La crisis venezolana y la importancia de los grises

Que si «dictadura comunista», que si «golpe de estado» de la oposición… Intelectuales y políticos, tanto en España como en otros países, han decidido adoptar un lenguaje extremo para referirse a la profunda crisis política que vive Venezuela en estos momentos. Utilizan, con ello, enfoques más propios de la Guerra Fría que de una realidad tan compleja como la actual, donde la línea que separa democracias de dictaduras es cada vez más difusa.

Para evaluar de forma adecuada lo que está pasando en Venezuela en la última semana y determinar las soluciones más adecuadas de cara al futuro, es imprescindible aceptar que nos encontramos en un mundo de grises. Como explican de forma sucinta los politólogos Steve Levitsky y Daniel Zibblat en su exitoso libro ‘How democracias die’, en este momento «las democracias pueden morir a manos no de generales, sino de líderes elegidos (presidentes o primeros ministros) que subvierten el mismo proceso que les llevó a ellos al poder». Así, nos encontramos con semi-democracias o regímenes híbridos en países tan diversos como Rusia, Hungría, Turquía, Filipinas o Nicaragua.

Debemos, además, tener en cuenta que las democracias en América Latina han tenido siempre debilidades notables, incluyendo altos niveles de exclusión política y económica. Como escribía en mi último artículo para Agenda Pública, construir democracia en contextos desiguales es muy complejo; es, por ello, necesario considerar siempre el balance entre calidad democrática y el nivel de inclusión social, política y económica.

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Pasando ahora a la situación de Venezuela, parece claro que el Gobierno de Maduro traspasó hace tiempo la línea divisoria, dejando con ello de ser una democracia liberal con Estado de Derecho. La lista de comportamientos cuestionables es amplia e incluye el encarcelamiento de líderes de la oposición por motivos políticos, la detención masiva de manifestantes en protestas contra el Gobierno (reflejada en informes de Human Rights Watch), y la celebración de unas elecciones presidenciales sin observadores internacionales, sin participación de la oposición y sin garantías suficientes. Seguramente, el ejemplo más claro lo encontremos en el esfuerzo de Nicolás Maduro por usurpar las funciones de la Asamblea Legislativa (donde la oposición tenía mayoría) a través de la elección de una Asamblea Nacional Constituyente chavista (en palabras del propio presidente). Parece evidente que es poco democrático crear instituciones alternativas a las ya existentes como repuesta a una derrota electoral.

En estos últimos años, el ataque a la democracia ha ido de la mano de una profunda crisis económica. La mala gestión estatal—incapaz de responder de forma efectiva a la caída de los precios del petróleo—ha llevado a una reducción significativa del Producto Interior Bruto junto a una hiperinflación galopante. Como resultado de ello, millones de venezolanos de todos los estratos sociales han salido del país en busca de nuevas oportunidades en un proceso casi opuesto a los objetivos de inclusión política, económica y social que guiaron a los primeros gobiernos de Hugo Chávez. A pesar de lo que mantenía el ex presidente Zapatero hace unos meses, resulta complicado culpar de una crisis tan profunda a las sanciones impuestas por Estados Unidos.

Si digo que Maduro ha acabado con la democracia y es en gran parte culpable de la crisis económica, ¿por qué hablo de grises? Por tres motivos que deberíamos de considerar a la hora de evaluar el proceso actual y diseñar futuras soluciones. En primer lugar, la intervención de los Estados Unidos en el conflicto resulta preocupante. Desde Guatemala a la República Dominicana, el Gobierno norteamericano tiene una larga tradición intervencionista en América Latina con resultados bastante desafortunados. Más aún, ni la Administración de Trump ni su representante elegido para hacer frente a la crisis venezolana (Elliot Adams, un diplomático neo-conservador que alabó al escuadrón militar culpable de la mayor matanza en la guerra civil salvadoreña) tienen credibilidad alguna como defensores de la democracia. Es más, hasta ahora la participación estadounidense, incluyendo las amenazas de intervención militar, ha sido, además, bastante torpe y poco constructiva. Es por ello imprescindible que la Unión Europea actúe como contrapeso en las próximas semanas.

