¿Lo que funciona para llegar al gobierno sigue funcionando en el gobierno? El caso de SYRIZA

Tal como se argumenta en una investigación acabada de publicar, SYRIZA se enfrenta a un dilema crucial respecto a su estrategia política. Antes de que la crisis económica y política golpeara a Grecia, SYRIZA era una coalición electoral entre Synaspismos, un partido socialista democrático de precedentes eurocomunistas, y una multitud de partidos y de grupos menores de la izquierda radical europea cuyo porcentaje de voto se había estabilizado en torno al 4%. En un breve a la vez que turbulento período de cinco años (2010-2015), SYRIZA reemplazó al PASOK como principal partido a la izquierda en Grecia y ganó tres elecciones nacionales (Tabla 1). Como explico en mi reciente artículo, el partido que hoy gobierna Grecia cimentó su éxito electoral sobre una estrategia que combinaba la protesta contra el establishment y un discurso populista de izquierda. El objetivo explícito era alcanzar las responsabilidades de gobierno mediante la competencia de su prominente equipo económico de clara tendencia izquierdista, y la “ventaja moral” que podía reclamar como fuerza política no involucrada en el sistema clientelista de despojos que había llevado al país a la bancarrota.

captura-de-pantalla-2016-11-12-a-las-18-14-43Source: Greek Ministry of the Interior, available at: http://www.ypes.gr/en/Elections/NationalElections/Results/

Note: Until 2000 the results refer to Synaspismos. Between 2004 and 2012a the results refer to the SYRIZA coalition of which Synaspismos was a founding member and main component. From 2012b onwards SYRIZA competed in elections as a unified party.

Dependiendo del punto de perspectiva, el ascenso al poder de SYRIZA fue interpretado como un signo de la reactivación de la política radical de izquierda en Europa, de PASOKización como castigo de la socialdemocracia por abrazar la Tercera Vía o, por el contrario, otro ejemplo de amenaza populista para la democracia que estaba ganando apoyo entre los votantes desilusionados de Europa a izquierda y derecha.

Pero ¿cómo está resultando esta apuesta de SYRIZA de asumir responsabilidades de gobierno? ¿Está desafiando el statu quo mientras, lenta pero firmemente, edifica los cimientos de un paradigma económico alternativo en Grecia? ¿Cómo consigue mantener simultáneamente su lucha por mantener su carácter de partido de izquierda radical, mientras trata de hacer frente a los requisitos de la Troika y acomodar sus relaciones con el establishment político y económico griego? ¿Y qué puede sugerir esta experiencia de SYRIZA a otros contendientes radicales que también desafían a los partidos socialdemócratas afirmando que ellos sí pueden ofrecer una alternativa de gobierno distinta a la política dominante del centroderecha europeo?

El gobierno de SYRIZA ha tenido algunos éxitos menores, impulsando su plan para aliviar la pobreza, generalizando el peso de la austeridad a través de impuestos más progresivos y aumentando los esfuerzos para incrementar la recaudación de impuestos y combatir la evasión fiscal. Ha mejorado el acceso a la atención de salud para los más vulnerables. También ha implementado una legislación progresiva, como la que implica el reconocimiento de las parejas del mismo sexo. Ha comenzado a promover el desarrollo del sector de la economía social y tiene como objetivo orientar la financiación estructural hacia las regiones más pobres y la generación de empleo juvenil. Sin embargo, la economía griega se está recuperando a un ritmo muy lento y la inversión extranjera directa sigue siendo insuficiente. Y en el contexto de un Estado débil, con un fuerte déficit de infraestructuras, de experiencia en gestión de crisis y de suficiencia de recursos, el gobierno tiene que hacer frente, además, a la llegada de más de sesenta mil refugiados sirios que permanecen varados en el país.

Peor aún: SYRIZA carece de aliados. El poder judicial ha declarado inconstitucional parte de su proyecto de regulación del panorama televisivo, que también trataba de hacer pagar a los magnates de los medios las cuotas por licencias de emisión otorgadas por el Estado. Mientras tanto, la negociación con la troika para el alivio de la deuda continúa sin éxito y un cuarto acuerdo de rescate puede estar pronto en la agenda. El propio partido en sí sigue tratando de recuperarse de la escisión sufrida en 2015, que le costó la pérdida de gran parte de su base activista y de los vínculos con los movimientos sociales que se habían forjado a lo largo de la pasada década. Como partido de gobierno, SYRIZA se enfrenta cada vez más a movilizaciones de protesta por parte de los grupos profesionales afectados por las reformas estructurales y al creciente descontento de sus votantes.

La estrategia que llevó a SYRIZA al poder puede estar socavando, paradójicamente, su actuación en el gobierno. Constantemente confrontada con su escindida izquierda radical y su retórica anti-establishment, SYRIZA tiene ahora que hacer compromisos dolorosos en casa y en el extranjero. Esto no es nada nuevo para los politólogos, que han observado durante mucho tiempo la dinámica moderadora y centrípeta que produce gobernar. Lo que exige un análisis más profundo es cómo gobiernan los partidos populistas europeos de izquierda. Podría haber resultado más beneficioso para SYRIZA haber llegado al gobierno con un plan más centrado en reformar el funcionamiento del aparto estatal en Grecia con una dirección más progresista y manteniendo sus alianzas sociales. La «ventaja moral» es una ventaja de corta duración que, en última instancia, no puede sustituir la falta de medidas políticas alternativas eficaces. Los estrategas de PODEMOS en España y del movimiento 5 Stelle en Italia harían bien en reflexionar sobre este tema al decidir cuándo ha llegado del momento de reclamar responsabilidades de gobierno.

Este artículo también se ha publicado en el blog EUROPP de la LSE en colaboración con la revista académica South European Society and Politics.

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