¿Está realmente averiado el ascensor social?

La movilidad social es una cuestión de controversia infinita. La opinión más extendida es que el ascensor social está bloqueado. Esta idea, formulada de forma tan abrupta, no se ve validada por los datos. Pero todo depende de lo que se entienda por movilidad social. ¿Se trata de movilidad en términos brutos y absolutos (que se limita a comparar el destino social de los hijos con el de sus padres) o de la movilidad relativa, es decir, la fluidez que compara las posibilidades relativas de los hijos de diferentes orígenes sociales? Si todos han progresado en la escala social al mismo ritmo, la movilidad absoluta puede ser alta sin que la relativa lo sea. En este caso, por ejemplo, todos se habrán beneficiado de una mejora en su nivel de vida, sin que las diferencias entre las categorías sociales se hayan reducido. En términos de justicia social e igualdad de oportunidades, eso obviamente marca la diferencia.

En cualquier caso, no cabe duda de que la tesis de la ‘avería’ del ascensor social queda invalidada si hablamos de movilidad absoluta. Varias publicaciones convergen en este punto: el informe de la OCDE de 2018 sobre el tema (que incluye ascensor social en su título), un artículo reciente de tres investigadores del Nuffield College de la Universidad de Oxford y un trabajo del mejor especialista francés sobre el tema, Louis-André Vallet. Esto es lo que escribe la OCDE en el resumen de su informe (página 25): «De hecho, la movilidad al alza ha sido importante en la mayoría de los países de la OCDE y las economías emergentes, en términos absolutos. En otras palabras, en muchos países vivimos mejor que nuestros padres: tenemos niveles de ingresos más altos, a menudo tenemos mejor educación que ellos, vivimos en mejores viviendas y tenemos mejores electrodomésticos y servicios de mejor calidad, etc». Esto también es cierto para Francia.

El informe de la OCDE destaca la mayor fiabilidad y disponibilidad de los datos de movilidad social profesional, especialmente en Europa, donde son el resultado de una encuesta homogénea realizada con periodicidad constante, en comparación con los derivados de encuestas de ingresos más dispares y menos regulares (aunque el informe también examina estos últimos). Los investigadores de Oxford utilizan los mismos datos y también insisten en su calidad. En este análisis, por lo tanto, me limitaré a analizar los datos relativos a la ocupación y, con excepciones, los referentes a los países europeos. Echemos un vistazo sucesivamente a los datos en bruto y a los resultados de movilidad social relativa de estos estudios.

Movilidad social al alza alta, pero ligeramente en declive

Los datos de la Encuesta Social Europea para 2002-2014 permiten comparar las ocupaciones de los padres y las de sus hijos en función de la nomenclatura de profesiones conocidas como Esec (European Socio Economic Classification), basada principalmente en el trabajo del sociólogo británico John Goldthorpe. El estudio de la OCDE y el de los investigadores de Oxford confirman que la movilidad global es alta en Europa. Para los hombres, oscila entre el 70% y el 80% (de personas en una posición profesional diferente a la de sus padres). Para los segundos, Francia es incluso el país de Europa con la tasa más alta de movilidad general.

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Estos datos también muestran que, dentro de esta movilidad global, la proporción de movilidad ascendente (junto con la descendente y los movimientos horizontales) es importante, con una magnitud variable de un país a otro. En todos los países estudiados por la OCDE, el 39,3% de las personas de entre 25 y 64 años se encontraban en una posición profesional superior a la de sus padres durante el periodo 2002-2014. Francia (41,4%) tiene un nivel de movilidad al alza cercano al de sus dos vecinos más cercanos, Alemania (42,2%) y el Reino Unido (42,2%), pero significativamente superior al de los países nórdicos (entre el 36% y el 37%) e incluso mayor que la de sus vecinos mediterráneos (30,9% para Italia, 34,3% para España). Francia es, por tanto, un país de movilidad ascendente bastante alta, aunque todavía está lejos del desempeño estadounidense (48,7%) y, sobre todo, de Corea del Sur (57,8%). En general, la movilidad ascendente es superior a la descendente (39,3% frente a 28,4% para los 26 países encuestados por la OCDE). Sin embargo, el estudio de Oxford muestra que Francia es uno de los países en que ambas (ascendente y descendente) es más o menos equivalente. Ese es un punto importante, al cual volveremos más adelante.

