desastre y se arriesgan el día de mañana a vivir la marginación que el PCF ya experimentó en el pasado. Por supuesto, no es seguro que una sola candidatura reúna al electorado socialista y ecologista, como se muestra en la Tabla 2. Una encuesta reciente del instituto Ifop prevé alrededor del 10% para una candidatura única. Esta puntuación es baja, sólo cuatro puntos por encima de las individuales de Yannick Jadot y Anne Hidalgo. Esto se debe al hecho de que sólo un tercio de los simpatizantes de estas dos organizaciones se plantea votar por el candidato del otro partido en caso de una candidatura única.

Sin embargo, hay que tener en cuenta que, de momento, esta hipótesis de está lejos de darse por sentada, y que sólo una campaña conjunta detrás de un candidato común y con una plataforma política también común podría hacerla creíble y aumentar su potencial electoral. Sin embargo, incluso si tal asociación se materializara y llevara a una mayor movilización, es muy poco probable que el candidato conjunto se clasifique para la segunda vuelta; pero por lo menos evitaría la marginación de ambos partidos y podría proporcionar la base para una nueva formación política que pudiera ocupar el nicho social-ecológico. Este candidato único y los partidos que lo apoyasen no debieran cometer errores graves en el posicionamiento político. De hecho, contrariamente a lo que parecen pensar los líderes de las dos organizaciones, sus votantes cercanos que hoy, según la encuesta, no planean votar por una candidatura única, ya sea la de Hidalgo o la de Jadot, y eligen con mucha más frecuencia uno ubicado a la derecha que a la izquierda de socialistas y ecologistas (Tabla 2). En definitiva, está claro que a ambos les interesa presentar una única candidatura, sin esperar milagros.

Tabla 2.- Intenciones de voto en la primera vuelta con una única candidatura del PS/EELV

Fuente: Ifop del 2 al 8 de abril de 2021.

¿Es posible una candidatura de unidad? Significaría, como diría Perogrullo, que uno de los dos partidos acepta apoyar al candidato del otro y, por lo tanto, renuncia a presentar uno propio. ¿Es posible esa opción para cualquiera de las dos organizaciones? Es muy poco probable. Los líderes de los Verdes reafirmaron el 17 de abril que designarían a su cabeza de cartel en unas primarias. El secretario nacional de Europe Ecologie Les Verts (EELV), Julien Bayou, dijo que estas primarias verdes, previstas para septiembre, no estarían abiertas a toda la izquierda: «No creo que sea una buena idea. Ya hicimos el esfuerzo de retirar nuestra candidatura en 2017; fue lo correcto. Pero hoy vemos que hay un elemento de claridad, de coherencia, de constancia… necesitamos un proyecto ecologista y a un ecologista para defenderlo». El calendario está claro: «El reto es nombrar al candidato que nos represente y luego proponer a las otras fuerzas que apoyen un contrato de gobierno. Paso a paso, después de las elecciones regionales, habrá tiempo para poner en marcha el proyecto y luego, en septiembre, será el momento para los ecologistas de designar a nuestro candidato». Una vez hecho esto, parece poco probable que éste se retire en favor de Hidalgo, cuya eventual candidatura cuenta con el apoyo del Partido Socialista; sobre todo porque los ecologistas rara vez han dado prioridad a los resultados electorales y, por lo tanto, al ejercicio del poder.

Sus pobres resultados en el pasado no lo han llevado hasta ahora a cambiar sus procedimientos de designación de candidatura. Eva Joly obtuvo sólo un 2% en 2012. Los líderes de la EELV tienen aun menos motivos para renunciar a sus primarias, ya que ven con malos ojos la hipótesis de que Jadot se presente, considerado demasiado de derechas y personalista. Este último, que impulsó de la reunión del pasado 17 de abril, quiere, mediante una candidatura conjunta con los socialistas, librarse de la tutela de la EELV y presentarse sin tener que pasar por las primarias. En estas circunstancias, EELV puede que prefiera la candidatura de una personalidad como la de Eric Piolle, alcalde de Grenoble, a quien una encuesta de intención de voto da el 2%, frente al más del 5% que el mismo sondeo otorga a Jadot. De esta forma, las primarias de los Verdes tendrían otro objetivo, el de detener la ofensiva de Jadot. Pero éste está decidido a probar suerte. Dada la pequeña diferencia en la intención de voto entre él e Hidalgo, no tiene ninguna razón para retirarse, especialmente porque apoyó la candidatura del socialista Benoît Hamon en 2017 y, por lo tanto, puede reclamar legítimamente que le devuelvan el favor en 2022. Parece, pues, imposible para los ecologistas una candidatura conjunta encarnada por un socialista.

