Cambio climático, ¿una cuestión de élites?

Desde la década de los 80, existe un consenso generalizado sobre que el cambio climático es un problema grave que nos perjudica de forma individual y colectiva. La percepción humana nos permite diferenciar entre la existencia de amenazas objetivas, como es el propio cambio climático, y la percepción subjetiva de las mismas. Así, es esperable que los individuos emitan juicios dispares sobre el riesgo de calentamiento global, considerándolo real pero, al mismo tiempo, no priorizándolo frente a otros problemas como el terrorismo, el desempleo, etcétera.

En un proyecto de reciente publicación denominado Percepción sobre el cambio climático de la población de la isla de Gran Canaria, enmarcado en el proyecto MAC-Clima del programa de cooperación territorial Interreg V-A-Madeira-Azores-Canarias (MAC) 2014-2020, cofinanciado en un 85% con fondos Feder, hemos estudiado las actitudes y percepciones de la población isleña ante el fenómeno climático, utilizando para ello una encuesta telefónica a la población grancanaria con una muestra representativa de 1.181 entrevistas realizadas en junio de 2020. Además, utilizando técnicas cualitativas hicimos nueve entrevistas semi-estructuradas a cuatro sectores de la sociedad civil (empresarios, técnicos de administraciones públicas, académicos y ecologistas) con vínculos en la mitigación y adaptación ante el cambio climático.

Antes de exponer algunos de nuestros resultados, hemos de considerar que, al afrontar un estudio como éste, debimos adaptar una mirada multidimensional que recogiera el amplio espectro del comportamiento y la actitud humanos. Para tal fin, utilizamos el concepto de cultura ecológica, que tiene varias dimensiones. La primera, la cognitiva, se sitúa en los conocimientos relacionados con el entendimiento de los problemas medioambientales. La segunda, la afectiva, se refiere a los sentimientos de preocupación por el estado del medioambiente. La tercera, conativa o intencional, hace mención a las predisposiciones a actuar individualmente con una orientación ecológica y a promover o aceptar (o rechazar) las políticas en esta materia. Por último, la activa, los comportamientos relevantes en este campo, y que pueden ser llevados a cabo de forma individual o colectiva.

Así, para la población grancanaria, el análisis de la encuesta confirma que el cambio climático es una de las principales amenazas a las que se enfrenta el mundo en la actualidad (un 19% lo sitúa en primer lugar), unido a otras cuestiones relacionadas con el ecosistema como son la contaminación, el deterioro del medioambiente, los residuos plásticos o la deforestación. Al tratarse de una encuesta donde el trabajo de campo se realizó los 15 últimos días del mes de junio de 2020, la mención a los efectos de la pandemia del coronavirus está especialmente presente como amenaza mundial (42% lo consideran la primera amenaza).

Figura 1.- Principales amenazas a las que se enfrenta el mundo en la actualidad (respuesta espontánea) (N=1181)

Fuente: elaboración propia.

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En relación a su grado de preocupación sobre cuestiones relativas al medio ambiente (Figura 2), la media de las respuestas se sitúa en un 7,7 en una escala de 0 a 10, donde 0 es ‘nada preocupado’ y 10 ‘muy preocupado‘. Casi una de cada tres personas (28,7%) afirma sentirse muy preocupada por esta cuestión, dato que se eleva hasta el 60,7% si tomamos en consideración a quienes han contestado 8 o más en esta pregunta.

Figura 2.- Grado de preocupación por temas relativos al medio ambiente (N=1176)

Fuente: elaboración propia.

En grado de afectación (Figura 3), la población isleña considera que el cambio climático le afecta a nivel particular bastante (40,7%) o mucho (23%); o lo que es lo mismo: casi dos de cada tres personas afirman sentirse afectadas por este fenómeno. El 22% mantiene posiciones ambiguas (ni mucho ni poco) y el 12% responde poco o nada.

Figura 3.- Grado de afectación del cambio climático a nivel particular (N=1181)

Fuente: elaboración propia.

