El cambio en las encuestas no es por los indultos, es por Madrid

El escenario electoral español ha cambiado, a tenor de lo que detectan las encuestas. Hay movimientos tectónicos bajo una superficie de aparente estabilidad, por no decir de tediosa repetición. De las 27 encuestas publicadas desde el mes de mayo, sólo en dos el PSOE está por delante del PP (los dos barómetros del Centro de Investigaciones Sociológicas). De las 21 encuestas publicadas entre enero y mayo, en ninguna el PP estaba por delante. Es evidente que algo ha cambiado.

Si se observa la serie de encuestas publicadas en medios, hay que retrotraerse hasta finales de 2017 para encontrar al PP por delante de los socialistas, justo antes de que todo empezara a cambiar con la irrupción (fugaz, como se constató luego) de un Ciudadanos que venía de ganar las autonómicas en Cataluña (diciembre de 2017). Posteriormente, el nuevo PSOE instalado en la Moncloa dejaba atrás a un PP en crisis, ventaja que se plasmó en las convocatorias generales de abril y noviembre de 2019.

Desde entonces, los socialistas han mantenido a cierta distancia a los populares en todas las encuestas, aunque se observa una cierta tendencia a la baja en esa ventaja a lo largo de los primeros meses de 2021. Ahora bien, ni asumiendo esta tendencia bajista (leve) se entiende lo ocurrido en los dos últimos meses. ¿Qué ha cambiado? ¿Qué ha ocurrido para que socialistas y ‘populares’ inviertan sus posiciones de forma súbita?

Gráfico 1.- Estimación para las elecciones generales

Nota: encuestas publicadas desde noviembre de 2019.

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Dos son los sospechosos llamados a explicar este cambio abrupto: por un lado, las elecciones en la Comunidad de Madrid; del otro, la concesión de los indultos a los líderes del procés por parte del Gobierno central. Si se analizan las estimaciones de voto, la respuesta no puede ser más clara: es Madrid, no los indultos, lo que cambia el escenario electoral.

La media de las 21 encuestas publicadas desde enero a abril situaba al PSOE en primer lugar, con un 28% de estimación de voto, con el PP a distancia (22%). Las publicadas con posterioridad a las elecciones madrileñas sitúan a los populares en cabeza, con un incremento medio de casi seis puntos, mientras que los socialistas descenderían 2,5. El resultado sería un PP primero con el 28% del voto válido, seguido del PSOE con el 25,6%. Se habrían invertido las posiciones, sobre todo por un incremento medio importante por parte de los populares.

Ahora bien, si comparamos las encuestas publicadas a rebufo del 4-M madrileño y las que se realizaron con posterioridad al anuncio presidencial de los indultos (22 de junio), vemos claramente que los cambios obedecen al primer episodio y no (o no tanto) al segundo.

De hecho, los cambios entre las encuestas posteriores al 4-M y las posteriores a la concesión de indultos son mínimos, estadísticamente negligibles. Entre las 20 encuestas realizadas entre el 4 de mayo y el 25 de junio y las siete publicadas con posterioridad, la estimación media del PSOE ha variado a la baja en seis décimas, mientras que el PP crecía en un solo punto. Lo mismo puede decirse de las otras fuerzas: UP cedía una décima, Cs dos, Vox y Más País mejoraban en una décima; todo ello sin valor estadístico alguno.

Incluso las diferencias en las estimaciones de estos últimos partidos refuerzan la teoría que han sido las elecciones madrileñas las que han modificado el escenario. En la veintena de encuestas publicadas a lo largo de mayo y hasta el 25 de junio se aprecia una caída considerable de la estimación de Cs (-3,2%), y otra más matizada de UP (un punto). Esto último parecería tener conexión con un incremento medio significativo de Más País (+2,9%), mientras que el voto de Vox se mantenía ligeramente a la baja (-0,4%). Los movimientos observados responden en cierta medida a lo acontecido en las autonómicas madrileñas, en el sentido que serían una traslación de lo ocurrido en la Comunidad al escenario electoral general: reforzamiento del PP, en parte por la atracción del voto que huye de Cs, y reaparición en la escena general de Más País después del buen resultado de su organización regional, Más Madrid.

