El país del ‘Nomeacuerdo’

En los años 60, María Elena Wash, poeta, novelista y compositora argentina de canciones infantiles, escribió la canción El país del Nomeacuerdo. Sus versos resaltan dos temas centrales de la historia contemporánea argentina: la falta de memoria y de rumbo. Gabi, la niña de la película La Historia Oficial, cuya trama pone al descubierto el robo de hijos de desaparecidos durante la última dictadura militar, repetía los versos de la canción infantil: En el país del Nomeacuerdo, doy tres pasitos y me pierdo. Un pasito para atrás y no doy ninguno más, porque ya yo me olvidé donde puse el otro pie. Esas escenas de la primera película latinoamericana en ganar un Oscar son emblemáticas en Argentina, como lo son el tema de la memoria y la falta de rumbo.

La crisis política que se desató el 13 de septiembre pasado presenta paralelismos con la que antecedió a la suspensión de pagos de la deuda en 2001. Los que integran el Gobierno argentino parecen tener importantes problemas de memoria y dificultades para elegir el rumbo.

Hace casi 20 años de aquella crisis de diciembre de 2001. Comenzó cuando la alianza política gubernamental se rompió. En octubre de 2000, la renuncia del vicepresidente Carlos Álvarez había debilitado a un Gobierno de Fernando de la Rúa ya acorralado.

Tras la renuncia de éste, se votó en el Congreso la suspensión del pago de la deuda externa, que entonces era de 132.000 millones de dólares. La moneda nacional perdió dos tercios de su valor, el desempleo alcanzó el 25% y la pobreza extrema llegó a afectar al 27% de la población.

La reacción del Ejecutivo ante el resultado de las elecciones primarias del 12 de septiembre de este año tiene varios puntos en común con 2001: una crisis de confianza en el Poder Ejecutivo con una economía inflacionaria y altamente endeudada. Este análisis argumenta que el Gobierno, de forma irresponsable, ha sumergido a Argentina en una coyuntura similar a la de hace 20 años.

Veinte años no es nada

El 12 de septiembre pasado, más de 34 millones de ciudadanos tuvieron la oportunidad de participar en las Paso (Primarias Abiertas, Simultáneas y Obligatorias) para definir las listas de candidatos para las elecciones de noviembre, donde se renovará la mitad de la Cámara de Diputados y un tercio del Senado.

Los candidatos del Gobierno perdieron en 17 provincias. La derrota más significativa fue en la provincia de Buenos Aires, el distrito más importante por la cantidad de habitantes (de los 45.376.763 millones totales, 16.480.000 millones viven ahí). Si esta tendencia se mantiene, el Ejecutivo tendrá que negociar con la oposición para poder aprobar sus propuestas en el Congreso.

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Si el resultado de las Paso se mira desde el punto de vista de la fortaleza de la democracia, es positivo. Más allá del alto grado de polarización política que existe en Argentina, los ciudadanos pueden castigar al Gobierno mediante el voto eligiendo candidatos opositores.

Sin embargo, el día después de las primarias una pelea por el poder desestabilizó al presidente, Alberto Fernández. Éste fue seleccionado por Cristina Fernández de Kirchner para que fuera el candidato en las últimas elecciones presidenciales, de octubre de 2019. A pesar de que podía haberse presentado para intentar ocupar la Presidencia por tercera vez, decidió postularse a la Vicepresidencia y propuso a Alberto Fernández que la acompañara.

Un poco de historia nos ayuda a entender esta extraña manera de elegir un candidato a presidente. Entre 2003 y 2007, Alberto Fernández fue jefe de gabinete durante la Presidencia de Néstor Kirchner. Continuó en el cargo cuando Cristina Fernández de Kirchner ganó las elecciones presidenciales de 2007. Sin embargo, renunció a los nueve meses debido a desacuerdos con la presidenta. Desde fuera del Gobierno, Fernández criticó duramente su administración. Así las cosas, Fue una gran sorpresa cuando Cristina Fernández lo eligió para acompañarla en las presidenciales de 2019.

Esta sociedad presidencial abrió la puerta a grupos muy diferentes entre sí, aunque todos sean seguidores del partido peronista creado en la década de 1940. El peronismo incluye a liberales, conservadores, izquierda y derecha, demócratas y no tan demócratas, católicos ultraconservadores y seguidores del lado izquierdista de la iglesia, la Teología de la Liberación. Es una formación política amorfa que ha sido mayoritaria desde los años 40, con breves excepciones. La fórmula Fernández-Fernández de Kirchner aglutinaba esta diversidad peronista.

Alberto Fernández asumió el 10 de diciembre de 2019. Estuvo en el cargo sólo 99 días antes que comenzara la pandemia de Covid-19. Como en el resto del mundo, su Gobierno no estaba preparado. La reciente derrota electoral es producto de la mala gestión de la pandemia, pero fundamentalmente de la economía.