En relación a los hábitos y prácticas de la población grancanaria (Figura 4), destaca un uso extendido de buenos hábitos, especialmente de aquellos cuya puesta en práctica entraña también un ahorro económico. En función de esto, se confirma el uso extendido de bombillas de bajo consumo (un 86% lo realiza siempre o casi siempre) y poner en práctica medidas de ahorro de agua en el hogar (73%). Igualmente, hábitos respetuosos con el medioambiente que suponen un mayor desembolso económico tienen un menor seguimiento, como el consumo de productos que no estén envasados en plástico (30%) o la compra de productos ecológicos que no contaminen el ecosistema (23%).

Figura 4.- Hábitos y acciones relacionadas con el cuidado del medio ambiente (N=1181)

Fuente: elaboración propia.

El principal eje del estudio ha consistido en la profundización de las percepciones de la población grancanaria en torno al medioambiente y el cambio climático. Para tal fin, se incluyó en al encuesta el ‘New Ecological Paradigm’ (NEP), una batería de 15 afirmaciones con respecto a las cuales el entrevistado debía mostrar su grado de acuerdo o desacuerdo.

(Para este estudio se han descartado dos afirmaciones incluidas en el NEP, que son “Si las cosas siguen como hasta ahora, pronto nos enfrentaremos a una crisis ecológica de grandes dimensiones”, y “Los seres humanos aprenderemos lo suficiente sobre cómo funciona la naturaleza como para ser capaces de controlarla”. Por otro lado sí que se incluyeron las dos afirmaciones que incluyó el Real Instituto Elcano en su estudio de 2019: “Sus decisiones de consumo son importantes para el medio ambiente” y “Usted puede utilizar menos energía”).

Los resultados ponen de manifiesto cuestiones importantes (Figura 5). Destaca la existencia de un pensamiento generalizado de que los seres humanos estamos abusando gravemente del medio ambiente (el 91% de la ciudadanía se muestra de acuerdo o muy de acuerdo con esta afirmación) y de que nuestras decisiones de consumo inciden en éste (78%). Además, la población es consciente de que el equilibrio de la naturaleza es frágil y de que el ser humano sigue sujeto a sus leyes.

Figura 5.- Grado de acuerdo con respecto a las frases del NEP sobre medio ambiente (N=1181)

Fuente: elaboración propia.

La aplicación de la escala NEP permite obtener un grado de conciencia ecológica de la ciudadanía. Para ello, se ha asignado una puntuación del 1 al 5 a cada individuo en función de las respuestas, asociando un 1 a aquellas menos pro-ecológicas y un 5 a las más. El promedio de la población grancanaria se sitúa en el 3,71 de la escala NEP, un valor muy cercano al 3,69 que obtuvo el estudio del Real Instituto Elcano para toda la población española en 2019. Cabe señalar, igualmente, la elevada concentración de respuestas en torno a la media (la desviación típica se sitúa en un 0,44), siendo prácticamente idéntica a la obtenida por Elcano en su investigación (0,46).

A la hora de cruzar las puntuaciones medias obtenidas en el NEP con las variables socio-demográficas recopiladas en la encuesta, se constata la existencia de diferencias estadísticamente significativas en las siguientes variables (Figura 5):

  • Sexo: las mujeres (3,74) obtienen un mayor promedio que los hombres (3,68) en conciencia pro-ecológica.
  • Edad: las franjas que engloban desde los 18 a los 44 años obtienen la máxima puntuación (3,76), promedio que desciende a partir de los 45 años hasta situar su valor mínimo entre las personas de 65 años y más (3,59).
  • Máximo nivel de estudios alcanzado: la puntuación máxima se localiza en quienes poseen estudios superiores (3,79), seguidos de quienes cuentan con estudios medios (3,71) y, en último lugar, quienes los poseen primarios (3,60).
  • Ideología: las personas que se autodefinen como de izquierdas obtienen la mayor puntuación en la escala NEP, 3,81, promedio que disminuye hasta el 3,68 para la gente de centro y 3,50 para los que se ubican en la derecha.

Figura 6.- Perfil ‘NEP’: sexo, edad, estudios e ideología.

