Elecciones del 4-M en Madrid, punto de partida

El 4 de mayo probablemente se cerrará un ciclo electoral, político y partidista en España. Los comicios a la Comunidad de Madrid pueden originar un esquema de alianzas inédito hasta la fecha y un sistema de partidos renovado y seguramente más estrecho. Los partidos de tamaño pequeño y mediano saben lo que se juegan. Unidas Podemos lucha por cambiar su tendencia menguante cerrando el círculo, es decir, presentando a su hasta ahora líder en el territorio que vio nacer tanto a la formación morada como al ex vicepresidente Pablo Iglesias. Ciudadanos busca sobrevivir con un viraje al centro y ha lanzado in extremis como candidato a su número dos, Edmundo Bal. Vox, que viene de cosechar éxitos en Cataluña, intenta consolidarse en una Comunidad en la que la sombra de Isabel Díaz Ayuso (PP) es alargada.

Por último, los partidos grandes. Tras las sacudidas que han vivido desde que, en 2015, se dinamitara el bipartidismo imperfecto que imperaba en nuestro país, a Partido Popular y al PSOE se les presentan estas elecciones como una oportunidad para mostrar músculo electoral frente a sus otrora adversarios intramuros.

La expectación que rodea estos comicios anticipados e imprevistos se nota en el mercado de predicción Predi que, como viene siendo habitual, el profesor Oliver Strijbis y un servidor (ambos de la Universidad de Zúrich) programamos para estudiar los efectos de las expectativas sobre el voto de los ciudadanos. Por primera vez, hemos superado los 300 participantes en sólo una semana y el número de transacciones al día supera las 150 de media. Estas cifras son equiparables a la recta final de las últimas elecciones generales noviembre de 2019.

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¿Cómo funciona Predi? A esos más de 300 inscritos, la mayoría estudiantes y profesores de Universidad, les entregamos 10 euros iniciales. A partir de ahí, el mecanismo es casi idéntico al de un mercado bursátil, sólo que en lugar de comerciar con productos financieros los participantes tienen que tradear con posibles gobiernos resultantes o márgenes de voto de cada partido. Esas transacciones, que cambian cada minuto, son señales que, a través de sistemas de interpolación agregada, permiten generar estimaciones electorales semejantes a las de una encuesta.

Las ventajas del mercado de predicción son fundamentalmente dos: cambia en vivo, lo que permite entender mejor el efecto de eventos en campaña;  y produce estimaciones directas sobre eventos complejos, como cuál va a ser el Gobierno resultante, variable que depende de los resultados de voto, el sistema electoral y las políticas de pactos y vetos. Dicho esto, a continuación se ofrecen las estimaciones basadas en Predi y las claves que pueden extraerse de los datos.

Gobierno resultante

Las semanas anteriores a unos comicios la atención suele centrarse sobre las estimaciones electorales. A partir de encuestas, agregaciones y modelos predictivos sobre los resultados de los partidos se elaboran luego hipótesis sobre cuál es el Gobierno resultante más probable. A todos estos análisis cuantitativos les falta al menos un dato: ¿cuál va a ser la preferencia de pactos de los posibles formateurs o líderes de coalición? En un contexto multipartidista como el español, esta pregunta es especialmente relevante. Si nos fijamos en el gráfico que sigue a este párrafo, con la misma suma de votos en las elecciones del 4 de mayo pueden darse dos tipos distintos de ejecutivos encabezados por el PP suficientemente probables. El primero, el que cuenta con más bazas a día de hoy, sería una coalición con Vox (53,7% probable). El otro es un Gobierno de Díaz Ayuso en minoría con apoyos externos.

¿Por qué es más probable la coalición con los de Rocío Monasterio que el Gobierno minoritario del PP? El mercado de predicción es capaz de asumir señales coalicionales tan importantes como las que emite el reciente pacto de gobierno en Murcia, en el que los ‘populares’ han demostrado capacidad de pacto a su derecha, entregando consejerías a dos ex diputados de Vox.
Sin embargo, también se aprecia que la probabilidad de un Gobierno de Díaz Ayuso en minoría ha crecido en los últimos días, hasta el 20,7%. Una razón plausible es el cambio de candidato en Ciudadanos. Bal, mucho más crítico con Vox que otros sectores de la formación naranja, difícilmente permitiría un Gobierno en el que la extrema derecha tuviera presencia. Dicho esto, la capacidad de veto de Ciudadanos dependerá de si consigue entrar en la Cámara, cuestión que a día de hoy es improbable. 