La intuición sobre la ‘responsabilidad madrileña’ se refuerza si se comparan las encuestas publicadas por los diferentes medios (CIS, El Mundo, La Razón, La Sexta, OK Diario, Onda Cero, Simple Lógica y Grupo Joly) en cada uno de los periodos. El aumento de la estimación al PP es claramente madrileña en todos, siendo mínima después del anuncio de la concesión de los indultos, y lo mismo puede decirse del descenso del PSOE, más significativo después del 4-M (sólo La Razón y Simple Lógica estiman bajadas más fuertes del voto socialista después de los indultos). También el descenso del voto de Cs parece tener un origen nítidamente madrileño, lo que explicaría también el mayor aumento del voto al PP después de esas elecciones.

Precisamente, los trasvases de voto que están en el origen de los cambios en la estimación también confirmarían la mayor potencia de transformación del escenario electoral general por parte del resultado autonómico madrileño.

En los barómetros mensuales del CIS es posible rastrear los movimientos de los votantes. Así, entre el de abril y mayo (realizado este último con posterioridad a las elecciones madrileñas, entre el 4 y el 13 del mes) se observan varios cambios que coinciden con lo acontecido en la cita electoral del 4-M: aumenta la fidelización del electorado popular en casi 11 puntos; se refuerza el trasvase de voto al PP desde Cs, que ya se anunciaba en abril; por primera vez en un año, el saldo entre Vox y el PP es favorable a los segundos, principalmente por la contracción del trasvase de antiguos votantes populares hacia la extrema derecha; asimismo, se refuerza la atracción del PP sobre una parte del voto del PSOE. En la izquierda, se aprecia un mayor trasvase socialista hacia las formaciones a su izquierda, UP y sobre todo Más País, que aumenta su atractivo significativamente entre los votantes de UP (y, especialmente, entre los votantes de En Comú Podem).

¿Qué sucede entre mayo y junio? Prácticamente nada. El PP sigue reforzando su espacio, principalmente el propio, mejorando la fidelización en función de sus indecisos, que se contraen. El PSOE sigue mostrando una cierta debilidad en el voto fiel, pero poco más. No hay movimientos destacables; en cualquier caso, no en la medida de los observados entre abril y mayo. Ciertamente no hay corrección, en el sentido que Cs sigue knock out y Más País confirma, aparentemente, la posición ganada. De ahí que el escenario no parezca responder al posible impacto de los indultos. No se aprecian trasvases de votantes del PSOE disconformes con la decisión de Sánchez. No hay huida al PP ni desafección en dirección a la abstención o al no sabe. Las constantes del PSOE no empeoran, pero tampoco mejoran. No hay reacción en el electorado.

El 4-M madrileño sí habría movido el tablero. Ha ratificado el estado terminal de Cs, lo que favorece el resultado del PP en la arena general (casi uno de cada tres votantes naranjas de 2019 ahora se irían a los populares, según el CIS de junio). Además, ha dado una razón a los votantes del PP para volver a creer en su partido (750.000 de sus apoyos de 2019 que en abril se mostraban apáticos, ahora volverían a votarlo).

En el PSOE ha ocurrido lo contrario. Las autonómicas de Madrid no han servido para dar motivos a sus votantes desencantados para volver al partido, de manera que se quedan en la media distancia del no sabe. Algunos han picado en la trampa Ayuso, pero la mayoría se mantiene a la espera. Esto, combinado con la movilización del voto popular, es lo que ha debilitado la estimación socialista desde mayo. El 4-M ha reforzado el dominio del PP en el voto de centro y derecha, mientras que ha hecho reaparecer a Más País en el radar de más de un votante de la izquierda, lo que le ha convertido (por el momento) en un actor a tener en cuenta en el escenario general.

Éste ha sido el gran cambio. Madrid ha servido de banderín de enganche al voto dubitativo del PP y al éxodo de Cs. Los indultos no han modificado ese escenario, ni para bien de unos ni para mal de otros. Nada. Tanto revuelo, tanta exhibición de orgullo patrio herido en sede parlamentaria, aparentemente sólo habrá servido para reforzar a los ya convencidos de la derecha. O no sólo eso. También ha dejado un rastro de ceniza y lodo en nuestras ya maltrechas instituciones, como aquel cuento “lleno de ruido y de furia, que al final no significa nada”.

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