‘Clivajes’ políticos en España: la edad divide más que la renta o la educación

El pasado 1 de abril, se publicó la versión francesa del libro ‘Clivages Politiques et Inégalités Sociales’ (Clivajes Políticos y Desigualdades Sociales). Esta obra examina la transformación del voto por característica socio-económica en 50 países de los cinco continentes desde mitad del siglo XX hasta el presente. Se trata de un proyecto colectivo en el que ha colaborado más de una veintena de investigadores. El análisis se lleva a cabo a partir de encuestas electorales que han sido armonizadas para poder hacer comparaciones entre países y a lo largo del tiempo. En particular, se analiza la relación entre las preferencias de voto y numerosas características socioeconómicas como la renta, el nivel educativo, la riqueza, la ocupación, la religión, la raza, la edad o el género, entre otras. Todas las fuentes y resultados utilizados para el análisis son de libre acceso y se encuentran disponibles en wpid.world. El caso español aparece recogido, junto con el de Italia, Portugal e Irlanda, en el capítulo 6.

La emergencia de ‘sistemas de partido multi-élite’

Uno de los principales resultados que emerge del análisis del libro es lo que proponemos como la transición de ‘sistemas de partido de clase’ a ‘sistemas de partido multi-élite‘. Para documentar esta transición, hacemos uso de un indicador muy simple: la diferencia entre el porcentaje de votantes dentro del 10% más cualificado y el porcentaje dentro del 90% menos educado que votan a partidos de izquierda (socialistas, social-demócratas, comunistas y verdes). Esta diferencia es negativa cuando los altamente cualificados tienen una menor probabilidad de votar a dicho grupo de partidos respecto al resto de la población, y positiva cuando tienen una mayor probabilidad. Ese mismo indicador también lo usamos para el caso de la renta, y calculamos la diferencia entre el porcentaje de votantes dentro del 10% más rico en renta y el porcentaje dentro del 90% menos rico que votan a partidos de izquierda.

El gráfico 1 (líneas continuas) muestra la evolución media de ambos indicadores en las 20 democracias occidentales que se analizan en el libro desde 1950 (en todos los gráficos controlamos por los siguientes factores: renta, educación, edad, género, situación laboral, situación civil, religión, región, sector de empleo, tipo de empleo, afiliación sindical, clase social subjetiva y ubicación urbana/rural). La línea roja muestra que los altamente cualificados tenían una probabilidad menor de votar a la izquierda que los menos educados en los años 50 (20 puntos porcentuales menos). Esta diferencia se ha ido reduciendo gradualmente hasta volverse positiva, y en la década más reciente los más educados votan con mayor probabilidad a partidos de izquierda (cinco puntos porcentuales más). Sin embargo, la evolución en el caso de la renta ha sido radicalmente distinta. La línea azul muestra que los más ricos en renta tienen menor probabilidad de votar a partidos de izquierda a lo largo de todo el periodo: entre 15 y ocho puntos porcentuales menos. La divergencia en la evolución del voto por nivel de educación y por nivel de renta refleja, por tanto, la transición gradual de un sistema de partidos de clase en los años 50 –en el que los votantes con menor educación y menor renta votaban con mayor probabilidad a la izquierda– a un sistema de partidos multi-élite en el presente, en el que los más cualificados y con menor renta votan con mayor probabilidad a partidos de izquierda.

Si comparamos la evolución media de los gradientes de educación y renta de las democracias occidentales (líneas continuas) con la de España (líneas discontinuas), observamos que la divergencia entre el voto por nivel de educación y renta no ha sido tan pronunciada en el contexto español. Esto se debe, en gran medida, a que en España la izquierda ha conseguido mantener una gran parte del voto entre los individuos de baja renta y cualificación a lo largo de todo el periodo. En países como Francia y Alemania, en cambio, se ha producido un traspaso más fuerte de votos entre los de menor renta y educación de los partidos tradicionales de izquierda a partidos de derecha, principalmente a partidos anti-inmigración (e.g., Rassemblement National en Francia, Alternative für Deutschland en Alemania), y entre los de mayor educación de partidos de derecha a partidos verdes. En el resto de la entrada analizamos en más detalle la evolución del voto por educación y renta en el contexto español.

