Elecciones en Cataluña: cuatro escenarios a tener en cuenta

El próximo domingo 27 de septiembre se celebrarán las elecciones autonómicas al Parlamento de Cataluña. Las fuerzas independentistas tratan de dar a estos comicios un carácter plebiscitario sobre la secesión, y convertirlos en el arranque del proceso hacia la independencia. El programa de mínimos acordado por Convergencia (CDC) y Esquerra (ERC), en un pacto no hecho público, establece una legislatura corta, de un año y medio, para desembocar en un referéndum ya soberano sobre una Constitución catalana.

¿Qué dicen las encuestas?

Las encuestas sugieren tres resultados claves y una variable decisiva:

a/ la candidatura de Artur Mas, (JPS), mantendrá un grado de apoyo y de representación similar al que sus partidos obtuvieron por separado en las elecciones anteriores;

b/ JPS y la Candidatura d’Unitat Popular (CUP) sumarán mayoría absoluta de escaños (veremos si en votos), entre ajustada (68) y holgada (74, la actual suma de escaños CiU+ERC+CUP).

c/ Ciudadanos podría doblar su apoyo y convertirse en la segunda fuerza; CSQEP (formada por Iniciativa per Catalunya Verds y Podemos, entre otros) mejoraría los apoyos de ICV aunque ninguna encuesta indica que supere a Ciudadanos; PSC y PP experimentarían un retroceso considerable, junto a la CUP; y Unió podría perder la representación.

Se prevé una participación récord (superando la de 2012, la más alta hasta entonces), aunque el nivel final de participación dependerá del gran número de indecisos (entre el 31,9% [GESOP] y el 28,7% [CIS]): cerca de 1.5 millones de votos). La mayoría son nuevos electores y anteriores votantes de PSC, PP e ICV. Las encuestas no prevén un incremento significativo de votantes para JPS respecto a los que ya obtuvieron en 2012 CiU y ERC, por lo tanto la variable de la participación será decisiva.

En cualquier caso, el grado de incertidumbre seguirá siendo muy elevado, y estará vinculado a los dos planos entorno a los que viene girando la lógica política catalana:

  1. La reformulación del grado de autogobierno de Cataluña dentro (o fuera) de España.
  2. La disputa entre CDC y ERC por convertirse en el partido hegemónico en el espacio nacionalista catalán.

Escenarios para Cataluña

A partir de las diferentes encuestas, cabe dibujar cuatro escenarios electorales, que dependerán del grado de participación y de la movilización de los indecisos, y que comportan unas consecuencias políticas determinadas.

Escenario 1 (5%): Mayoría absoluta para JPS (en votos y escaños).
Escenario 2 (30%): Mayoría absoluta para JPS (en escaños pero no en votos).

Previsión: En los Escenarios 1 y 2, en los que JPS no necesitaría a la CUP para obtener una mayoría, Mas resultaría aparentemente muy reforzado, de tal modo que:

a/ Incrementaría el precio de su agenda de reforma del autogobierno, aplicando ya la ‘hoja de ruta’, rechazando la participación de CDC en una eventual reforma de la Constitución (a fin de aumentar el valor de su presencia llegado el caso) y tratando de internacionalizar el éxito electoral.

b/ Intensificaría la estrategia de presión y acorralamiento sobre ERC a fin de fomentar la confluencia del espacio independentista en un futuro nuevo partido secesionista de Cataluña.

No obstante, hay que tener presente que la pluralidad política de JPS se trasladará automáticamente al nuevo grupo parlamentario. Tomando el mejor escenario dibujado por el CIS para esta candidatura (61 escaños), CDC obtendría 29 escaños, ERC 19 (entre los cuales 4 independientes), 11 independientes (miembros de la Assemblea Nacional Catalana [ANC] y Ómnium) y 2 de otros partidos.

Un intento de capitalizar políticamente el éxito de JPS por parte de Mas provocaría la reacción tanto de ERC como de los nuevos actores de esta candidatura, con Raül Romeva al frente.