El aumento de la movilidad general y gran parte de la movilidad ascendente son obviamente el resultado de la transformación de la estructura del empleo y su distorsión hacia arriba (más puestos de trabajo de gestión, menos de cuello azul). En este sentido, es interesante examinar con más detalle la movilidad del empleo (trabajadores o empleados) hacia los empleos de gestión entre la generación de padres y la de los hijos (Gráfico 1).

Gráfico 1.- Movilidad intergeneracional entre trabajos manuales o rutinarios y directivos en algunos países europeos

A) Porcentaje de gerentes y trabajadores manuales cuyos padres son trabajadores manuales (2002-14)

B) Porcentaje de ejecutivos y trabajadores manuales cuyos padres son empleados rutinariamente en trabajos de oficina, comercio o servicio ( 2002-14)

En el Gráfico 1-A, el 33,2% de los franceses cuyos padres son trabajadores manuales seguían siendo trabajadores manuales, mientras que el 27,3% se convirtieron en ejecutivos.

El perfil francés sobre estos movimientos intergeneracionales en datos sin procesar no está muy lejos del de los países nórdicos, y es muy diferente al de Italia y España. En Francia, al igual que en Dinamarca o Suecia, la proporción de hijos de trabajadores manuales que se convierten en ejecutivos/gerentes, siendo inferior a la proporción de ellos que permanecen en la categoría socio-profesional original, no está muy alejada, el 27,2% frente al 33,2%. En Italia o España, las posibilidades de promoción social para los hijos de los trabajadores son mucho más limitadas (Gráfico 1-A).

Para los hijos cuyos padres están en trabajos poco cualificados en comercio y servicios, estas posibilidades de promoción son aún mayores y superan las de convertirse en trabajadores manuales. Aquí también el perfil francés está cerca del perfil nórdico o germánico (Gráfico 1-B).

En general, la alta movilidad social medida en términos absolutos se ha estancado o ha disminuido ligeramente, aunque mantiene en un nivel alto, desde las generaciones nacidas a mediados del siglo XX, lo que puede alimentar la tesis del bloqueo del ascensor social. ¡Pero este bloqueo no significa que el ascensor se aya parado por completo, sino que ya no acelera o que desacelera ligeramente! Ést es un matiz esencial y a menudo olvidado por muchos comentaristas. Según la OCDE, en Francia, la movilidad social absoluta aumentó del 60,5% para las cohortes de 1945-59 al 55,5% para las de 1960-74, un desarrollo de la misma magnitud que el experimentado por Suecia y Noruega y, en menor medida, Dinamarca. Los Países Bajos son una excepción, al mantener un nivel más alto y casi constante de movilidad social absoluta (61,4%).

Resultados divergentes sobre movilidad relativa…

La movilidad relativa o fluidez social es una medida de la igualdad de oportunidades. En un modelo social de dos clases, y a través del cálculo de probabilidades, equivale a comparar las posibilidades de que una persona cuyos padres son gestores/ejecutivos se convierta en lo mismo en lugar de en obrero o empleado, frente a la probabilidad de que un individuo de la clase trabajadora alcance el nivel ocupacional de gestor/ejecutivo. De esta forma, se eliminan los efectos estructurales de los cambios en la distribución de los puestos.

Los informes de la OCDE de 2018 y de los tres investigadores británicos de Oxford de 2020 llegan a conclusiones opuestas sobre la movilidad relativa en Francia. Para la primera, desde el punto de vista de la fluidez social el país (1,2) se sitúa ligeramente por encima de la media (estandarizada en 1) de los países europeos en términos de persistencia en la clase social original, mientras que los países escandinavos están muy por debajo (0,7). Italia y Portugal tienen persistencias aún mayores (2 y 1,9).

Los investigadores de Oxford, sobre los mismos datos, alcanzan resultados diferentes, siendo Francia uno de los países donde la fluidez social estaría por encima de la media (un valor negativo del parámetro Unidiff significa que la asociación entre clase de hogar y clase de destino en la tabla de movilidad de un país es inferior a la media de los 30 países analizados; todos representados en el Gráfico 2). Los investigadores limitaron su análisis a la movilidad social de los hombres (a diferencia de la OCDE) porque las mujeres se ven afectadas por el trabajo a tiempo parcial, que según ellos requiere de análisis específicos. Sin embargo, sus resultados complementarios sobre las mujeres a tiempo completo son consistentes con los de los hombres.