Tendencias españolas descompuestas por partido político

Una de las principales características del sistema político español es la rápida transformación que siguió a la Gran Recesión. Como indica el siguiente gráfico, España se caracterizó por un sistema altamente bipartidista desde principios de los años 80 hasta las elecciones de 2015. Durante ese periodo, el PSOE en la izquierda y el PP en la derecha dominaron el arco parlamentario. A partir de ese año, el sistema de partidos español experimenta una fuerte reconfiguración ante la emergencia de tres nuevos partidos políticos de ámbito estatal: Unidas Podemos (UP) a la izquierda del PSOE, Ciudadanos (Cs) entre PSOE y PP, y Vox a la derecha del PP.

Como mostramos en la sección anterior, las tendencias en los clivajes de renta y educación en España son menos pronunciadas que en la mayoría de democracias occidentales. Para poder entender mejor la evolución de los clivajes de educación y renta, así como analizar la influencia que ha tenido la emergencia de los nuevos partidos (UP, Cs, Vox), resulta muy interesante descomponer la evolución de los mismos en cada partido político. Los gráficos 3a y 3b presentan la evolución del voto al PP, PSOE y los tres nuevos partidos de ámbito estatal.

Apreciamos dos aspectos importantes. Como cabría esperar, los grandes movimientos en los clivajes izquierda/derecha han estado determinados por el PP y PSOE. Se aprecia que, hasta 2015, los gráficos 3a y 3b son un reflejo de lo sucedido al PSOE y PP. A principios de los 80, el voto estuvo caracterizado por un alto componente de clase, con personas con menor educación y renta votando en una proporción muy significativa por el principal partido de izquierda (PSOE). El voto de clase ha ido perdiendo importancia gradualmente; en particular; el estudiado por perfil de educación. De manera similar a otras democracias avanzadas, el voto socialdemócrata pierde progresivamente a las clases menos educadas y con menores ingresos. Sin embargo, contrariamente a muchas de estas otras democracias, el voto socialdemócrata tradicional en España aún no se concentra entre el electorado con mayor educación formal.

Por otro lado, la emergencia de los nuevos partidos no ha reconfigurado de manera significativa los ‘clivajes’ existentes. Esto es consistente con el hecho de que los nuevos partidos no han logrado ser transversales en el eje izquierda/derecha, sobre todo en relación a la renta. UP absorbe voto en la izquierda tradicionalmente dominada por PSOE; lo mismo sucede con Cs y Vox en el bloque de la derecha. La transversalidad se observa más en relación a la educación, donde Vox obtiene la mayor parte de sus votos fuera de los más cualificados, mientras UP los concentra entre aquéllos con mayor educación. Controlando por factores socio-demográficos, el perfil de votante de Cs no es tan distinto al de los del PP en cuanto a patrones de educación y renta.

El gráfico 4 ilustra el posicionamiento de los votantes de los principales partidos españoles respecto a los de los principales partidos de las democracias occidentales. En general, se observa cómo los votantes de partidos españoles tienen un posicionamiento renta-educación menos polarizado. Varios aspectos son destacables. Por un lado, vemos cómo el PSOE consigue atraer a un electorado más parecido al que recogen los partidos anti-inmigración europeos: menos educación y renta algo menor a la media. Esto contrasta con otros partidos socialdemócratas, quienes han perdido el voto de los menos educados (a menudo en favor de partidos anti-inmigración), y explica en parte por qué el PSOE resiste como fuerza política en comparación con sus homólogos en países como Francia.

UP ha emergido como un partido a medio camino entre socialdemócratas y verdes en el mundo occidental, con un votante más educado que la media pero con menor renta. Vox, por su parte, consigue atraer un voto menos educado, pero con una renta superior a la media. Este perfil de voto es diferente al de la mayoría de partidos anti-inmigración (que atraen el voto de los menos educados y de menor renta) en gran medida porque Vox surge como reacción a las tensiones territoriales en Cataluña. El PP y Cs atraen a un votante más educado que la media y con mayor renta. Sin embargo, es destacable que los partidos de centro-derecha españoles no concentran de manera tan potente el voto de los más ricos como sus equivalentes en otros países.