En este sentido, la fuerza de Mas tras unos resultados excelentes implicaría, a su vez, una mayor dependencia de los otros actores políticos soberanistas. No solo estará Mas obligado a compartir este potencial éxito con estos actores, con mucha capacidad de presión y de movilización, sino que a partir de ahora destacados representantes de los grupos de presión (ANC y Ómnium) dispondrán de voz directa en el Parlament. Promoviendo la confluencia soberanista Mas se habría garantizado la victoria y la continuidad de su liderazgo pero habría perdido autonomía en la aplicación de la agenda soberanista, y habría dado más fuerza política a los sectores más radicalizados en el proceso.

Aunque a medio plazo, un liderazgo reforzado de Mas no resulta necesariamente perjudicial con vistas a una negociación con el Gobierno central, a corto plazo prevalecería una estrategia de no negociación entre ambas partes. Esto podría alimentar los riesgos económicos derivados de la incertidumbre política (y de las dificultades para aprobar presupuestos autonómicos para 2016). Además, este escenario puede verse agravado con la evolución del calendario judicial en los diversos casos de corrupción que afectan a miembros del partido de Mas y que podrían evidenciar su vulnerabilidad ante los otros actores de JPS.

Escenario 3 (40%): Mayoría absoluta para JPS+CUP (en escaños, menos probable en votos).
Escenario 4 (15%): No hay mayoría absoluta para JPS+CUP.

Previsión: Los Escenarios 3 y 4 dejan a Mas debilitado, especialmente si ambas candidaturas tampoco alcanzan la mayoría absoluta en votos, y le exponen a las presiones de sus adversarios, tanto de ERC como de la CUP, quien –en el escenario 3- podría tratar de utilizar su fuerza de forma puntual y oscilante.

Estas presiones se manifestarían desde la configuración del nuevo Parlament, donde CUP y ERC podrían amenazar con la posibilidad de una alternancia en el gobierno o en la presidencia, dado que la suma de sus diputados sería equivalente a la de CDC. La presidencia de Mas no está asegurada con los votos de la CUP, y solo sería viable a través de un alto precio político (en forma de aceleración del proceso). A su vez, la formación de una candidatura común para las elecciones generales se vería amenazada. Hay que tener presente que ésta sería una variable decisiva para garantizar la estabilidad en el gobierno de la Generalitat en los meses finales de este año: sin candidatura común, la inestabilidad está asegurada.

Finalmente, hay que añadir que en el Escenario 4, la percepción de fracaso sería elevada y dejaría la continuidad de Mas y de Junqueras al albur de las circunstancias. Esto no daría por acabado el proceso soberanista en Cataluña, pero abriría una nueva etapa de reconfiguración del espacio, en el que podría producirse una radicalización de los sectores más a la izquierda, acercando ERC y la CUP.

Faltan las elecciones generales

La política catalana quedará plenamente supeditada a la agenda política española hasta inicios del próximo año, lo que podría conducir incluso a una prórroga de los presupuestos de la Generalitat. Además, la agenda del gobierno catalán estará basada principalmente en política de gestos para favorecer las opciones de la(s) candidatura(s) independentista(s) en las elecciones generales. Entre ellos, una declaración de inicio del proceso de independencia, sin validez jurídica pero con mucho significado político y simbólico. Es de esperar que en este escenario, la movilización por parte de las asociaciones independentistas (ANC y Ómnium) estén orientadas a favorecer una candidatura única para las generales y mantener la ‘hoja de ruta’ adoptada por JPS.

La segunda previsión es que los resultados de las elecciones generales, la correlación de fuerzas entre partidos (principalmente entre PP y PSOE) y la composición de la nueva mayoría de gobierno determinarán la cohesión y la agenda de la mayoría parlamentaria independentista en Cataluña, especialmente en los Escenarios 3 y 4 (ausencia de mayoría clara para JPS). Los posibles escenarios de cambio (debilitamiento de PSOE y/o PP dando a los nuevos partidos capacidad de negociación en el nuevo Congreso o la expectativa incluso de una alternancia de gobierno) pueden alimentar disensiones entre CDC, ERC y la CUP, puesto que estos partidos podrían divergir enormemente cuando se abran los márgenes de negociación en el plano de la política española.

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