El mercado laboral tras un año de pandemia

Como ya es conocido, el confinamiento estricto de marzo y abril de 2020 produjo un fuerte y rápido shock en el mercado laboral. Los despidos, básicamente de trabajadores temporales, y las contrataciones que dejaron de realizarse hicieron que el número de ocupados descendiese con mucha intensidad. El verano y la relajación de las restricciones propiciaron un rebote, sin llegar a las cifras pre-Covid. Desde el mes de septiembre se observa una lenta recuperación, con algunas interrupciones provocadas por el aumento de las restricciones en la segunda y tercera olas. 

Una vez cumplido un año de pandemia, cabe preguntarse en qué punto de la recuperación nos encontramos. Para ello, en anteriores análisis nos hemos valido de la variación interanual, es decir, comparar las cifras de afiliados a la Seguridad Social de un mes con el mismo mes de un año antes. La evolución permitía saber en qué punto de la crisis nos encontrábamos cada mes. Cuanto más negativa era esta variación, más se estaba ahondando en la crisis. Y al revés, cuanto más se acercaba al cero, más cerca estábamos de los niveles anteriores a la crisis. 

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Si observamos el último valor de esta serie (variación de marzo de 2021 respecto a marzo de 2020), el valor es muy cercano a cero. ¿Significa esto que estamos a punto de recuperar toda la ocupación perdida? No, obviamente no. Lo que pasa es que, por primera vez en esta serie, estamos comparando dos meses afectados por la pandemia. Por tanto, hemos perdido el punto de referencia anterior a la crisis que nos permitía seguir su evolución. Si queremos seguir monitorizando el punto de la recuperación en el que nos encontramos, debemos comparar marzo de 2021 con un periodo pre-pandémico. 

Con esta finalidad, hemos construido una nueva serie a partir de la afiliación desestacionalizada que facilita el Ministerio de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones. Se trata de tomar como referencia el dato de febrero de 2020 (último periodo sin Covid-19) y compararlo con los de cada mes. 

Como podemos ver, la tercera ola ha tenido graves consecuencias e hizo retroceder la recuperación tanto en febrero como en marzo. Si en enero de 2021 se había recuperado un 69% de la afiliación perdida, en marzo esta cifra es del 62%. En contra de algunas valoraciones que se han hecho estos días, los resultados de marzo no pueden considerarse buenos. Pese al fin de algunas restricciones y al aumento de contrataciones por la (mínima) campaña de Semana Santa, el resultado ha sido otro paso atrás en la recuperación. Más allá de estos retrocesos, que esperemos sean coyunturales, el hecho claro es que existirá un techo en la recuperación mientras sigan vigentes las medidas sanitarias, que perjudican a ciertos sectores productivos que necesitan de interacción social: hotelería, restauración, turismo, comercio, etcétera. 

Por tanto, en el mercado laboral la palabra que mejor rima con recuperación es ‘vacunación’. Ésta será la única manera de que el verano de 2021 se parezca algo más al de 2019 que al de 2020, una cuestión en la que nos jugamos buena parte de la velocidad de la recuperación en el corto plazo. En este sentido, esperemos que se cumplan las previsiones de vacunación masiva anunciadas recientemente, así como el diseño del pasaporte de vacunación Covid a nivel europeo, lo que podría acelerar la remontada de los sectores relacionados con el turismo.

La relajación de las medidas sanitarias en marzo sí ha permitido que descienda el número de trabajadores en Expediente de Regulación Temporal de Empleo (Erte). Actualmente, quedan 780.000 personas en esta situación, lo que supone un descenso de casi 150.000 respecto a febrero. La reactivación de trabajadores ha sido mejor que la de la afiliación, que también los contabiliza, lo que parece indicar que la actividad económica sí mejoró este mes de marzo, pese a no verse reflejado en la ocupación. En cualquier caso, y volviendo a lo comentado anteriormente, los trabajadores en Erte se mantendrán en cifras similares hasta que no se recuperen las actividades más perjudicadas por las restricciones.  

Sobre los datos de paro registrado, pese al descenso experimentado el mes pasado, diversas cuestiones metodológicas recomiendan no tenerlos muy en cuenta para monitorizar la situación. Como hemos comentado en artículos anteriores, se ha suprimido la obligación de renovar las demandas cada tres meses, lo que deja en los registros a personas que en periodos anteriores se habrían dado de baja. Además, cabe destacar otro aspecto: las personas a las que se les concede el Ingreso Mínimo Vital deben estar dados de alta como demandantes de empleo (hasta noviembre tenían que estarlo al hacer la solicitud). En conjunto, todo indica que las cifras de paro registrado están sobrestimadas. Probablemente es mejor esperar a la publicación de la Encuesta de Población Activa (EPA) del primer trimestre, a finales de este mes, para poder tener mejores estimaciones sobre el desempleo. Nada indica que vayan a crecer en cifras históricas, pese a la intensidad de la crisis; pero tampoco van a dejar de ser preocupantes, como lo son habitualmente. Así lo apunta el avance los datos de febrero que publica Eurostat, en el que España se sitúa como líder europeo en tasa de paro, con un 14,1% (a falta de conocer el dato de Grecia, que suele ser un poco superior); uno de esos problemas estructurales que arrastramos desde hace décadas. 

En definitiva, la ocupación retrocede cuando aún quedan por recuperar cuatro de cada 10 empleos perdidos durante la pandemia, unos 450.000 en términos desestacionalizados. Además, quedan por activar dos de cada 10 trabajadores en Erte, aproximadamente 780.000. Pero la evolución a corto plazo del mercado laboral está ligada a la vacunación masiva y a la disminución de las restricciones. Además, algunos datos de expectativas empresariales empiezan a apuntar escenarios más positivos y la tasa de ahorro de los hogares (al menos de los que no han sufrido pérdida de empleo) auguran un aumento del consumo (como apunta el Banco de España en su último Informe Trimestral). Sin duda, queda mucho camino por recorrer para que el mercado laboral llegue a las cifras anteriores a la crisis; pero hay una base sólida para pensar que durante el segundo y, sobre todo, el tercer trimestre de este año se intensificará la recuperación económica y la ocupación.  

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