¿Podemos entonces considerar el escenario opuesto, el apoyo socialista a una candidatura ecologista? Su materialización tiene dos dificultades.

La primera es la evolución general de la relación entre los aspirantes a candidatos presidenciales y los aparatos políticos. Actualmente, hay dos tipos de organizaciones en Francia: aquéllas cuyo líder es tanto el jefe de la organización como su candidato natural (los partidos personales, como La République en Marche!, LFI y el Rassemblement National) y aquéllas en las que se ha establecido un nuevo tipo de relación de poder entre los aspirantes y las organizaciones políticas de las que son miembros o cercanos a ellas (Partido Socialista, EELV y Les Républicains).

Por lo que se refiere a la EELV, ya hemos visto que es imprevisible, por el momento, la forma en que se establecerá finalmente el equilibrio de poder entre el partido y Jadot. En cuanto al PS, la situación es más clara: sin ninguna otra candidatura creíble, el partido apoya abrumadoramente a Hidalgo a pesar de no haberla designado. Por lo tanto, la actual alcaldesa de París tiene pleno control sobre sus acciones. Incluso si las encuestas no mostraran avances en las intenciones de voto a su favor, es muy poco probable que el PS le proponga renunciar y apoyar a un candidato ecologista. Por el momento, ella misma parece decidida a presentarse, aunque no lo ha anunciado oficialmente. Su entorno la empuja y el partido la apoya. ¿Renunciaría a presentarse si su candidatura no despegara en las encuestas y se arriesgara un peligroso bajón en las presidenciales que pudiera perjudicar su continuidad como alcaldesa y poner fin a sus ambiciones a nivel nacional? Hoy no es posible responder a esa pregunta.

Si no se presentase, la posibilidad de que el PS apoyara una candidatura ecologista se encontraría con una segunda dificultad. Este partido, reunido hoy en torno a la candidatura hidalguense, probablemente se dividiría en la cuestión de si designar o no a su propio candidato. El verde entraría entonces en la ecuación. Sería menos difícil para los socialistas apoyar a Jadot que a otra personalidad de la EELV. Sin embargo, esta candidatura tendría que parecer capaz de movilizar a los ecologistas y al electorado del PS. En resumidas cuentas, hoy no es posible anticipar lo que haría éste último en caso de que renunciara Hidalgo.

Por lo tanto, es poco probable que se materialice el escenario de una única candidatura social-ecológica, aunque no pueda descartarse por completo. Los representantes de la izquierda reunidos el 17 de abril, al retrasar la cuestión de una candidatura única y dar prioridad a la búsqueda de puntos de acuerdo, pusieron de manifiesto la inmensa dificultad de acordarla. Cuando Jadot declaró, bajo presión, que «primero debemos trabajar en la sustancia, las ideas. Necesitamos un pacto de legislatura. La cuestión de una candidatura conjunta vendrá después», sabía que, al hacerlo, estaba soslayando la cuestión esencial. El primer objetivo de un partido que pretende ejercer el poder es el de tener un candidato o candidata que pueda llegar a la segunda vuelta de los comicios presidenciales. Desde la elección de Macron, ninguno de los dos partidos ha logradoeste objetivo. En un panorama político en el que la división izquierda/derecha ya no puede garantizar el funcionamiento del sistema político, analizamos el camino por recorrer para adaptarse a la nueva situación si quieren volver al poder algún día. ¿Pero realmente quieren hacerlo?

(Este análisis fue publicado originalmente por nuestro ‘partner’ Telos. Traducción: Isabel Serrano)

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