En segundo lugar, hay que reconocer también algunos errores cometidos por la oposición venezolana a lo largo de los años, empezando por su participación en el golpe de Estado a Hugo Chávez en 2002 y su endémica fragilidad interna. En los últimos años, algunos grupos han vuelto a pedir con reiteración una intervención militar como salida a la crisis; una opción con precedentes funestos en América Latina.

En tercer lugar, dada precisamente la falta de claridad sobre lo que es democracia y el crecimiento en el número de semi-democracias a nivel mundial, debemos tener mucho cuidado con los precedentes que la crisis venezolana pueda crear. ¿Cuándo tiene sentido reconocer a un presidente en funciones? ¿Qué sucedería, por ejemplo, si los 18 alcaldes de la oposición en Nicaragua decidieran nombrar un presidente alternativo como respuesta a la represión ordenada por Daniel Ortega en los últimos meses? ¿Qué criterios, tanto legales como políticos, debe seguir la comunidad internacional para contestar a estas preguntas en el futuro? Más aún, ¿qué implica el reconocimiento en la práctica? ¿Qué pasará con los activos venezolanos incautados en el exterior? ¿Quién los va a manejar y bajo qué criterios legales? La llamada ayuda humanitaria, ¿quién y cómo se gestiona?

No querría que estos tres puntos den lugar a equívocos: el retorno de la democracia plena es un objetivo ineludible en Venezuela. La movilización social, que ya se ha extendido a muchos enclaves tradicionalmente chavistas, será imprescindible para lograr los cambios institucionales necesarios, como lo debería ser también una presión sosegada pero continúa de la comunidad internacional. Ahora bien, debemos ser también conscientes de lo peligroso que es tratar de crear gobiernos paralelos promovidos por Estados Unidos.

Entonces, dados todos los grises descritos, ¿cuál es una posible solución? ¿Cuáles serían los siguientes pasos para evitar alguno de los peligrosísimos escenarios que describe mi colega Salvador Martí en una columna reciente? Considero que hay dos objetivos prioritarios que requieren combinar una presión internacional decidida pero cautelosa con un proceso de diálogo serio:

  1. Es imprescindible exigir una reforma inmediata del Consejo Nacional Electoral (y otros organismos encargados de la organización de las elecciones) para que sean realmente imparciales y reflejen de forma adecuada los intereses de la oposición.
  2. Hay que abrir un proceso internacional de diálogo que tenga como único objetivo la celebración de elecciones presidenciales a la mayor brevedad posible, en la que participen tanto el Partido Socialista Unido de Venezuela como la oposición y en la que estén presentes observadores internacionales elegidos por todas las partes.

Algunos pensarán que se trata de una propuesta ingenua que no llevará más que a perder el tiempo. Sin embargo, considero que puede constituir un mapa de ruta menos peligroso y, a la larga, más exitoso que el plan actual de crear un Gobierno alternativo que pueda contribuir, aun sin desearlo, a un conflicto armado desastroso.

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0 Comentarios

  1. Jorge Ricaurte
    Jorge Ricaurte 03-20-2020

    Un gobierno no puede ser catalogado como democrático por el sólo hecho de haber ganado las elecciones. La elección libre y competitiva de un gobernante es un fundamento de la democracia, pero no es suficiente para que una vez que empiece a gobernar se le siga llamando democrático.
    Desde una democracia participativa, los gobiernos llegan después de haberse realizado elecciones, el que gana tiene un periodo de tiempo en el poder y el que pierde se tiene que aguantar, nosotros votamos representantes y estos representantes deben llevar adelante un programa político que nos ofrecieron cumplir. Cuando efectivamente se rompe esta representación como en este caso que el poder no quiere obedecer y se vuelve dictatorial y autoritario surgen los problemas, la gente sale a la calle, la violencia reina y tenemos un malestar general ha no tener esa representación que escuche y filtre lo que el pueblo demanda. Por ello la necesidad de que las instituciones democráticas funcionen adecuadamente.
    En Venezuela rige un estado “democrático” que ante los ojos de todos aunque fue proclamado por elecciones, no tiene la claridad necesaria para conservarse como tal, peor aun cuando desde el inicio de este gobierno se ha venido quebrando principios democráticos tanto representativitas como sustantivos, ya que maduro aunque llega por voluntad popular dudosa, no cumple con su plan político previamente ofrecido en campaña al pueblo además que no goza el gobierno de libre expresión y mucho menos de respeto de derechos. El accionar de todos los entes de regulación y la participación de todos los ciudadanos en elecciones transparentes será fundamental para solucionar esta crisis.