Fuente: elaboración propia.

Estos resultados expresan un perfil pro-ecológico claro: mujer, joven, con estudios superiores y de izquierdas. Éste sería, a grandes rasgos, el ciudadano con una conciencia pro-ecológica superior a la media de la población de la isla de Gran Canaria, aunque no sólo. Ya en estudios previos, inclusive en los resultados que aporta Elcano, este perfil se expresa de forma continuada, afianzando la validez externa de nuestro estudio.

Ahora bien, ¿qué añade este análisis a las evidencias más que extendidas de la conciencia ecológica? Dado que estudio se concentra en un territorio bien definido como es la isla de Gran Canaria, interesaba saber si el grado de identificación territorial era un factor que incidía en las actitudes hacia el cambio climático. Partíamos de una hipótesis: que la población con una identificación mayor con la isla de origen y con Canarias presentaría un mayor grado de conciencia ecológica, hipótesis que partía de la base de una cierta memoria histórica de la sociedad canaria con respecto a las luchas medioambientales y la fuerte presencia de los movimientos ecologistas de finales del siglo XX en el archipiélago. A la par, otros estudios recientes han constatado que las personas residentes en territorios insulares mantienen porcentajes elevados a la hora de identificar el cambio climático como emergencia. Estos datos cobran sentido si se tiene en cuenta que las islas son territorios vulnerables a los cambios climatológicos y su población es la que menos contribuye al deterioro planetario en términos absolutos aunque sea, paradójicamente, la más afectada por sus consecuencias.

Haciendo uso de una escala Likert de 0 a 10, donde 0 significa nada identificado y 10 muy identificado, la población grancanaria se identifica territorialmente, y de forma mayoritaria, con su isla de origen y con el archipiélago, en ambos casos con una puntuación de 9,2. Le sigue el pueblo o ciudad donde vive (8,8), el mundo en general (7,5), España (7,4) y la UE (6,7) (ver Figura 6).

Figura 7. Grado de identificación de la ciudadanía con distintos territorios

Fuente: elaboración propia.

Teniendo en cuenta estos datos, los análisis estadísticos con el Coeficiente de Correlación de Pearson aclaran que existe una tendencia positiva en la relación entre preocupación y afectación, y mayor identificación con la UE o el mundo en general (Figura 7). Así, queda negada nuestra hipótesis previa sobre una conciencia pro-ecológica más comunitaria, a favor de visiones del cambio climático más cosmopolitas.

Figura 8.- Asociación del grado de preocupación por temas relativos al medio ambiente y si, a nivel particular, considera que el cambio climático le afecta, con la batería de ítems sobre identificación territorial

Fuente: elaboración propia.

Así las cosas, el estudio Percepción sobre el cambio climático de la población de la isla de Gran Canaria supone un modesto avance en los análisis sobre percepción y actitud ante el fenómeno climático. Analizar el comportamiento humano se antoja multidimensional, y el personal investigador debe utilizar todas las herramientas metodológicas a su alcance si quiere obtener conclusiones que puedan ser utilizadas en la realidad social. Los resultados demoscópicos de este estudio no se alejan de la evidencia previa, constatando que la conciencia pro-ecológica está ligada a un perfil de ciudadana joven, con estudios superiores, renta alta y tendencia ideológica de izquierda. Este perfil estaría apuntado a un cierto ‘elitismo‘ que, una vez tiene cubiertas sus necesidades vitales, puede permitirse mantener actitudes pro-ecológicas. Este diagnóstico se refuerza con el añadido de una visión cosmopolita, en consonancia con nuevos estudios (aquí) que apuntan a que las elites son más cosmopolitas que las masas en muchos temas, pero particularmente en la lucha contra el cambio climático.

Para otra ocasión se abordará la parte cualitativa de las entrevistas semi-estructuradas, no menos interesante y esclarecedora. Por ahora, y con los datos cuantitativos que nos muestra la población de la isla de Gran Canaria, sólo queda preguntarse si es el cambio climático una cuestión de élites.

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