¿Qué hay de nuevo en el Partit Demòcrata Català?

Convergència Democràtica de Cataluña, el partido más importante del catalanismo ha dejado de existir.  Esta formación fundada por 125 personas en clandestinidad  el 17 de noviembre de 1974  en la Abadía de Montserrat bajo el liderazgo de Jordi Pujol ha dado paso este fin de semana,  en un entorno mucho más cosmopolita, el Fórum Universal de les Cultures,  al Partit Demòcrata Català, quien ya de entrada presenta algunos rasgos novedosos respecto de la ya extinta Convergència.

El nombre. La elección de la nueva denominación no ha sido fácil y ha tenido mucho de simbólico. Primero porque ha surgido tras el rechazo a las propuestas de Més Catalunya y de Catalans Convergents planteadas por la dirección. Y en segundo término porque supone toda una enmienda a Pujol quien siempre se mostrado contrario a incorporar el término partido a su partido. De hecho CDC ya registró el nombre de Partit Nacionalista de Catalunya en 1978 coincidiendo con su cuarto congreso y con la incorporación de Esquerra Democrática de Catalunya y de ahí que las juventudes del partido adoptasen la denominación de Joventut Nacionalista de Cataluña.  Pero el cambio de nombre no prosperó por la oposición de Pujol que era partidario de la idea de movimiento frente a la idea de parte subyacente a la denominación de partido. 

La cuestión nacional. El segundo rasgo distintivo es que a diferencia de CDC el PDC se deja de eufemismos en cuanto a la cuestión nacional. La nueva formación abandona el invento convergente del derecho a decidir y habla abiertamente de derecho de autodeterminación, pasa de declararse soberanista a directamente independentista, no descarta la vía unilateral y apuesta sin ambages por la república.  Es decir el PDC asume sin complejos el discurso de ERC e incluso de la CUP.  Lo que está por ver es si en el eje ideológico el nuevo partido seguirá siendo tan anfibio como el anterior porque al igual que aquel aspira a seguir integrando a liberales, social-liberales, socialdemócratas, socialcristianos y demócrata cristianos.  Y en este sentido que se puede decir que sigue siendo pujolista, aunque en realidad Pujol tomó esa idea de su maestro Jaume Vicens Vives quien se refería a ella con el concepto de terreno central. Efectivamente el PDC no renuncia a ser el pal del paller, ahora del independentismo, pero a diferencia de lo que le sucedía a CDC lo tiene mucho más difícil por la fortaleza de los partidos con los que compite.

La organización. La tercera novedad se sitúa en el plano organizativo. Y no sólo porque el nuevo partido haya adoptado una estructura de dirección distinta sino porque lo ha hecho en contra del criterio de la dirección existente.   Y si ello ha sido posible se debe en parte a que este ha sido el primer congreso asambleario de la formación desde su asamblea fundacional. Es decir no ha sido un congreso de delegados sino un congreso al que han podido asistir y votar todos los militantes al corriente de pago. Y estos militantes han obligado a la dirección a rectificar en sus propuestas de nombre,  han endurecido el régimen de incompatibilidades –ya se verá con qué resultados- han introducido la limitación de mandatos, han reducido la duración de los períodos intercongresuales, han dejado claro que la presidencia del partido ha de ser representativa y no ejecutiva y han decidido en contra de la propuesta inicial de la dirección saliente que debe haber un cargo unipersonal, el  de coordinador general,  con capacidad de mando.  En definitiva la nueva política ha construido un partido muy clásico.

Dirección. Pero lo que todavía no sabemos y lo que en gran medida determinará la dimensión del cambio  es si a nivel de dirección habrá continuidad o no. De momento en lo que hay cambio es en el mecanismo de elección que se basa en un sistema de listas cerradas y desbloquedas en el que pueden participar todos los militantes.  Y hay continuidad en los nombre ya que hasta ahora sólo  Mas ha anunciado su intención de presentarse al puesto de presidente con Neus Munté como vicepresidenta.  Esta semana sabremos  si tienen rivales y también si las distintas corrientes pactan una lista de integración para la ejecutiva de 12 miembros o si se presenta más de una lista y más de un candidato a  coordinador general. De ser así y  vistos los antecedentes  puede pasar cualquier cosa.  El día 23 saldremos de dudas y comprobaremos finalmente cual es la verdadera  dimensión del cambio del Partit Demòcrata Català.

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