    • SONIA LASTENIA TOAPANTA YANCHAPANTA
      SONIA LASTENIA TOAPANTA YANCHAPANTA 03-23-2020

      DEMOCRACIA Vs DICTADURA:

      Si bien es cierto para que un político entra al poder nosotros somos quien elegimos, entra bajo nuestros votos por elección popular, una vez llegado al poder se encuentra con las realidades que esta trasvenado el país o la nación, dado estas inconsistencias el gobernante no puede cumplir con lo ofrecido en la campaña, entonces comienza la inconformidad de los electores, mediante marchas sociales, siendo esto un derecho la libertad impresión.
      Tomando en cuenta el artículo del caso práctico de democracia vs dictadura en el gobierno de Maduro, vemos que ahí ya más funciona la dictadura que una democracia ya que para ser una democracia los poderes del estado deben ser imparciales y que cada uno haga su trabajo desde su función. Ante los grises presentados en Venezuela en los últimos años, Venezuela ha ido más en un índice de baja, por lo que el gobierno de Maduro se ha convertido en un dictador imponiendo leyes para su benecito de poder, pese a las grandes manifestaciones realizadas por los ciudadanos las grises siguen en función del poder y no más en favor del pueblo.

  2. Carla Gabriela Guevara Proaño
    Carla Gabriela Guevara Proaño 03-27-2020

    Partiendo de la premisa de que cada Estado esta regido por una constitución que responde a sus necesidades y realidades, si bien es cierto, el espíritu de democracia implica que todos deben participar en igualdad de oportunidades e información y conocimiento, me atrevo a decir que no toda democracia es buen y no toda dictadura es mala, teniendo en cuenta que Estados Unidos en nombre de la democracia y la expresión ha promovido actos que a todas luces rompen con la seguridad y derechos humanos de cada país. En nombre de la democracia se han violado derechos humanos no solo en Venezuela sino en todo el mundo, por lo que deberiamos replantearnos si es realmente la democracia un sistema funcional?, que acciones marcan la gestión de un gobierno como dictadura si las acciones tomadas por dicho gobierno están orientadas al bienestar de todo un país y que ha sido victima de un ataque de bloqueos y sanciones económicas.

  3. AV
    AV 03-28-2020

    Lo que nos permitiría dar más claridad sobre democracia y dictadura es desde una concepción minimalista hablamos de democracia cuando el proceso para elegir a un gobierno es «competitivo» y esto implica el poder decidir cuándo ya no queremos que sigan gobernando, desde este punto de vista lo que hace énfasis en el caso de Venezuela, aunque aquí creo que ni desde una concepción minimalista o sustantiva se ha abarcado ciertos factores relacionados con la geopolítica, es súper importante el establecer un ente de control electoral que en efecto permita la selección de autoridades de manera competitiva. En cuanto a los requisitos planteados por la democracia sustantiva en efecto no se cumple en esta situación pero insisto en la importancia de la presión internacional como influyentes para que puedan ser posibles sin deslindar la responsabilidad de las autoridades.

