¿Cómo leer los resultados de las Paso en Argentina?

El domingo 12 de septiembre se celebraron en Argentina las elecciones Primarias Abiertas, Simultáneas y Obligatorias (Paso) en las que se definieron las candidaturas para las elecciones generales del 14 de noviembre. En ese mes se renovará la mitad de la Cámara de Diputados (127 en todo el país) y un tercio del Senado de la Nación (24, en ocho provincias). Al ser simultáneas y obligatorias, además de ordenar la competencia en el interior de las formaciones políticas sirven para medir las fuerzas entre los distintos partidos o coaliciones. Los resultados han sorprendido a las autoridades, los analistas y la opinión pública por la distancia que separa a la formación de gobierno del principal grupo de oposición (10 puntos). Agenda Pública ha preguntado a expertas y expertos por las principales conclusiones que se pueden extraer de las primarias: ¿Quién ganó y quién perdió? ¿Cómo interpretar los resultados?

Cuidado al manejar las ideas de ganar y perder

Paula Clerici, profesora de Política Comparada en la Universidad de Buenos Aires (UBA) y la Universidad Torcuato Di Tella

Aunque simultáneas, abiertas y obligatorias, son primarias. Por este motivo, manejaría con cuidado las ideas de ganar y perder. Hecha esta aclaración, haré una segunda: en elecciones intermedias, los oficialismos suelen perder caudal electoral respecto de la presidencial anterior. Es un juego distinto, no hay candidatura nacional que incentive la verticalización de las alianzas, la nacionalización de las campañas y el efecto arrastre al votar. Por lo tanto, debemos comparar la elección del pasado domingo con otras similares; por ejemplo, las Paso de 2017. En dicha ocasión, la oposición del peronismo y kirchnerismo juntos, que entonces competían por separado, obtuvo casi un millón y medio más de votos a nivel nacional que el oficialismo de Mauricio Macri (Cambiemos). Y si sumamos el espacio de Sergio Massa (1País), que también competía por separado, esa diferencia se amplía a un poco más de tres millones de votos. El domingo, Juntos por el Cambio (ex Cambiemos), levantó cerca de dos millones de votos más que el oficialismo de Alberto Fernández (Frente de Todos). Hubo oficialismos provinciales que también resultaron penalizados: Chaco, La Pampa, Santa Cruz, San Luis, Tierra del Fuego, Chubut, Misiones. En estas últimas gobiernan partidos provinciales. Algo sorprendentes son los resultados de las cuatro primeras, donde, con pocas excepciones, el peronismo no aparece en el primer lugar. 
El oficialismo ha recibido un gran golpe, sobre todo por plantear la campaña como una evaluación de desempeño. La muy larga cuarentena estricta, el robo de vacunas, la fiesta de cumpleaños de la primera dama en plena pandemia, la prohibición de exportación de carne, la inflación, la pobreza y el desempleo son una combinación que puede explicar en parte los resultados de las Paso. Insisto, sin embargo, en que el medio término desempeña un papel relevante. La oposición del PRO y aliados (Juntos por el Cambio) cosechó victorias que, en ciertos distritos, son importantes en cantidad de votos (Buenos Aires) y/o en términos simbólicos (Santa Cruz).

El mejor resultado para la oposición en 25 años

Patricio G. Talavera, consultor, docente de la Universidad de Buenos Aires e investigador de la Universidad de San Martín

Las Paso son una instancia de competencia intrapartidaria y, por tanto, es difícil establecer conclusiones comparadas porque no tienen la misma dinámica que una elección general. Pero si hay que visualizar una jerarquía, se puede decir que, en primer lugar, el ganador fue Juntos por el Cambio: reconstituyó su base, renovó su oferta, habilitó listas internas para ampliar su cobertura territorial y logró el mejor resultado de una oposición en intermedias en 25 años. En segundo lugar, el sistema de dos alianzas predominantes sigue condensando un piso del 70% de las preferencias, con un aumento notable pero contenido del voto en blanco y un abstencionismo menos agresivo del de las elecciones sub-nacionales. En tercer lugar, por diferentes razones tanto los libertarios como la izquierda crecen y ganan visibilidad para recuperar el terreno perdido ante la polarización entre ambas coaliciones.

