¿Ha aumentado la Covid-19 la confianza en los gobiernos?

La Covid-19, su rápido desarrollo y sus dramáticas consecuencias para la salud pública y la economía han expuesto a los líderes políticos mundiales a niveles de visibilidad y escrutinio público fuera de lo común. No pocos mandatarios han tratado de aprovechar la situación para mostrar su determinación y sus dotes de liderazgo ante la adversidad. Un ejemplo de ello es el primer ministro sueco, que quiso desmarcarse de sus países vecinos adoptando una polémica y (a largo plazo fallida) estrategia de laxas medidas contra el virus, y que contó al principio con un amplio apoyo de muchos de sus conciudadanos. Lo mismo ocurrió con Angela Merkel que, a diferencia de su homólogo sueco, llevó a cabo una implacable gestión de la crisis sanitaria. Y sin embargo, sus apasionados discursos a favor de un duro confinamiento le granjearon gran popularidad en su país.

Las situaciones de excepcionalidad generadas por emergencias sanitarias o catástrofes naturales suelen ser equiparables a lo que ocurre en tiempos de guerra, en los que el estado de opinión habitual queda ‘suspendido’ y muchos ciudadanos tienden a mostrar un mayor apoyo hacia el Gobierno que en los períodos de normalidad. Este fenómeno es lo que la Ciencia Política anglosajona ha denominado rally-round-the-flag effect, y las explicaciones que se ofrecen sobre dicho efecto van desde un incremento de las pulsiones nacionalistas y los sentimientos patrióticos, así como mayores niveles de cohesión social, hasta valoraciones más racionales sobre la inevitabilidad de tomar medidas drásticas y dolorosas para evitar males mayores.

De hecho, en un estudio reciente junto a otros investigadores europeos (Divided we trust? The effects of polarization on rally-around-the-flag effects during the Covid-19 crisis, Cardenal, Castro-Herrero, Schemer, Strömbäck, Stepinska, De Vreese, Van Aelst, 2021), mostramos tendencias que apuntan en esta dirección y que sugieren que, a lo largo de la primera ola, la Covid-19 pudo haber generado mayores niveles de confianza en el Gobierno en toda Europa occidental y parte de la Europa del este. Basándonos en una encuesta panel a 28.317 individuos en 17 países europeos realizada un mes antes del estallido de la pandemia en Europa (diciembre del 2019) y, posteriormente, un mes después de que la primera ola de Covid-19 azotara el continente, en mayo de 2020, hallamos incrementos estadísticamente significativos en los niveles de confianza en el Gobierno entre finales de 2019 y mediados de 2020.

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Sin embargo, también observamos que esta tendencia está muy condicionada por los niveles de polarización política y mediática en cada país. De hecho, tiene sentido esperar que los gobiernos puedan aprovechar una crisis en la medida en que la oposición y el Ejecutivo aparquen sus diferencias, muestren posturas más unánimes y cierren filas alrededor del Gobierno. También cabe esperar que la confianza en éste sea mayor allí donde los medios de comunicación dejen a un lado el partidismo y la controversia política y/o donde den mayor visibilidad a políticas públicas llevadas a cabo por el Ejecutivo para erradicar la pandemia. Nuestros resultados van en esta línea y la comparación entre países con niveles distintos de polarización política y mediática muestra la importancia del contexto político a la hora de explicar el alcance de los llamados rally effects.

Una comparación algo más pormenorizada entre países arroja resultados interesantes para entender éstas y otras dinámicas. Por ejemplo, en la línea de lo que muestran estudios previos, España parte de niveles muy bajos de confianza política antes de la primera ola. De hecho, es uno de los países en los que esa confianza apenas crece después de esa primera ola, como es el caso de Francia, Israel, Polonia o Rumanía, en donde incluso disminuye, tal y como muestra el Gráfico 1.

Subsiguientes análisis de regresión muestran que estas diferencias en la confianza hacia el Gobierno entre países se pueden explicar por distintos factores a nivel agregado (de país) y también individual. Como cabría esperar, aquellos individuos con propensión a votar partidos de la oposición experimentan de media descensos en niveles de confianza hacia el Ejecutivo más significativos que muchos ciudadanos con una mayor simpatía hacia aquél (aunque el rol de votar al Gobierno es desigual, y en algunos países no desempeña un papel significativo).