  4. Andres Sebastian Bermeo Chiriboga
    Andres Sebastian Bermeo Chiriboga 03-29-2020

    El escenario político venezolano está caminando hacia el despeñadero. Una revolución de ideas en la teoría como en la praxis encabezada por un militar y personaje latinoamericano llamado Hugo Chavez Frias quien con la bandera de la unión de pueblos bolivarianos generó un efecto de orgullo y empoderamiento, anti «yankee» , incidió en el pensamiento del pueblo venezolano dando una esperanza de mejores días. La gente brindó su apoyo al PSUV (aunque el artículo mencione a Nicolás Maduro, la consecución del poder se dió gracias a las bases solidas que dejó Chávez) creando una fuerza interna políticamente indestructible.
    Al tener una hegemonía arrolladora al inicio de su administración con el PSUV fue indiscutible y hasta admirable a lo largo de latinoamérica, contagiando a muchos países de la región (entre ellos Ecuador) con esa luz de la libertad y la hermandad entre pueblos para encontrar un bien común. El cuento de hadas empezó a resquebrajarse en medio de escándalos económicos relacionados a corrupción y narcotráfico, que terminaron por desnudar las verdaderas intenciones revolucionarias.
    En contexto, y si se habla de democracia el pueblo venezolano puso al PSUV para que dirija las riendas del país llanero, pero el mismo poder entregado fue viciado por intereses personales y de enriquecimiento disfrazados de comunismo y desarrollo para el pueblo venezolano. Luego de la muerte de Hugo Chavez la tónica dentro del gobierno venezolano no ha cambiado, pues la política interna y externa no ha cambiado mucho con Nicolás Maduro que ha continuado de forma ejemplar el culpar a terceros o buscar «chivos expiatorios» para deshacerse de errores generados en su mal accionar.
    En referencia al artículo y las opciones que existen para sacar del régimen a esta dictadura que se ha establecido por el método de la fuerza y engaño como acaparar todos los poderes del estado, justicia y control electoral que en la teoría deberían ser independientes; creo firmemente que el apoyo de países que son potencias mundiales como Rusia y China frenarán todo intento de golpe de estado ya sea interno (oposición) o externo (EEUU) por lo que se ven días complejos en el terreno de la política internacional para Venezuela.
    Democracia vr dictadura ? complejo, pues como se comentó anteriormente el gobierno de Chávez se estableció mediante el voto popular, pero en el transcurso mutó a una dictadura. Democracia sustantiva no ha existido pues se han vulnerado la libertad de expresión y libertad de derechos. La democracia minimalista puede que si haya existido al inicio del régimen y que logró el ascenso de Hugo Chávez pero se desvaneció con el paso del tiempo.
    En resumen, ni democracia , ni poderes que ejerzan democracia han existido en el país hermano pues durante el tiempo donde el PSUV ha estado en el poder ha existido un totalitarismo indiscutible de una sola fuerza política que haciendo un simil con una aplanadora que ha aplastado a quien piense diferente o pretenda quitarles el poder absoluto de su «República Bolivariana de Venezuela».

  5. BLANCA ALEXANDRA CONTERÓN CALLATASIG
    BLANCA ALEXANDRA CONTERÓN CALLATASIG 03-30-2020

    Desde el punto de vista democrático, se puede evidenciar que el actual gobierno de Maduro no defiende la soberanía del pueblo, por lo lo tanto no es democrático el actuar de un líder, se observa que el país es liderado por un modelo dictador donde una sola persona y su equipo en este caso con poder total no se somete a limitaciones y puede promulgar y modificar leyes a su voluntad. El gobierno que pone en manifiesto este tipo de actuar, suele tener una concepción minimalista desde el punto de vista democrático, puesto que este no incluye valores como es la igualdad, libertad de expresión y respeto a los derechos a diferencia concepción sustantiva en democracia.

    • Jorge Víctor Tapia García
      Jorge Víctor Tapia García 04-14-2020

      exacto es decir se mantiene un solo poder empírico, donde no cabe el respeto a la libertad de expresar incluso siendo criterios que buscan beneficiar o en algo cambiar la necesitad de su país, al haberse adueñado por completo del poder ejecutivo y legislativo poco o nada se podrá lograr.

  6. Tokiche
    Tokiche 03-30-2020

    Excelente

  7. Alejandro Ojeda Garcés
    Alejandro Ojeda Garcés 03-31-2020

    Antes de entrar en cualquier tipo de análisis, quisiera dejar en claro mi criterio: es imprescindible que los intelectuales sitúen su abordaje de la cuestión venezolana con una perspectiva histórica, socio-cultural, política y económica, tal como lo ha hecho, brillantemente, el doctor Sánchez. En todo análisis social es necesario un uso claro del lenguaje, ya que los significantes empleados por el cientista social determinarán la tendencia de su trabajo, su calidad argumentativa y su incidencia en la opinión pública.

    Ya adentrándose en el análisis per se, cabe establecer la distinción entre una democracia y una dictadura. Para realizar éste análisis, metodológicamente, primero se definirán las concepciones de democracia minimalista y sustantiva. Posteriormente, se establecerá la definición de qué es una dictadura. Después, se plantearán las diferencias entre una democracia y una dictadura. Finalmente, se procederá a concluir, en base al caso venezolano, si el régimen político existente en dicho Estado cumple con las características que permitirían catalogarlo como democrático.