Entre los perdedores, el principal es el Gobierno: las primarias han supuesto una censura abierta a su gestión general, sobre todo en economía, donde no ha habido avances en muchas variables respecto a 2019 o son aún poco perceptibles para el ciudadano de a pie, que desde 2017 ha visto deteriorarse sin pausa su poder adquisitivo. Esto arrastra al segundo perdedor: los gobernadores del peronismo, que Fernández imaginaba como socios privilegiados para contrabalancear al kirchnerismo dentro de la coalición. Nueve mandatarios peronistas vieron cómo sus listas eran rebasadas por la sumatoria de las opositoras, incluso en caso de gobernadores abiertamente moderados como los de Santa Fe y La Pampa.

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Pierde el Gobierno, gana el sistema de partidos

Victoria Murillo, profesora titular de Ciencia Política y Estudios Internacionales en la Universidad de Columbia (EE.UU.) y directora de su Instituto de Estudios Latinoamericanos

Ha perdido el Gobierno por un voto castigo frente al deterioro económico, la pandemia y los errores de gestión. Lo ha hecho a nivel nacional por 10 puntos (el presidente había llamado a un plebiscito sobre su gestión) y en la provincia de Buenos Aires, donde los votos fueron menos que los que la actual vicepresidenta sacó cuando fue derrotada en las legislativas de 2017. Es decir, los dos principales líderes de la coalición han sido derrotados electoralmente.

Ha ganado la democracia argentina porque el proceso electoral ha sido aceptado por todos y no ha dado lugar a quejas de fraude, en contraste con lo que ocurrió en las últimas elecciones presidenciales de EE.UU. o de Perú, o lo que puede suceder en los próximos comicios brasileños. Ha ganado no solamente la coalición opositora (Juntos por el Cambio), sino también el sistema de partidos, porque un 70% de los votantes han elegido a una de las dos principales coaliciones en lugar de fragmentar el voto. Sin embargo, es importante reconocer que la participación ha caído al 67% y que han aumentado los votos en blanco y nulos, que superaron el 10% en algunos distritos. También han ganado las fuerzas antisistema, que han podido atraer al voto descontento con las opciones tradicionales: la izquierda trostkista (ahora tercera fuerza a nivel nacional) y la derecha libertaria (especialmente en la Ciudad de Buenos Aires con un candidato mediático, Javier Milei). 

Un claro ganador y un claro perdedor

Diego Reynoso, investigador del Conicet y profesor de Cátedra e investigador afiliado en la Universidad de San Andrés (Argentina)

En un nivel elemental, en una democracia gana quien obtiene más votos. De todos modos, no siempre es el caso; depende de la forma de gobierno y del sistema electoral. El las primarias del 12-S, a quien más gente votó fue a la coalición opositora Juntos por el Cambio (40% aproximadamente), superando a la oficialista del Frente de Todos (30%). En el sistema electoral argentino, las Paso funcionan como una ronda de clasificación para luego, dos meses después, los candidatos ganadores de cada coalición en cada una de los 24 distritos electorales compitan por los escaños de diputados y senadores (en este último caso, sólo en ocho provincias, debido a la renovación por tercios). Contabilizando esos resultados, la coalición oficialista retrocedió aproximadamente unos 18 puntos porcentuales, mientras Juntos por el Cambio mantuvo el nivel de 2019. Si consideramos cada uno de los 24 distritos, la coalición oficial sólo fue la más votada en seis de ellos. Con este panorama, hay un claro perdedor y un claro ganador.

En el seno de estos espacios se juegan otras cosas. En la coalición opositora no sólo se trata del objetivo natural de derrotar al Gobierno, sino también del posicionamiento de sus principales dirigentes de cara a la carrera presidencial de 2023. Pensando en ella, el jefe de Gobierno de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires (Caba), Horacio Rodriguez Larreta, es uno de los ganadores que se coloca en la línea de salida. No la tiene asegurada en su propio partido (PRO), ya que tendrá que competir con la presidenta del mismo, Patricia Bullrich, que ha anunciado claramente su intención de presentarse. Pero los resultados de la Paso opositora han fortalecido también a uno de los socios, el centenario partido de la Unión Cívica Radical, que, aunque fue derrotado en los principales distritos, ha ganado en muchos del interior y obtuvo un muy buen resultado en la provincia de Buenos Aires; de modo que este partido se apunta a la competencia por la Presidencia y a redefinir los términos de su presencia en Juntos Por el Cambio.

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