Ecuador: ‘correísmo’ vs. ‘anti-correísmo’ en la segunda vuelta

El 7 de febrero se celebraron elecciones generales en Ecuador (véase aquí, aquí y aquí). El Consejo Nacional Electoral (CNE) tuvo un papel protagonista en este proceso, al apoyar la necesidad de reformar el sistema para favorecer una mayor proporcionalidad en la representación política. A pesar de ello, el escenario era incierto no sólo por la triple crisis ocasionada por la pandemia de la Covid-19 (social, económica y sanitaria), sino también por lo que pasó en las fases preelectoral, electoral y poselectoral. A esto se sumó una cifra atípica de indecisión entre el electorado, que según las fuentes se situaba entre el 30% y el 60% una semana antes del día de la votación.

Un hecho que marcó el 7 de febrero fue que un importante porcentaje de los miembros de la Junta Receptora del Voto (MJRV), principales y suplentes, no llegó a la apertura de las mesas, lo que generó retrasos. Además, durante la mañana se pudieron ver largas filas de personas tratando de ejercer su voto, lo que generó aglomeraciones y retrasos. A pesar de todo, la jornada electoral transcurrió sin contratiempos y la participación fue de alredededor del 81%.

Alrededor de las 21.00 horas del mismo día de la votación, el CNE difundió un recuento rápido, con el margen de error propio del muestreo y cuando aún no se había contabilizado el 100%, que situaba al candidato Andrés Arauz, del partido Centro Democrático, con el 31,5%; a Yaku Pérez, de Pachakutik, con el 20,04%, y a Guillermo Lasso (alianza Creo-PSC) con el 19,97%. Poco después, el vicepresidente del organismo electoral hizo pública una actualización que colocaba a Lasso en segundo lugar. Pero la diferencia entre los dos contendientes por la plata era de siete centésimas, distancia inferior al margen de error de la herramienta, por lo que se debía haber indicado un empate técnico. Esto generó confusión entre el electorado disconformidad entre las organizaciones políticas.

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Adicionalmente, había 4.385 actas presidenciales que necesitaban ser revisadas por el organismo electoral. A medida que ésta tenía lugar, la diferencia entre Pérez y Lasso se fue acortando, colocando a Lasso en segundo lugar. Pachakutik reclamó el recuento, denunció supuestas inconsistencias en las actas de escrutinio en determinadas provincias y también que el organismo electoral no había publicado las imágenes de las actas, bajo el principio de publicidad; sólo lo hizo una semana después.

El 12 de febrero, las dos candidaturas que se disputaban la segunda plaza se reunieron en las instalaciones del CNE en presencia de la Misión de Observación Electoral de la Organización de los Estados Americanos (MOE/OEA), para dialogar sobre la reclamación de recuento de Pachakutik e intentar rebajar las tensiones (aquí, el informe preliminar de la OEA). Se acordó repetir el escrutinio del 100% de las actas en la provincia del Guayas y del 50% de las otras 16 provincias en virtud del artículo 141 del Código de la Democracia, que establece que el organismo electoral “podrá disponer que se realicen las verificaciones o comprobaciones que estime necesarias”. El pueblo apoyó con entusiasmo el acuerdo, ya que era una invitación al diálogo y reflejaba transparencia en un contexto nacional complejo.

Pero la vida del acuerdo fue muy corta, porque el candidato Lasso puso reparos al documento que su rival (Pérez) envió al CNE detallando las juntas de las 16 provincias citadas en las que quería que se realizara el recuento por presuntas anomalías. El 16 de febrero, el Pleno del organismo electoral dio lectura a la resolución previamente aceptada, pero no fue aceptada.

El 21 de febrero, el CNE proclamó los resultados oficiales, que certificaban una segunda vuelta entre Arauz (3.033.753 votos) y Lasso, (1.830.045). En el plazo de 48 horas que marca la ley, el tercero en discordia presentó 27.767 actas con supuestas inconsistencias, que fueron revisadas por el organismo electoral. Éste finalmente resolvió que Yaku Pérez sumaba 602 papeletas adicionales.

Pachakutik anunció una movilización por la paz y ha denunciado ante la Fiscalía General del Estado supuestas irregularidades en el sistema informático electoral. De acuerdo con el artículo 334 del Código Orgánico Integral Penal, es competencia de esta institución atender cualquier denuncia por fraude electoral, por lo que la Fiscalía solicitó de oficio información al CNE para realizar una pericia informática forense. Asimismo, Pachakutik solicitó a la Contraloría General del Estado una auditoría al sistema informático de cara a la segunda vuelta electoral. La MOE/OEA mostró su preocupación por que “instituciones ajenas a la Función electoral obstaculicen el correcto desarrollo del proceso”.

El 11 de abril, Ecuador protagonizará una nueva fiesta democrática en la que se volverá a dirimir la vieja dicotomía entre ‘correísmo’ y ‘anti-correísmo’, ya experimentada en las generales de 2017. Hay un importante porcentaje del electorado que votó por Pachakutik (19,39%) e Izquierda Democrática (15,68%), cuya captación será decisiva para los dos candidatos que disputarán la segunda vuelta.

Frente a un escenario tan polarizado, será fundamental que el próximo Gobierno logre consensos, fomente el diálogo y, sobre todo, dicte políticas eficientes en materia sanitaria, económica y social, a fin de mitigar los efectos de la crisis de la Covid-19.

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