    La democracia, como tal, es un tipo de régimen político en el cual se cumplen, desde la concepción minimalista del concepto, los procedimientos sistematizados que han sido establecidos (observación de terceros en proceso electoral, mismas condiciones de participación para todos los actores, garantía de competencia, etc.) para que los gobernantes lleguen al poder.

    No obstante, en su concepción sustantiva, el carácter democrático de un gobierno determinado es medido según cumpla con distintas condiciones que son vistas como intrínsecas a un sistema democrático, a saber: libertad de expresión, participación política efectiva y garantizada, igualdad de derechos políticos, etc. Así, se puede evidenciar que una democracia puede ser analizada desde sus procedimientos hasta los valores que le garantiza (o no) a su ciudadanía.

    Por otro lado, definida desde Josép M. Vallés en su obra “Ciencia Política. Una introducción”, una dictadura es un régimen político que cumple con 4 características básicas: concentración del poder en un grupo reducido de personas (impidiendo la participación ciudadana en la toma de decisiones), personalización de la autoridad, represión de las resistencias y oposiciones al gobierno (incluyendo la censura y manipulación de mecanismo institucionales en favor del oficialismo) y, por último, la inestabilidad y arbitrariedad en la interpretación de las normativas para favorecer a los gobernantes, causando inseguridad en la ciudadanía.

    Por tanto, como puede ser observado, las principales diferencias entre una democracia y una dictadura son: el poder es ejercido por uno o pocos (dictadura) vs el poder ejercido por muchos o todos (en la democracia o poliarquía); las normas son interpretadas en favor de los gobernantes, de manera arbitraria y sin regulaciones (dictadura) vs las normas son claras, definiendo las reglas del juego y garantizando la igualdad de oportunidades en la participación política de los ciudadanos (democracia); el poder es ejercido de manera personalista y excluyente, sin capacidad de que ciudadanos -entre ellos, opositores al gobierno- incidan en la toma de decisiones (dictadura) vs los ciudadanos, siguiendo los procesos pertinentes, se encuentran en igualdad de condiciones (de iure) para participar en la toma de decisiones (democracia).

    No adentrandome en realizar juicios de valor irresponsablemente y basándome en los contenidos del artículo, se puede establecer que el gobierno venezolano carece de características que puedan ser consideradas como democráticas, tanto desde la concepción minimalista como de la sustantiva, debido a que no respeta procedimientos (irregularidades en las elecciones, falta de observación internacional y ausencia de opositores en las mismas; creación de una segunda Asamblea Nacional “chavista”, etc.) ni le garantiza a su población valores como igualdad política, bienestar, libertad de opinión y demás, reprimiéndola y causando la salida masiva de ciudadanos venezolanos hacia otros países en busca de más oportunidades.

  8. ALEJANDRO OJEDA GARCES
    ALEJANDRO OJEDA GARCES 03-31-2020

    Discusión: Democracia minimalista y sustantiva en el caso venezolano
    Antes de entrar en cualquier tipo de análisis, quisiera dejar en claro mi criterio: es imprescindible que los intelectuales sitúen su abordaje de la cuestión venezolana con una perspectiva histórica, socio-cultural, política y económica, tal como lo ha hecho, brillantemente, el doctor Sánchez. En todo análisis social es necesario un uso claro del lenguaje, ya que los significantes empleados por el cientista social determinarán la tendencia de su trabajo, su calidad argumentativa y su incidencia en la opinión pública.

    Ya adentrándose en el análisis per se, cabe establecer la distinción entre una democracia y una dictadura. Para realizar éste análisis, metodológicamente, primero se definirán las concepciones de democracia minimalista y sustantiva. Posteriormente, se establecerá la definición de qué es una dictadura. Después, se plantearán las diferencias entre una democracia y una dictadura. Finalmente, se procederá a concluir, en base al caso venezolano, si el régimen político existente en dicho Estado cumple con las características que permitirían catalogarlo como democrático.

    La democracia, como tal, es un tipo de régimen político en el cual se cumplen, desde la concepción minimalista del concepto, los procedimientos sistematizados que han sido establecidos (observación de terceros en proceso electoral, mismas condiciones de participación para todos los actores, garantía de competencia, etc.) para que los gobernantes lleguen al poder.