Gráfico 2.- Diferencias por países en las tasas de movilidad social relativa (hombres de 25 a 64 años)

Fuente: Budoki et al. Nota: parámetros del ‘Unidiff’; promedio=0)

No es la primera vez que no convergen los resultados de la investigación en movilidad social. En los datos más antiguos, este fue el caso entre John Goldthorpe y Richard Breen. Un trabajo adicional puede ayudar a resolver el problema. Estas discrepancias muestran que los resultados sobre la movilidad social relativa son muy sensibles a las variaciones en las nomenclaturas utilizadas (aparentemente algo diferentes en el estudio de la OCDE y en el de Bukodi y sus colegas) y métodos de estimación de parámetros (también diferentes). Por lo tanto, deben interpretarse con cautela.

… pero eso hay que ponerlo en perspectiva

Sin embargo, otro resultado del estudio de Oxford puede ser que los datos de movilidad social no están sobre-enfatizados en términos relativos. De hecho, muestran que las diferencias en las tasas relativas entre países, es decir, el grado de desigualdad en las oportunidades de movilidad, contribuyen muy poco a las diferencias en las tasas absolutas entre los países. Este punto ya había sido enfatizado hace mucho tiempo por un pionero de la investigación sobre movilidad social en Francia, Claude Thélot, en un libro (Tel pere, tel fils? ¿de tal palo, tal astilla?) de1982!   En primer lugar, son los cambios estructurales en las posiciones profesionales entre generaciones los que explican las configuraciones nacionales de movilidad social. La movilidad se produce principalmente por estas transformaciones en la estructura del empleo, que a su vez depende de la evolución de la economía y de los movimientos de las placas tectónicas sectoriales.

Los propios individuos son ciertamente más sensibles a la movilidad absoluta que a la movilidad relativa. ¡Los agentes sociales no calculan espontáneamente las relaciones de probabilidades! Los hijos de los trabajadores no comparan sus posibilidades relativas de ascenso con las de los hijos de los ejecutivos. A nivel individual, es una ficción teórica. Por otro lado, pueden estimar sus posibilidades de ascensión social en relación con el destino de sus padres.

En este sentido, Francia presenta un perfil que puede explicar la preponderancia de la idea de que el ascensor social está roto. De hecho, los investigadores de Oxford muestran que Francia forma parte del grupo de países (incluidos los países escandinavos y Gran Bretaña) en los que la movilidad ascendente y la movilidad descendente están muy cerca. Pero, sobre todo, muestran que en este grupo de países, de una generación a otra, la movilidad descendente termina teniendo prioridad sobre la ascendente (en la generación 1938-49, ésta superó con creces la movilidad a la baja; ambas se igualaron en la generación 1950-54, y la movilidad descendente finalmente prevaleció en la 1965-75). Vallet también llegó a una conclusión parecido al analizar los datos franceses de la encuesta del Insee Formation-Qualification-Professional (FQP).

La deformación ascendente de la estructura social acentúa las posiciones origen de alto estatus. Pero si esta deformación al alza se ralentiza en las generaciones que entran en el mercado después de esta primera fase de crecimiento, la probabilidad de retener esas posiciones disminuye. Según los investigadores de Oxford, éste es el proceso que se está dando en una parte de Europa, incluida Francia.

Por último, todo ello lleva a una reflexión más general sobre el papel de la movilidad social y su conveniencia. Imaginemos por un momento una sociedad en la que se congelan los márgenes de la tabla de movilidad, una sociedad económicamente inmóvil en la que el peso de cada categoría social sigue constante. En una sociedad de este tipo, si existiera la movilidad social, sólo podría ser relativa y resultaría de un juego de suma cero: cada promoción social se pagaría mediante un descenso de categoría. A los que están en la parte inferior probablemente no les importaría, pero esto a buen seguro no sería el caso para aquellos en la parte superior o incluso en los estados intermedios de la estructura social. La lucha por los puestos de trabajo podría revivir la lucha de clases, pero una que ya no enfrentaría a una minoría explotadora contra una masa explotada, sino a dos mitades de la sociedad entre ellas.

Tal escenario es, obviamente, una ficción. Pero muestra la conveniencia de un contra-modelo en el que la sociedad en movimiento, a través del crecimiento y la innovación, ve cómo su estructura social sigue deformándose hacia arriba. Sin embargo, surge la pregunta: ¿la movilidad ascendente no experimentará en algún momento un ‘techo de cristal’? Si éste fuera el caso, existe el peligro de que ello conduzca a un endurecimiento de las relaciones sociales.

(Este análisis fue publicado originalmente por nuestro ‘partner’ Telos)

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