También hay otros factores individuales que explican cambios desiguales en la confianza en el Gobierno. Por ejemplo, los ciudadanos que manifiestan una mayor preocupación ante la posibilidad de ser infectados por el virus y mayor confianza en los medios de comunicación suelen mostrar mayores aumentos de confianza en el Ejecutivo después de la primera ola de la Covid-19. También los que consumen medios públicos y periódicos tradicionales con más frecuencia entre t1 y t2 (el inicio y el final de la primera ola de la pandemia) muestran mayores aumentos de confianza en el Ejecutivo. Por el contrario, aquellos ciudadanos cuya confianza disminuye después de la primera ola de la pandemia suelen ser hombres de mayor edad y de ideología conservadora. 

¿Qué papel ejercen la polarización mediática y política en concreto en un posible efecto rally-around-the-flag durante la pandemia? Parece que, a nivel nacional, el nivel de polarización mediática antes de la pandemia puede haber disminuido los efectos rally; es decir, los incrementos en la confianza en el Gobierno. Como vemos en el panel A del Gráfico 2, cuanta más polarización mediática, menores son los incrementos de confianza en el Gobierno.

[Medimos la polarización mediática clasificando primero por ideología (izquierda, derecha, centro) los 15 medios online más visitados en cada país a partir de la posición ideológica media de sus audiencias. En un segundo paso, substraemos el número de medios conservadores del de los medios de izquierdas visitados por cada individuo. Esto nos da una idea del sesgo partidista de cada individuo en su consumo de medios digitales. En un tercer paso, agregamos los valores individuales por país y obtenemos una medida de polarización mediática].

¿Qué ocurre con la polarización política? Como vemos en el panel B del Gráfico 2, no parece que esta variable medida antes de la pandemia tenga un efecto en los cambios en la confianza. Sin embargo, si medimos los cambios en la polarización entre diciembre 2019 (momento previo a la primera ola de la pandemia) y mayo 2020 (momento posterior), hallamos que el incremento en la polarización reduce significativamente los incrementos en la confianza hacia el Gobierno.

Además, como muestra el Gráfico 3, parece que el papel de la polarización en los cambios individuales de confianza está muy condicionado por el partido al que se vote. Para los ciudadanos cuya probabilidad de votar a la oposición es mayor, la polarización política a nivel agregado va a disminuir su confianza en el Gobierno, aunque no así para aquéllos que voten al partido o partidos gubernamentales. De nuevo aquí, el rol de (la probabilidad de) votar a la oposición, ligado a niveles altos de polarización, es mayor que el de votar al Gobierno.

[Medimos la polarización política agregando una medida de polarización a nivel individual, que resulta de calcular la distancia intra-individual entre la probabilidad de votar al Gobierno y la probabilidad de votar a la oposición]

Estos resultados sugieren que más que los niveles de polarización política previos a la pandemia, lo que explica los efectos ‘rally’ es la estrategia de la oposición entre la primera y la segunda ola de la encuesta. Donde la oposición cierra filas con el Gobierno se producen incrementos en la confianza en el Gobierno, mientras que donde opta por atacarlo, los incrementos (si se producen) son mucho más limitados. España es ilustrativa a este respecto. Es un país que experimenta incrementos en la polarización política entre la primera y la segunda ola de la encuesta mucho más sustanciales que otros países que también partían de niveles elevados de polarización antes de la pandemia, como por ejemplo Reino Unido. Ello sugiere que la oposición política en España puede haber optado por una estrategia de erosión gubernamental mucho más acusada que en otros países. En España, como en otros estados donde también aumentó mucho la polarización entre la primera y la segunda ola de la encuesta (por ejemplo, Polonia), este incremento en la polarización se traduce en una disminución del rally-around-the-flag effect.

Futuros estudios que utilicen otras medidas de polarización, con datos recogidos en un periodo más prolongado y con una muestra incluso mayor de países, pueden ayudar a comprender mejor el alcance de estos resultados. De hecho, parece que el desarrollo de la Covid-19 pudiera estar desencadenando variaciones muy rápidas en los niveles de confianza gubernamental y de polarización en determinados países, tal y como apuntan encuestas recientes en los ya mencionados casos sueco o alemán. No obstante, sin evidencia a más largo plazo es difícil determinar con seguridad la estabilidad de determinados patrones y hasta qué punto cambios en los niveles de polarización llevan consigo una menor confianza en el Gobierno o, a la inversa, son los descensos en confianza política de los ciudadanos los que favorecen incrementos en la polarización política y mediática.

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