    No obstante, en su concepción sustantiva, el carácter democrático de un gobierno determinado es medido según cumpla con distintas condiciones que son vistas como intrínsecas a un sistema democrático, a saber: libertad de expresión, participación política efectiva y garantizada, igualdad de derechos políticos, etc. Así, se puede evidenciar que una democracia puede ser analizada desde sus procedimientos hasta los valores que le garantiza (o no) a su ciudadanía.

    Por otro lado, definida desde Josép M. Vallés en su obra “Ciencia Política. Una introducción”, una dictadura es un régimen político que cumple con 4 características básicas: concentración del poder en un grupo reducido de personas (impidiendo la participación ciudadana en la toma de decisiones), personalización de la autoridad, represión de las resistencias y oposiciones al gobierno (incluyendo la censura y manipulación de mecanismo institucionales en favor del oficialismo) y, por último, la inestabilidad y arbitrariedad en la interpretación de las normativas para favorecer a los gobernantes, causando inseguridad en la ciudadanía.

    Por tanto, como puede ser observado, las principales diferencias entre una democracia y una dictadura son: el poder es ejercido por uno o pocos (dictadura) vs el poder ejercido por muchos o todos (en la democracia o poliarquía); las normas son interpretadas en favor de los gobernantes, de manera arbitraria y sin regulaciones (dictadura) vs las normas son claras, definiendo las reglas del juego y garantizando la igualdad de oportunidades en la participación política de los ciudadanos (democracia); el poder es ejercido de manera personalista y excluyente, sin capacidad de que ciudadanos -entre ellos, opositores al gobierno- incidan en la toma de decisiones (dictadura) vs los ciudadanos, siguiendo los procesos pertinentes, se encuentran en igualdad de condiciones (de iure) para participar en la toma de decisiones (democracia).

    No adentrandome en realizar juicios de valor irresponsablemente y basándome en los contenidos del artículo, se puede establecer que el gobierno venezolano carece de características que puedan ser consideradas como democráticas, tanto desde la concepción minimalista como de la sustantiva, debido a que no respeta procedimientos (irregularidades en las elecciones, falta de observación internacional y ausencia de opositores en las mismas; creación de una segunda Asamblea Nacional “chavista”, etc.) ni le garantiza a su población valores como igualdad política, bienestar, libertad de opinión y demás, reprimiéndola y causando la salida masiva de ciudadanos venezolanos hacia otros países en busca de más oportunidades.

  9. Verónica Carrillo
    Verónica Carrillo 04-13-2020

    Interesante el artículo sobre todo en la postura sobre gobiernos paralelos. Lo que genera cierta duda, es institucionalmente correcto que pasé y se organice de esta forma, sobre todo defendiendo el concepto de que es
    «democrático».

  10. Jorge Víctor Tapia García
    Jorge Víctor Tapia García 04-14-2020

    Como mi punto de vista y muy simplificado la democracia minimalista habla de que es un sistema en la que los gobernantes son elegidos mediante elecciones competitiva de partidos no de ideas ósea es totalmente empírico, es decir no se le da un valor agregado a en que podría beneficiar, en el caso de Venezuela muy notorio el seguir con un mismo tipo de gobierno pero que en este caso no existe prosecución alguno he el problema de llegar al poder por una simple elección de poderes e intereses, no llegar a dar solución con paz dialogo y con una lluvia de ideas como si lo hace la Democracia sustantiva y ese es el problema en Venezuela se evidencia la carencia de oportunidad de aportar pues no se le da oportunidad a la oposición de aportar tal como se debería dar tomando en cuenta los criterios pues donde queda la participación efectiva?, donde queda la igualdad de voto?, la compresión ilustrada?, el control de la agenda? y la inclusión de adultos ojo tomando en cuenta que al vivir en una dictadura donde no hay control alguno, donde se vulneran derechos, donde no hay la posibilidad de un razonamiento y exponer un criterio, es decir es notorio en su totalidad la carencia de democracia constructiva.
    Si bien es cierto se plantea llamara a elecciones pero si la normativa si la legislación es dominada por el ejecutivo poco o nada se podría llegar a hacer eternizarse en el poder es el objetivo de maduro, aun a sabiendas de que todo lo actuado está mal y el resultado es evidente cada decisión tomado ha hecho que sus habitantes tengan que salir a otros países que de por si a nivel de sud américa están en peor o igual situación poniendo así en un desbalance financiero, social y laboral a otros países.

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