El creciente ‘sesgo de cualificación’ en las democracias avanzadas

La transición del fordismo a la actual economía del conocimiento ha sido testigo de grandes cambios tecnológicos e institucionales en todo el mundo. Entre otras cosas, se ha caracterizado por la adopción generalizada de tecnologías de la información y las comunicaciones (TIC) en prácticamente todas las esferas de la vida económica y social. Como los economistas laborales han argumentado de manera destacada, la adopción generalizada de las TIC en el lugar de trabajo ha dado lugar a un sesgo de habilidades; es decir, las habilidades generales de nivel superior (obtenidas a través de la educación superior) son complementarias a las TIC, mientras que las de nivel inferior es más probable que sean sustituidas por computadoras o máquinas. Como resultado, los trabajadores altamente cualificados han experimentado primas salariales sustanciales y mejores perspectivas de empleo en la economía del conocimiento, a expensas de los que se encuentran más abajo en la distribución de cualificaciones.

En una investigación recientemente publicada, argumentamos que este sesgo de habilidades ha tenido ramificaciones sociales aún más amplias, afectando a algunas de las instituciones centrales que sustentan las economías políticas avanzadas. A medida que las empresas se enfrentan a los riesgos y las oportunidades que se derivan del cambio tecnológico, han llegado a competir por un personal altamente calificado, cada vez más escaso. Como respuesta, los gobiernos y los interlocutores sociales han intentado adaptar los marcos institucionales para que las empresas puedan afrontar mejor los crecientes desafíos a los que se enfrentan en la economía del conocimiento. Nos referimos a este fenómeno como «cambio institucional sesgado por las habilidades», y lo ilustramos en el contexto de una eminente economía avanzada: Alemania.

Nuestro análisis muestra que la economía política germana y su sector manufacturero orientado a la exportación han experimentado cambios tecnológicos fundamentales desde el cambio de siglo. Al mismo tiempo, se han reformulado instituciones centrales en los ámbitos de la formación de habilidades, las relaciones laborales y la política social para satisfacer las crecientes demandas de las empresas de mano de obra con habilidades generales de alto nivel (especialmente, en ciencias, tecnología, ingeniería y matemáticas, o STEM). Esto se ha reflejado, entre otras cosas, tanto en el tamaño como en la incorporación relativa de nuevos alumnos a la educación superior en Alemania desde 2000 (véanse los gráficos 1 y 2).

Gráfico 1.- Tamaño de los sistemas de educación superior y formación profesional dual en Alemania (2000-2015)

Fuente: Diessner, Durazzi and Hope 2021.

Gráfico 2.- Admisión relativa de estudiantes por disciplina en la enseñanza superior alemana (2005-2014)

Fuente: Diessner, Durazzi and Hope 2021.

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Además, mientras que en la literatura existente se ha documentado una profunda liberalización de las instituciones del mercado laboral y del Estado de bienestar de Alemania contra la resistencia de los sindicatos, encontramos que las empresas han tratado de explotar estos desarrollos no sólo para reducir costes en el extremo inferior de las habilidades, sino también para redistribuir los salarios y beneficios no salariales con objeto de atraer y retener a los trabajadores altamente cualificados que se han convertido en el centro de las estrategias de producción en la economía del conocimiento (ver Tabla 1).

Tabla 1.- Proporción de la remuneración total de la mano de obra por grupo de cualificación en la industria manufacturera alemana (2002 y 2017)

Fuente: Diessner, Durazzi and Hope 2021. Nota: Los titulados universitarios se refieren a los que tienen un nivel de estudios Isced (Clasificación Internacional Normalizada de la Educación) 5 y 6. Las cifras entre paréntesis son el número de personas empleadas en cada grupo de cualificación.

Estos hallazgos tienen implicaciones para nuestra comprensión del cambio institucional en las democracias avanzadas. Si bien las perspectivas existentes sostienen que la línea divisoria clave en los mercados laborales de hoy transita entre los sectores centrales y periféricos (como argumentan los académicos de la ‘dualización’) o entre el capital y el trabajo (como argumentan los académicos de la liberalización), mostramos que los niveles de habilidades constituyen un elemento de segmentación subestimado a través de la fuerza laboral en la economía del conocimiento. Visto a través de esta lente, el capital y los trabajadores altamente cualificados emergen como los ganadores del cambio tecnológico, mientras que la mano de obra que se encuentra más abajo en la distribución de habilidades sale perdiendo cada vez más.

Se necesita más investigación para corroborar si los patrones de cambio institucional que observamos en Alemania se pueden observar en Europa y más allá. Sin embargo, existen buenas razones para creer que éste puede ser el caso, ya que muchas economías avanzadas (incluidos los países nórdicos y Países Bajos) se han alejado más de la fabricación tradicional que Alemania y se centran cada vez más en los servicios de alto valor añadido y en la fabricación intensiva en TIC. Por lo tanto, esperamos que nuestra nueva perspectiva pueda generar una agenda de investigación fructífera que explore el sesgo de habilidades como un impulsor clave del cambio institucional durante la transición a la economía del conocimiento.

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