Maldita economía

Los números son desoladores. Según el Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec), el primer trimestre de este año la deuda externa fue de U$D 269.508 millones y la inflación alcanzó casi el 30%. Sin embargo, el Índice de Precios al Consumidor para julio pasado rozaba el 60%. Según el BBVA, la tasa de inflación para este año podría llegar al 50%.

Aunque ha habido un aumento en el nivel de empleo (actualmente, hay 19 millones de personas ocupadas, lo que supone 1,9 millones más que en el primer semestre de 2020), los salarios han disminuido en promedio frente a la inflación. Según el Indec, a junio de 2021 la variación interanual en el nivel general de salarios fue de 43%, frente a una inflación de 50%.

Fundación Mediterráneo y su centro de estudios, Ieral, sostienen que la masa de renta fija de las familias registraría en noviembre un descenso del 1,5% en relación con el segundo semestre de 2020: «La cantidad de renta fija de las familias en el primer semestre de este año fue un 7% inferior a la del mismo periodo de 2009 y además es un 18% inferior a la de 2013».

El Gobierno ha hecho esfuerzos significativos para luchar contra la evasión de impuestos, ayudando a reducir el déficit fiscal. Según Martín Guzmán, ministro de Economía, el Ejecutivo espera un déficit fiscal anual de entre el 4% y 4,5%.

Respecto de la pandemia, desde enero de 2020 hasta septiembre de 2021 Argentina reportó 5.215.332 casos confirmados de Covid-19, y 112.962 muertes. Al 3 de septiembre de 2021, se han administrado un total de 43.696.315 dosis de vacunas.

Tanto en lo político como en lo económico, es clave alcanzar un acuerdo con el Fondo Monetario Internacional (FMI). La deuda argentina es de 269.000 millones de dólares. Se espera que el acuerdo para reestructurar los pagos se alcance después de las elecciones legislativas de noviembre o a principios del próximo año; pero el resultado de las Paso pone en peligro la firma.

¿Por qué se pelean?

Tras la derrota en las primarias, la relación entre el presidente y su vicepresidenta se ha roto, provocando una profunda inestabilidad política. Los miembros del Gabinete que responden políticamente a la vicepresidenta renunciaron. La economía política ha sido clave. La vicepresidenta quería ver fuera del Gobierno al ministro Martín Guzmán, a cargo de las negociaciones con el FMI.

Fernández de Kirchner ha argumentado en Twitter que antes de la derrota electoral, le había sugerido al presidente la necesidad de cambiar la política fiscal, bajar la inflación y reducir el desempleo; y que sus preocupaciones y sugerencias fueron ignoradas. Tras varios días de incertidumbre, los cambios que se han producido en el Gabinete certificarían que la vicepresidenta ha ganado esta batalla.

El resultado de esta pelea abierta ha debilitado al Gobierno, pero muy especialmente a su presidente. Además, los nuevos miembros son controvertidos. Por ejemplo, el nuevo jefe de Gabinete ha sido criticado por el movimiento feminista y la izquierda porque, mientras era gobernador de la provincia de Tucumán, no permitió que una niña de 11 años abortara después de ser violada.

Además de las dificultades económicas (altos endeudamiento, inflación, y déficit fiscal, pobreza y desigualdades económicas y sociales), los gobernantes han ofrecido tras la derrota en las primarias un espectáculo vergonzoso y preocupante para la estabilidad del país, y han traído a la memoria la crisis de 2001. Entonces, el país fue testigo de otra pelea en el Ejecutivo que terminó con la renuncia de Carlos Álvarez, vicepresidente de Fernando de la Rúa. Los desacuerdos entre ambos desestabilizaron un Gobierno débil. Acorralado por su incapacidad, el presidente de la Rúa renunció, lo que marcó el inicio de la crisis de 2001, el impago de la deuda externa, el incremento de la pobreza y la desigualdad. Graciela Fernández Meijide, integrante de aquel Gobierno, recordó que el enfrentamiento entre el presidente y su vice en 2000 fue un terrible error que destrozó a un Ejecutivo debilitado.

Casi 20 años después, el país se enfrenta a una situación similar. La confrontación en el seno del Gobierno tiene que ver con personalidades, ideología y poder. La diversidad del peronismo (o sus profundas confusiones ideológicas) permite que convivan estatistas, liberales, proteccionistas y amantes del libre mercado.

La irresponsabilidad política gubernamental en los últimos días ha demostrado que no saben que perder elecciones es parte del juego democrático. Los ciudadanos castigaron al Gobierno con el voto. La respuesta ha sido empujar al país a un escenario complejo, demasiado similar al de 2001.

Alberto Fernández y Cristina Fernández de Kirchner recuerdan a la pequeña Gabi cantando, sumida en su mundo de mentiras: “…porque ya yo me olvidé donde puse el otro pie”.

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