Elecciones en Grecia: ¿El fin de la austeridad?

Atenas está en el punto de mira una vez más. Bastó con el anuncio de elecciones generales para que el índice bursátil griego, ASE, experimentara su caída más fuerte desde 1987. El interés de los bonos a 10 años griego llegó hasta el 9%, un indicador claro de hasta qué punto los mercados financieros desregulados debilitan la democracia.

Ahora mismo el escenario más probable es que los griegos elijan un nuevo parlamento a principios de 2015 y que el partido de izquierdas Syriza gane estos comicios. La “historia de éxito” que vendió el gobierno de coalición de centro-derecha no ha tenido un efecto real en el nivel de vida de las personas. A consecuencia de los dos programas de rescate, acordados con los gobiernos del PASOK y de Nueva Democracia (ND), la realidad griega es la de un desempleo masivo, falta de vivienda, pobreza y un sistema de salud colapsado.

Por si esto no fuera suficiente, recientemente la troika ha exigido nuevas medidas de austeridad con el fin de completar el examen final del programa del segundo plan de rescate, así como para llegar a un acuerdo para una línea de crédito mejorada que proporcionaría el Mecanismo Europeo de Estabilidad (MEDE). A pesar de las cargas fiscales especiales y los nuevos recortes presupuestarios para 2015 introducidos por el gobierno, en particular en educación y salud, la troika insiste en que habrá déficit de financiación. Pero por una vez el gobierno no podrá cumplir con las exigencias de los prestamistas, simplemente porque cualquier nueva medida significaría automáticamente el final del propio gobierno. Los grigeos ya no parecen dispuestos a soportar más austeridad.

Todo esto nos ayuda a entender que la decisión de celebrar las elecciones antes de tiempo es una medida desesperada de ND y el PASOK para asegurar su supervivencia. Prefieren afrontar las elecciones anticipadas antes que nuevas reformas neoliberales. Frente a ello lo más probable es que la troika intente que el gobierno actual pase todas las medidas y reformas que quedan en estos dos meses, y hacer todos los arreglos para el nuevo programa requerido para la línea de crédito ESM. De ser así, cualquier nuevo gobierno estaría en la obligación de continuar con estas políticas.

Esto explica en parte por qué la coalición entre ND y PASOK espera poder sobrevivir en las elecciones. Utilizarán la misma carta que han jugado en elecciones anteriores: si ellos caen, el caos y el desastre prevalecerán, dicen. La palabra Grexit (salida de Grecia de la zona euro) ha vuelto a aparecer en la retórica de los partidos gobernantes y en varios medios de comunicación dominantes. Acusan a Syriza de irresponsable y de marcar una política que conduzca a una salida de la zona euro. Y a partir de ahora es más que probable que intensifiquen este “terrorismo” comunicacional aunque Syriza hace tiempo que se declaró a favor del euro y pro Europa. De hecho, es improbable que esta estrategia impida el éxito en las elecciones de la formación de Tsipras.

Con Syriza en el poder se revitalizarían las esperanzas de la gente en la restauración de los derechos fundamentales de bienestar. Esto requeriría un duro enfrentamiento con los acreedores de la UE y del FMI, y al menos una renegociación del programa. Las instituciones acreedoras por su parte se enfrentarían al nuevo gobierno con ataques que reduzcan su margen de maniobra. Es probable que el BCE amenace con la retirada de su programa de QE, con el argumento oficial de que el programa de la troika es una condición previa para el apoyo del BCE. Esto pondría mucha presión sobre el gobierno griego.

Syriza también tendría sus armas. Cuanta más presión se aplique a Grecia y a los bonos griegos, mayor es la pérdida que tendrían que afrontar los acreedores del país en caso de incumplimiento. Los estados miembros de la UE y el FMI han bombeado cientos de miles de millones de euros a Grecia desde 2010, exigiendo que controlar la deuda pública externa sea la máxima prioridad. En consecuencia, más del 90% del dinero del rescate se dirigió directamente a los bancos griegos e internacionales y a otros titulares de bonos extranjeros. Los programas de rescate fueron esencialmente un plan para rescatar los bancos nacionales y extranjeros. Hoy, dos tercios de la deuda griega está en manos de instituciones como el FEEF y el MEDE, garantizados por los estados miembros de la UE, mientras que una quinta parte es directamente de los estados miembros. Eso significa que una moratoria griega golpearía principalmente los gobiernos de dichso estados.

Si Grecia tuviera que suspender los pagos y especulara sobre una acción unilateral tendría que salir de la zona euro, pero al mismo tiempo esto afectaría los acreedores. Este es un primer argumento que un gobierno de izquierdas podría utilizar para forzar a la troika para una renegociación justa respecto a la deuda. Un gobierno presidido por Syriza necesita estos argumentos porque su estrategia se basa en gran medida en un nuevo poder de negociación.

Una segunda parte de esta estrategia debe ser la la preparación para una hipotética salida del euro por parte de Grecia. De hecho, recientemente se supo que Alemania y los Países Bajos -a pesar de haber beneficiado enormemente de la moneda única – habían diseñado un Plan B en 2012 para volver a su moneda nacional en caso de que el euro se desplomara. Grecia también deberá tener un plan de este tipo. Y es que mientras que Syriza siga diciendo que una solución fuera del euro y de la UE no es una opción, su influencia en las negociaciones será bastante débil. Sólo si dejan claro que los derechos fundamentales de bienestar son más importantes que un sistema monetario y si explican que, como pro-europeos, sus políticas pretenden preservar la cohesión social, serán capaces de volver a la mesa de negociaciones con una posición fuerte.

Uno puede imaginar el impacto político que habría en Europa si, después de Grecia, otros países endeudados siguieran su camino. Si Syriza logra resistir, soportar la presión y revertir la dinámica, la misma perspectiva sería instigada por ejemplo, en Portugal y España, donde los partidos anti-rescate ganan impulso. Esta es la razón por la que la responsabilidad de la izquierda en Grecia es doble. Explicar que se puede hacer de otra manera. Pero ésta es también la razón por la que instituciones como el BCE, la Comisión y el gobierno alemán tratarán de crear tanta presión sobre Grecia como sea posible. Quieren que Grecia sirva de ejemplo con el fin de evitar que la europa del Sur entre en una dinámica anti-austeridad.

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