‘Global Gender Gap 2021’: salimos del ‘top 10’

El Informe sobre Igualdad de Género en la UE ya advertía de que la Covid-19 había agravado las desigualdades existentes entre mujeres y hombres en casi todos los ámbitos de la vida (violencia de género, empleo, cuidados no remunerados o participación), revirtiendo avances de los últimos años.

Ahora, el ‘Global Gender Gap Report 2021’ del World Economic Forum confirma que, al menos en España, así ha sido. En un año, hemos pasado de estar en la octava posición a ocupar la 14ª (la novena si el ámbito de análisis lo reducimos a Europa Occidental y América del Norte) de los 156 países incluidos en el ranking.

De las cuatro dimensiones analizadas, la que implica un mayor descenso en posiciones, aunque no en puntuación global, es la salud, donde la esperanza de vida saludable se ha visto especialmente afectada. No sorprende: a los efectos directos de la enfermedad hay que sumar los secundarios.

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La inestabilidad y precarización en el empleo, la violencia machista o las cargas de cuidados tienen un efecto diferenciado en la salud mental de mujeres y hombres. Así lo confirma el estudio 3312 del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS) sobre La salud mental de los/as españoles/as durante la pandemia de la Covid-19, que señala que el 17% de las mujeres durante muchos días se ha sentido mal por tener poco interés o placer en hacer cosas; el 13,5% estaba decaída, deprimida o sin esperanza; el 13,2%, nerviosa, ansiosa o muy alterada (con los nervios de punta), o el 7,9%, incapaz de parar o controlar las preocupaciones. Son cifras que se reducen al 7,6%, 5,2%, 5,5% y 4,2%, respectivamente, si quienes responden son hombres.

Sin embargo, es en el campo económico donde la igualdad entre mujeres y hombres se la está jugando. La brecha en el ingreso ganado estimado se ha agrandado en el último año, por el incremento de las empleadas a tiempo parcial y desempleadas respecto al informe del año anterior.

Esta desigualdad en la economía puede incrementarse en el futuro si tenemos en cuenta que los empleos del mañana se dirigen hacia el ámbito digital, donde los hombres tienen una presencia de un 70,66% mientras que la de las mujeres es del 29,33% (Instituto Nacional de Estadística, Encuesta de Población Activa del cuarto trimestre de 2020, personas ocupadas por sexo y rama de actividad 61, 62 y 63).

La educación sigue siendo el punto fuerte de nuestro país, con un cálculo muy próximo al 1, que indica la paridad. Aunque menos incisivo, no deja de llamar la atención que se haya bajado la puntuación en la tasa de alfabetización, posiblemente relacionada con un mayor fallecimiento de hombres que de mujeres durante la pandemia. Cabe recordar que la educación es el primer escalón para una vida autónoma y que, durante mucho tiempo, incluso hoy día nos ha sido negada en zonas de alta exclusión social.

A pesar del acceso paritario a los distintos niveles educativos entre las generaciones más jóvenes (y relacionado con la dimensión económica, así como con la salida a la crisis), es obligatorio señalar que la valoración obtenida en la elección de carreras STEM (Ciencias, Tecnología, Ingeniería y Matemáticas, por sus siglas en inglés) es de 0,33 puntos, ya que el porcentaje de éxito entre mujeres es del 12,44% frente al 37,34% de los hombres. No en vano, el estudio ‘Education at a Glance’, de la OCDE, colocó a España en el penúltimo puesto en porcentaje de mujeres que empiezan este tipo de estudios.

Por último, nuestra posición en esta publicación respecto al empoderamiento político ya estaba lastrada por el hecho de que nunca hemos tenido una mujer jefa de Estado o de Gobierno. Sin embargo, ha empeorado porque ha bajado el porcentaje de mujeres en las Cortes Generales: mientras que en el informe de 2020 ocupaban el 39,46% de los escaños, en el actual ese porcentaje ha descendido al 39%.

Thomas Dye definió en 2005 las políticas públicas como aquello que los gobiernos deciden hacer o dejar de hacer y, aunque es innegable el desarrollo de las dirigidas a reducir el golpe social de la pandemia por parte del Gobierno, no lo es menos que no se han tenido en cuenta los impactos generizados de estas políticas, algo que se tendrá que observar si se quiere volver a estar en ese top ten igualitario.

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