Cerca del 20% se sitúa el tercer tipo de Gobierno probable: un tripartito de izquierdas liderado por Ángel Gabilondo (18,4%). ¿Por qué tan bajo? Seguramente, la respuesta tenga que ver con que esa fórmula a tres es la única contemplable para la izquierda. A diferencia del Gobierno de derecha, que puede incluir o no a Vox, hoy por hoy parece un hecho incontrovertido que si hay un Ejecutivo socialista, éste tendrá consejerías de Unidas Podemos (UP) y Más Madrid.

Esta claridad es, en realidad, una debilidad estratégica. Como demuestra la evidencia consolidada, la ambigüedad es una de las principales herramientas electorales de éxito. Permite al PP y Cs recibir votos de ciudadanos que, honestamente, piensan que Vox no entrará en el Gobierno e imposibilita a la izquierda recibir votantes con vetos cruzados. Especialmente, hace muy difícil al PSOE recoger apoyos de votantes de centro que, a pesar de ver a Gabilondo con buenos ojos, sospechan que terminaría gobernando con Iglesias. En este sentido deben entenderse también las recientes declaraciones del candidato socialista negándose a formar Gobierno con UP. 

Voto y escaños

Lo apuntaba anteriormente: una de las ventajas del mercado de predicción es que se puede hacer un seguimiento diario de cómo avanzan las estimaciones de los partidos. Ayuda a comprender las tendencias y el efecto de los eventos que ocurren en campaña, como pueden ser los debates. En el gráfico de abajo se puede observar la progresión en escaños estimados en los últimos cinco días. El primer dato que puede sorprender es que Ciudadanos no aparece; y es que, según nuestros datos, la formación naranja apenas roza el 4,75% de los votos. Es cierto que esta estimación le deja muy cerca del 5% de barrera electoral, pero cabe subrayar que hay dos corrientes de arrastre que juegan en su contra: la primera es el clásico voto útil, por el cual los votantes aseguran su voto optando por un partido viable; la segunda es más irracional, pero igualmente persistente, y es el efecto Titanic (el bandwagon a la inversa): la huida de votantes que se genera cuando se extiende una sensación irrefrenable de que un partido quiebra (más sobre este efecto y otros del mismo tipo en esta revisión académica reciente).

Más allá de Ciudadanos, el PP es el partido que parte con una ventaja más amplia sobre el resto, con 56 escaños estimados a día de hoy. En un feudo tradicional como es la Comunidad de Madrid, los populares lo confían todo a repetir su fórmula de éxito, recogiendo una parte de los apoyos que dejó Ciudadanos por su izquierda y mostrando su hegemonía en el espacio de la derecha frente Vox. La gran pregunta es si su fuerza de arrastre frente a estos dos partidos es positiva para los intereses del PP. El partido azul puede llegar a necesitar los apoyos de Ciudadanos (cuyos votos pueden no transformarse en escaños) y de Vox (a quien se le presenta una campaña difícil). El partido liderado en Madrid por Monasterio se enfrenta a dos problemas: primero, el poder de negociación de su formación es mínimo, dado que su capacidad de pacto se supedita a lo que el PP esté dispuesto a ofrecerles; y segundo, Díaz Ayuso goza de buena reputación entre los votantes de Vox y, por lo tanto, el potencial diferencial del partido de extrema derecha es menor que en otras comunidades autónomas. Con todo, el bloque de PP y Vox suman, según las estimaciones de Predi, 70 escaños, uno sólo por encima de la mayoría absoluta.

La izquierda se presenta nuevamente dividida en tres partidos y tras la candidatura de Iglesias, con plenas capacidades de pasar la barrera electoral del 5% y transformar sus votos en escaños. El reparto a día de hoy sería de 37 escaños para el PSOE, 15 para UP y 14 para Más Madrid. Una vez amortizado el efecto Iglesias que sitúa a los morados por encima del 10%, la tendencia que puede observarse en el mercado es que el partido mayoritario vaya atrayendo paulatinamente a más votantes. A pesar de eso, todo indica a que las transferencias más pronunciadas se darán entre Más Madrid y Unidas Podemos, cuya competición se aventura intensa. Los eventos de campaña, como el anuncio inesperado de un candidato conocido como Iglesias, suelen tener un pico, pero luego bajan y se estabilizan. Es entonces cuando se puede calcular el efecto neto de ese evento. Eso es lo que parece desprenderse de los datos, que colocan a ambas formaciones en posiciones cercanas.

No obstante, queda mucha campaña y que los partidos terminen de perfilar sus estrategias. Permanezcan a atentos a la coordinación entre partidos de distinto bloque, los ataques de partidos vecinos y, por supuesto, a Predi, que continuará activo hasta el mismo día de las elecciones (dado que no está sujeto a prohibiciones de publicación durante la última semana antes de las elecciones).

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