‘Vieja’ política, ‘nueva’ política

La política española está menos polarizada que otras democracias avanzadas en los ejes renta y educación, aunque pueda parecer sorprendente para muchos lectores dada la alta crispación y polarización del debate político. No obstante, sí que hay una polarización muy significativa en el voto entre la ‘vieja’ y la ‘nueva’ política. La vieja obtiene mayor respaldo entre aquellos de mayor edad fuera de los grandes núcleos urbanos, mientras que la nueva compite entre la población más joven y urbana. En otros países esta delineación entre vieja y nueva políticas no es tan pronunciada.

El factor edad es clave en esta delineación. Los viejos partidos lo son por nacer en una época pasada, y con ello lo son sus votantes más fieles, siendo de generaciones de mayor edad, como muestra el gráfico 5. Por el contrario, los nuevos partidos equivalen a nuevas generaciones, aquéllas especialmente marcadas y formadas por la crisis económica y por las tensiones en el modelo de Estado resultante del desafío catalán –dos eventos manejados por los viejos partidos en su momento (los clivajes regionales, al igual que la edad, tienen un papel muy importante en España en comparativa internacional). En 2019, los ‘nuevos’ (UP, Cs, Vox) concentraron la mayor parte de los votantes de menos de 50 años de edad. Es interesante constatar que, mientras España está detrás de otros países avanzados en el clivaje renta-educación, en el generacional parece desmarcarse de los demás países en la división entre vieja y nueva política (Las últimas elecciones en Reino Unido han producido un clivaje generacional aún mayor entre laboristas y conservadores, pero se trata de formaciones políticas viejas y no nuevas).

Una base de datos abierta

La capacidad para interpretar la evolución futura de los clivajes políticos tanto en España como en otros países del mundo dependerá de la existencia de datos que sean precisos, tengan una dimensión histórica y sean comparables entre países. La wpid.world pretende facilitar una interpretación nacional y global de estas cuestiones importantes tanto para las Ciencias Sociales como para la ciudadanía. Invitamos a los lectores a consultar la página web, así como los estudios y datos que la componen, esperando que pueda contribuir al debate público y a futuras investigaciones acerca de la interacción entre clivajes políticos y desigualdades sociales.

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0 Comentarios

  1. Manuel Fernández Vílchez
    Manuel Fernández Vílchez 11-22-2021

    Se habla de «izquierdas» y «derechas» por la tradicional división británica de la bancada parlamentaria, de liberales-progresistas a la izquierda, conservadores a la derecha. Representando intereses de «partes» = «partidos». Por ejemplo, «izquierda unida» y similares (unidas, podemos, comunes, compromiso y más, nombres anodinos), que es un engendro de la élite sindical de las antiguas empresas estatales que pasó por la Juventudes Obreras Católicas, y de la burocracia funcionarial de capas medias educadas en colegios concertados en la Caridad Social Cristiana del clero jerárquico-estamental. Estos representan los intereses de unas capas medias, sectores vinculados a la Administración Pública y a los Servicios Públicos, dependen del Gasto Público; y son de «izquierdas» porque enfrentan al sector de «derechas» resistente al incremento del Gasto Público. Pero en el siglo pasado aparecieron los Movimientos Nacionales (en Alemania, Francia, Italia, España) anti-parlamentarios, que entonces no se podían considerar de «derecha», sino Movimientos de masas anti-parlamentarios. Pero en la actualidad cabe el término parlamentario de «extrema-derecha» para sus émulos actuales, porque admiten el parlamentarismo. En cambio, los Partidos Comunistas de Lucha de Clases incorporados a los Frentes Nacionales de Entreguerras, que admitieron la actividad parlamentaria. Sólo que en la actualidad no existen partidos comunistas de Lucha de Clases. Los actuales «comunistas», más bien encuentran crédito en la banca y espacio publicitario en los Media de Grupos Editoriales del Capital. Luego, ¿ha cambiado el concepto de «izquierda» o ha cambiado la ideología comunista por la Justicia Social estamental eclesiástica?

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